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ABC DOMINGO 17 9 2006 Internacional 29 IRA INTEGRISTA POR EL DISCURSO DEL PAPA De guerra santa a lucha espiritual un milenio; de esfuerzo interior a guerra santa unas décadas... Un precepto del Corán, más allá de lo que dice la letra, entendido en su espíritu humanista por la mayoría de los musulmanes La yihad, un camino de ida y vuelta S. BASCO MADRID. A quienes luchen por haber sido víctimas de alguna injusticia, les está permitido luchar y verdaderamente Alá tiene poder para ayudarles (Sura de la Peregrinación XXII, aleya 37) Cronológicamente, esta es la primer aleya, revelada al Profeta durante su huida a Medina, que autoriza en el Corán el empleo de la violencia. Y cuando hayan pasado los meses inviolables, matad a los asociadores donde quiera que los halléis. Capturadlos, sitiadlos y tendedles toda clase de emboscadas... (Sura de la Retractación IX, aleya 5) Conocida como aleya de la espada esta cita es la que fundamenta, entre las escuelas más radicales y enemigas de la interpretación, el precepto legal de guerrear a los no creyentes. Combatid contra aquellos, de los que recibieron el Libro, que no crean en Alá ni en el último día, no hagan ilícito lo que Alá y su Mensajero han hecho ilícito y no sigan la verdadera práctica de la adoración (Sura de la Retractación IX, aleya 29) Supone el espaldarazo definitivo, según los teólogos fundamentalistas, para la obligación de combatir a los infieles. Estos son los pasajes más representativos del Corán sobre la obligación de los musulmanes de combatir a los no creyentes. Han dado pie a las escuelas más rigoristas, a lo largo de los siglos, para imponer como precepto divino el ejercicio de la yihad, entendida como guerra santa Pero el Corán, con sus más de 6.250 aleyas, habla de lo divino y de lo humano, de la forma de adorar a Alá y del correcto reparto de las herencias... Así, se refiere también a la tolerancia en materia religiosa. Islamistas paquistaníes quemaban ayer una cruz en una protesta en Karachi AFP Así lo atestiguan numerosos hadith los dichos o proverbios atribuidos al Profeta. En la colección de Al- Bujari hay todo un capítulo dedicado a la yihad, y en su párrafo 102 dice: He recibido la orden de combatir a la gente hasta que confiese que no hay otra divinidad más que Alá. Quien confiesa esto nada tiene que temer de mí Las escuelas islámicas más rigoristas, partidarias del respeto estricto a lo escrito y no de interpretar el espíritu de la letra, permanecerán fieles a esta acepción hasta nuestros días. Pero son escuelas minoritarias desde el siglo X hasta el presente, pues muy pronto se abre camino en el islam la interpretación historicista de las palabras del Corán, adaptándolas al correr de los tiempos. Omeyas en Córdoba y Damasco, y abasíes en Bagdad, adoptarán esta línea teológica revisionista. Así, el término yihad pasa progresivamente a ser entendido, de forma mayoritaria, como esfuerzo o lucha interior Esta interpretación viene avalada por el propio Corán, que utiliza preferentemente la formulación yihad fi sabil Alá -textualmente, esfuerzo en el camino de Dios Una lucha interior que podría perfectamente hermanarse con el camino de perfección o con el vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero que muero porque no muero La lucha espiritual de Santa Teresa se corresponde con el esfuerzo interior de un místico musulmán. Durante un milenio, la yihad pasa pues a ser esfuerzo interior quedando reservado el concepto de guerra o batalla para el vocablo árabe qital equivalente a combate Tolerancia religiosa Y si tu Señor quisiera, creerían todos cuantos están sobre la tierra. ¿Acaso puedes tú obligar a los hombres a que sean creyentes? (Sura de Jonás X, aleya 99) No hay coacción en la práctica de la adoración, pues ha quedado claro cuál es la buena dirección y cuál el extravío (Sura de la Vaca II, aleya 255) Dado que las traducciones del Corán a las lenguas occidentales difieren considerablemente unas de otras en algunos puntos, diferencias remarcables incluso entre algunas versiones del Libro en árabe, su lengua original, según las distintas escuelas islámicas, utilizamos la versión traducida al castellano menos sospechosa de edulcoración, la más literal: la traducción de Abdel Ghani Melara, avalada por el Ministerio de Asuntos Islámicos de Arabia Saudí en el año 1417 de la Hégira (1996 del calendario gregoriano) Durante tres o cuatro generaciones tras la muerte del Profeta, en el año 632, la yihad fue entendida como lucha en el sentido de enfrentamiento o combate con el enemigo; no en vano Los abanderados de la guerra contra el kafir el no creyente, son muy minoritarios en el mundo islámico los musulmanes vivieron casi un siglo de luchas tribales y guerras civiles. Las primeras biografías de Mahoma recibían la denominación de Qitab al- magazi o Libro de las razias La guerra santa fue, históricamente, la primera acepción de la yihad. Hacia el punto de partida Desde 1928, con la creación en Egipto de la Hermandad Musulmana, más tarde con el fracaso en el mundo árabe de los socialismos y nacionalismos, rebrota con fuerza entre los radicales la idea de yihad como guerra santa. Pero es a partir de la mitad del siglo XX, con las guerras de Palestina, y luego las de Irak y Afganistán, con el sentimiento de humillación, cuando la yihad desanda definitivamente el camino andado y el concepto vuelve a convertirse, para los islamistas, en inequívoco: es otra vez la guerra santa, y no la lucha espiritual contra uno mismo. Orientalistas estadounidenses como Bernard Lewis abundan en el concepto guerrero de la yihad, dando pie a la conocida idea de Samuel Huntington sobre el choque de civilizaciones Opinión contraria sostiene la escuela francesa de Maxime Rodinson. En cualquier caso, los abanderados de la guerra contra el kafir el infiel, el no creyente, son muy minoritarios entre los cerca de 1.300 millones de musulmanes en el mundo. Pero son la mayoría silenciosa frente a los radicales.