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ABC DOMINGO 17 9 2006 Madrid 41 Más de 3.300 vehículos inspeccionados En total, en los cinco puntos de control se intervinieron 3.362 vehículos, de los cuales 123 fueron inspeccionados. La mayoría de estas actuaciones se llevaron a cabo en la localidad que hoy pondrá el punto y final a sus festejos: sólo en Majadahonda se efectuaron 2.145 controles de seguridad. Y depararon un botín suculento: 19 armas blancas y 13 sustancias estupefacientes. En Boadilla del Monte, de un total de 500 vehículos inspeccionados, sólo cabe reseñar que se abortaron dos intentos de robo. Mejor suerte tuvieron en Las Rozas y Pozuelo, donde la noche fue muy tranquila. No se produjo ningún tipo de incidencia destacable. Las únicas anécdotas de la noche: muchos conductores ya llevaban la documentación preparada y otros aprovechaban el parón para preguntar cómo llegar a la feria. Guardia Civil y Policía Local inspeccionan el maletero de un vehículo DANIEL G. LÓPEZ La Policía local de cuatro municipios se une por primera vez para reforzar su seguridad Se trata de un sistema pionero en el que también participa la Guardia Civil b Majadahonda, Pozuelo, Las Ro- zas y Boadilla son las primeras localidades que participan de este proyecto de la Consejería de Interior, que dirige Alfredo Prada M. SÁNCHEZ PACHECO MADRID. Diecinueve armas blancas y 13 requisas de sustancias estupefacientes fue el botín de la madrugada del viernes en las fiestas de Majadahonda. A las 00.00, el recinto ferial de este municipio madrileño era un búnker de seguridad. Los más de 40.000 ciudadanos que se daban cita en el ferial podían disfrutar con tranquilidad del ambiente lúdico. Más de 50 agentes, entre Guardias Civiles y policías locales, se encargaban de controlar los accesos. Dispositivo pionero en la región: por primera vez la Policía Local de los municipios colindantes- -Boadilla, Las Rozas y Pozuelo- -refuerzan los efectivos y participan de forma conjunta y coordinada. Y para bautizar a la criatura, nacida de la Comunidad de Madrid, los padres de la idea: el consejero de Interior, Alfredo Prada, y los alcaldes de las 4 localidades, Narciso de Foxá- -Majadahonda- Jesús Sepúlveda- -Pozuelo- Bonifacio de Santiago- -Las Rozas- -y Arturo González Panero- -Boadilla- Las entradas y salidas de sus municipios, que acogen a más de 260.000 habitantes, estaban vigiladas por contro- les mixtos de Policía Local y Guardia Civil. En el interior del recinto, los grandes hermanos agentes de paisano. Los ojos que todo lo ven sin ser vistos, pasan totalmente desapercibidos. El uniforme no es bien recibido en las casetas y, encima, la secreta tiene mejor fama: La gente cree que son una especie de espías y les atribuye un grado de inteligencia y profesionalidad extremos. Son como héroes anónimos afirma el Jefe de la Policía Local del municipio. Un aliado del cielo La lluvia y el frío se aliaron con los agentes policiales, no así con los feriantes, que se lo pensaron dos veces antes de ir al recinto. Las bajas temperaturas son garantía de tranquilidad, apetece menos ingerir alcohol, hay menos posibilidades de reyertas o peleas y menos tráfico de drogas comenta A. S. M. un policía local. Hay menos, pero hay. Un coche ocupado por cuatro ciudadanos inmigrantes, muy nerviosos durante la inspección, iba cargado con algunos gramos de hachís. Intentaron deshacerse inmediatamente de la piedra arrojándola por la ventana, pero no se consiguieron zafar. Precisamente la población inmigrante es objetivo prioritario en los controles. En un porcentaje bastante alto conducen sin carnet ni seguro del coche. Muchos tienen permisos de conducción de sus países, pero no todos son válidos en España. Y, no sé si porque no conocen la normativa española, pero tampoco llevan todos asegurados sus vehículos dice uno de los agentes. máxime en fiestas. Aunque los agentes reconocen que el efecto de la nueva ley es muy positivo. Ahora se lo piensan más cuando van a pisar el acelerador dice J. T. B. En caso de que en la inspección ocular el conductor presente síntomas de haber bebido en exceso, se procede al control de alcoholemia. No todos lo llevan bien. Es indignante, me han hecho soplar 8 veces y soy hipertenso. Y encima no he probado una gota de alcohol Si algún kamikaze decide hacer caso omiso a las indicaciones del alto policial y sigue su camino sin detener el vehículo, no llegará muy lejos. Una barrera de pinchos se interpondrá en su camino. Las hay de dos tipos: manual y automática. La de toda la vida, una cadena que activa el agente. La más moderna funciona pulsando un botón. Aunque su efectividad es la misma, pinchan las ruedas y se desinflan inmediatamente, impidiendo que el coche avance más de cinco metros. Raras veces se usa, aunque ayer fue uno de esos días excepcionales. Intento de huida en Boadilla Dos todoterrenos se acercaron a gran velocidad al control y no reducían la marcha. Ambos vehículos, robados pocos minutos antes en las inmediaciones de Boadilla, intentaron darse a la fuga. La escena, propia de una película de acción, tuvo mucha emoción, pero también contó con un final feliz. Los ladrones, detenidos; y los coches, recuperados. La peor parte se la llevó uno de los policías locales, que resultó herido como consecuencia del choque de uno de los vehículos robados contra otro de las Fuerzas de Seguridad. No reviste gravedad, en pocos días, de nuevo en el trabajo. Gajes del oficio. Los prefieren jóvenes En Boadilla, un agente local resultó herido a causa del choque con un vehículo robado que se intentó dar a la fuga En un control de carretera, la elección de los coches no es casual: jóvenes e inmigrantes son los más requeridos En un control de carretera, la pericia y la experiencia del agente son fundamentales. La elección de los coches es aleatoria, aunque no casual. El tipo de vehículo y el perfil de los ocupantes resulta básica. Los prefieren jóvenes. Las estadísticas confirman que son ellos quienes suelen llevar encima armas blancas, así como drogas. Para su consumo propio y para ganarse un dinerillo extra con trapicheos como reconoce uno de los jóvenes. Juventud, alcohol y velocidad es una tríada peligrosa que, en demasiadas ocasiones, suele ir de la mano,