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ABC DOMINGO 17 9 2006 Internacional 35 Suecia acude hoy a las urnas en cerrada pugna entre socialdemócratas y conservadores Los rojos de Persson pueden perder el gobierno a manos de los azules de Reinfeldt b Socialdemócratas, izquierdistas y verdes han gobernado Suecia desde hace dos décadas; hoy, la alianza conservadora, democristiana y liberal puede dar un vuelco CARMEN VILLAR MIR. CORRESPONSAL ESTOCOLMO. En la recta final de las elecciones generales convocadas para hoy, los políticos se han mostrado preocupados, arremetiendo entre sí y exponiéndose en las televisiones nacionales para defender sus programas a lo largo de interminables debates. Todo ello en un país en el que los candidatos guapos, sean del color que sean, logran más votos que los feos. El gobierno está nervioso y su presidente, Göran Persson, reconoce que duerme mal. Y es que por primera vez desde hace más de 20 años el bloque azul o burgués vocablo que se emplea en Escandinavia para denominar a las derechas- -conservadores, centro, liberales y democristianos- puede hacerse con la victoria con la consiguiente derrota del bloque rojo compuesto por socialdemócratas, izquierdas y Partido del Medio Ambiente. En los últimos días de la campaña electoral, las diferencias en la intención de voto entre ambas formaciones han sido tan pequeñas que para encontrar una situación parecida hay que retroceder a 1985, cuando Olof Palme consiguió ganar a los azules con solamente un 2 por ciento de los votos. Desde entonces, la socialdemocracia ha gobernado esta nación ininterrumpidamente, ayudada por las izquierdas y los Verdes, con una corta excepción. Hoy, el panorama es distinto: los par- tidos en la oposición han unido sus fuerzas bajo el mando del conservador Fredrik Reinfeldt, mientras que los Verdes han declarado que no volverán a sacrificarse para ayudar al primer ministro Persson a mantenerse en el poder. Se compara a Fredrik Reinfeldt, líder conservador de 41 años, conocido como Teflón Fredrik porque nunca pierde sus propiedades- -la compostura, de la que ha hecho bandera- con el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, y con el británico David Cameron. Reinfeldt además de proyectarse hacia el centro ha cambiado la típica retórica de su partido. El fin del modelo sueco En vez de prometer mantener el modelo sueco -un compromiso entre el capitalismo y el socialismo, objeto de estudio y admiración por sociólogos, economistas y políticos- ha asegurado que si hace falta enterrará el estado del bienestar: una sociedad en la que más del 60 por ciento de los ciudadanos trabajan para la Administración, viven gracias a los subsidios y dependen del estado desde la cuna a la tumba. Un modelo cuyo sistema impositivo establece que una de cada dos coronas ganadas corresponde al fisco. Aunque Suecia disfruta de escuela gratuita y libre, de excelente sanidad a bajo precio, y de otras ventajas como 480 días de baja por paternidad, Reinfeldt y su alianza proponen la difícil ecuación de reducir drásticamente los impuestos sin detrimento de las prestaciones sociales. Ofrecen además un endurecimiento de la ley de Inmigración y penas más duras para los criminales. Göran Persson votaba el viernes por anticipado en una librería de Estocolmo Los socialdemócratas en el gobierno, por su parte, que cuentan con el as de la excelente marcha de la economía- -Suecia ha crecido un 5,5 por ciento durante el último semestre- no han presentado en su programa más novedad que las promesas de nuevas ayudas a las familias. Al margen de estos dos grandes bloques, existen varios pequeños partidos a los que la prensa ha intentado quitar protagonismo por miedo a que aumente su popularidad, aunque parece difícil que alcancen el 4 por ciento necesario para entrar al Riksdag o Parlamento: los Suecia- Demócratas (SD) xenófobos y ultraderechistas; el Partido Feminista, representado por la carismática ex comunista AP Gudrun Schyman; y el Junilistan o Lista de Junio, una formación antieuropeísta. La ausencia de la Unión Europea en los debates ha sido tan clamorosa que la sueca Margot Wallström, vicepresidenta de la Comisión y responsable de Relaciones Institucionales de la UE, ha protestado en una carta abierta por el desinterés de los dirigentes suecos sobre los asuntos europeos: ¿Qué van a pensar de nosotros en Europa? Dada la disciplina democrática de los suecos, se espera que cerca de un 82 por ciento de los 6.834.169 censados acudan a ejercer su derecho en las urnas. Las tres grandes urbes del reino, Estocolmo, Gotemburgo y Malmö, acaparan un 30 por ciento del electorado.