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50 DOMINGO 17 9 2006 ABC Sociedad Roma avala la gestión de Blázquez en el Episcopado y apostará por su continuidad Rouco, Cañizares y Sistach, posibles candidatos a la Curia romana b El cardenal Rouco ha desestima- do la posibilidad de vivir en Roma, y pretende jubilarse en 2011, con la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid JESÚS BASTANTE MADRID. El 8 de marzo de 2005, y por muy estrecho margen, el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, resultaba elegido presidente de la Conferencia Episcopal en sustitución del cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Se trató de una elección contra pronóstico, toda vez que en los mentideros eclesiásticos se daba por hecha la reelección del cardenal Rouco. Sin embargo, el purpurado se quedó a un solo voto de alcanzar los dos tercios requeridos, siendo apartado de la carrera electoral. Finalmente, y por 40 votos contra 37 del arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, Blázquez era designado líder de la Casa de la Iglesia. En posterior votación, Cañizares se quedaba con la vicepresidencia. La situación en aquellos días distaba de ser la ideal para un relevo apacible: a las incontables trifulcas- -todavía hoy presentes- -entre el Gobierno y la Iglesia a cuenta de la clase de Religión, los matrimonios gay y la financiación, se sumaba el delicado estado de salud de Juan Pablo II, quien fallecería un mes después. Blázquez parecía un líder de paja según afirmó en su momento un alto responsable de la Conferencia Episcopal. Desde entornos no precisamente cercanos a la Iglesia católica española, además, se hablaba de una profunda división en el Episcopado, entre quienes apostaban por el diálogo (Blázquez y el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo) y quienes buscan la confrontación (Rouco y Cañizares- -posteriormente nombrado cardenal- según fuentes cercanas al Gobierno) vieron a punto de fructificar en un acuerdo en materia educativa. La propia vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega (encargada por Zapatero de las relaciones con la Iglesia tanto en Roma como en Madrid) revelaba varias reuniones con el obispo de Bilbao, y le apuntaba como el hombre con quien habría que dialogar. La visita de Benedicto XVI a España marcó, sin lugar a dudas, el punto de inflexión en el liderazgo de la Iglesia española. En su discurso a los obispos en la catedral de Valencia, el Papa instaba a los prelados a mantener y acrecentar vuestra comunión fraterna Responsables vaticanos afirmaron durante dicho viaje que el Papa valora el nuevo estilo protagonizado por Blázquez, lejos de la confrontación de épocas no tan lejanas. A mitad de su mandato, responsables de la Curia vaticana, en conversación con este diario, han indicado que el Papa está muy pendiente de lo que sucede en España, y muy de acuerdo con el trabajo realizado por el obispo de Bilbao desde que está al frente del Episcopado. Esas mismas fuentes señalaron su confianza en que Blázquez resulte reelegido cuando, en marzo de 2008, se produzcan nuevas elecciones en la Casa de la Iglesia. Las siguientes son algunas de las claves para entender el futuro de la Iglesia española. Conferencia Episcopal El Papa, por el tándem Blázquez- Cañizares Blázquez es el hombre del consenso, del diálogo, la cara amable El cardenal Cañizares, sin embargo, simboliza la fuerza y los límites allí donde la Iglesia no va a transigir Desde la Curia se apuesta por la continuidad del tándem formado por el obispo de Bilbao y el cardenal de Toledo. Ambos son los personajes elegidos por Benedicto XVI para llevar el rumbo de la Iglesia española en los próximos años, sin desdeñar la labor de los cardenales de Madrid y Sevilla, así como la promoción de otras figuras emergentes en el Episcopado, casos del actual arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, y su auxiliar, Raúl Berzosa. Del mismo modo, el Papa cuenta, y mucho, con el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, a quien recientemente designó como miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, el máximo órgano jurídico de la Santa Sede y encargado de dirimir toda clase de litigios de orden eclesiástico. Y quien, apuntan desde Roma, podría convertirse en cardenal en el próximo Consistorio. LOS PROTAGONISTAS DEL CAMBIO Antonio María Rouco Antonio Cañizares LLuis Martínez Sistach Ricardo Blázquez Blázquez toma el mando Año y medio después, las aguas parecen haberse calmado. Con el tiempo, y con el apoyo del Vaticano, Ricardo Blázquez ha sabido hacerse notar y, como comentan fuentes episcopales, ya manda en la Casa de la Iglesia El primer punto de inflexión vino en noviembre, con motivo de la manifestación contra la LOE, en la que participaron varios obispos. Tras la misma, la Conferencia Episcopal tuvo que reconocer la existencia de contactos con el Ejecutivo socialista- -adelantada por ABC- -que estu- El cardenal de Madrid (Villalba, 1934) ha sido asiduo visitante de la Curia durante el último año. Tanto es así que se le habría ofrecido la presidencia de la Congregación para el Clero, cargo que Rouco habría desechado. Entre las razones para la negativa, la futura designación de Madrid como sede de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011. Entonces, el cardenal tendrá 77 años, cerrando con broche de oro su carrera eclesiástica. El cardenal de Toledo y vicepresidente del Episcopado (Utiel, 1945) es una de las personas de mayor confianza de Benedicto XVI en España, no en vano el Papa le designó cardenal en el pasado Consistorio. Su nombre suena como postulante a algún cargo en la Curia, aunque el propio Cañizares lo niega. En Roma se valora su labor de contrapeso a la postura capitaneada por Blázquez en la Conferencia Episcopal. El arzobispo de Barcelona (Barcelona, 1937) suena con fuerza como candidato a suceder a Julián Herranz al frente del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, del cual es consultor. Hace un mes, Benedicto XVI le nombró miembro del Tribunal Superior de la Signatura Apostólica, y su nombre entra en todas las quinielas como príncipe de la Iglesia. Esta opción modificaría los planes para la Iglesia catalana. El obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal (Villanueva del Campillo- -Ávila- 1942) es la persona en quien el Vaticano ha confiado la gestión de la Iglesia de nuestro país. Después de año y medio de mandato, la Santa Sede confía en su continuidad al frente de la Casa de la Iglesia. Para ello, será promovido a otra diócesis. Entre las candidatas, el Obispado de Málaga y los arzobispados de Valencia y Oviedo.