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12 DOMINGO 17 9 2006 ABC Nacional Un hombre clave en la teoría de la conspiración del 11- M fingió un atentado La Policía y la Guardia Civil consideran falso el tiroteo que denunció el confidente Lavandera b Los informes policiales concluyen que la presunta bomba que encontró en el portal de su casa no fue otra cosa que una bolsa con envoltorios de galletas ANDRÉS SUÁREZ GIJÓN ABC GIJÓN MADRID. Nuevo fiasco para la teoría de la conspiración La Policía y la Guardia Civil concluyen que el tiroteo que Francisco Javier Lavandera Villazón- -para el periódico El Mundo testigo clave en la trama asturiana de los atentados del 11- M- -denunció haber sufrido nunca se produjo y que la presunta bomba que encontró en el portal de su casa no fue otra cosa que una bolsa con envoltorios de galletas Hace unos días se conoció la transcripción de una conversación del ex minero Emilio Suárez Trashorras en lacárcel, en la que el procesado por los atentados del 11- M señalaba a sus padres que mientras El Mundo pague, les cuento la Guerra Civil Esa transcripción y ahora los informes de la Policía y la Guardia Civil desacreditan por completo a Trashorras y Lavandera, los dos pilares en los que El Mundo ha montado su teoría de la conspiración Precisamente, El Mundo publicó días atrás un adelanto del libro A tumba abierta una biografía escrita por el periodista Fernando Múgica y editada por La esfera de los libros que recoge las vivencias de Lavandera en la mina, como mercenario en África o portero en clubes de alterne. Lavandera, junto a las marcas pintadas por la Guardia Civil para reconstruir su versión de los hechos intervención policial sólo detectó una bolsa de basura con azucarillos y envoltorios de galletas Lavandera, supuesto testigo clave de la trama asturiana del 11- M tras haber denunciando con antelación a los atentados la existencia de una red de venta de dinamita en el Principado, denunció a principios de verano un intento de atentado en el que una persona le había disparado en varias ocasiones cuando se dirigía a su casa del monte Deva, en Gijón. En su testimonio ante las fuerzas de seguridad, Lavandera declaró que había realizado una maniobra evasiva para huir de su agresor, efectuando además varios disparos contra el mismo. Sin embargo, los informes elaborados por la Guardia Civil y la Policía Nacional, que en ambos casos ya han sido remitidos al Ministerio del Interior, apuntan a que los detalles del relato de Lavandera no tienen base real o, directamente, son falsos. Tal y como se recoge en las pesquisas de las Fuerzas de Seguridad, la primera declaración efectuada por Lavandera no aporta dato alguno que facilite la investigación proporcionando por el contrario otros que inducen a sospecha Es el caso, dice el documen- P. UCHA to, de su respuesta a la pregunta de si había hecho uso de algún arma. A dicha pregunta manifiesta que el día anterior había dado muerte a un pollo usando una escopeta, motivo por el que podría tener restos de pólvora en el cuerpo o la ropa. Análisis de balística En cuanto a las pesquisas efectuadas por los agentes en el lugar de los hechos, las conclusiones también tienden a poner en duda de forma contundente el relato del testigo. Es el caso del informe técnico elaborado por el equipo de atestados de la Guardia Civil de Tráfico del Destacamento de Gijón, a partir del relato de Lavandera sobre las maniobras efectuadas y de las huellas dejadas sobre el terreno. La reflexión es clara. Existen, puntualiza el documento, diversas contradicciones entre la declaración sobre la maniobra y las huellas dejadas La inspección de la zona por parte de los técnicos- -que sí hallaron tres impactos al parecer de bala en el vehículo de Lavandera- -concluyó con el hallazgo de fragmentos metálicos presumiblemente pertenecientes a un proyectil y de astillas de vidrio, pero nada más. Se realizaron inspecciones, prosigue el informe, en busca de munición, indicios, pruebas, vestigios o testigos, todo ello con resultado negativo No factible El pasado 5 de julio, a las siete de la tarde, Francisco Javier Lavandera Villazón se presentó ante la Guardia Civil de Gijón para denunciar que había sido objeto de varios disparos por parte de una persona desconocida. Detrás del suceso estarían, según su última versión, las polémicas declaraciones realizadas por él y vinculadas a los atentados del 11 de marzo. La investigación policial, sin embargo, rechaza estas tesis. Tal y como recogen dos informes de la Guardia Civil y la Policía Nacional a los que ha tenido acceso el periódico de Vocento El Comercio de Gijón, las pruebas de huellas y balística practicadas en el lugar del suceso demuestran la existencia de diversas contradicciones que hacen que su relato sobre los hechos presente incompatibilidades insalvables, no siendo factible Los informes indican, además, que la denuncia del testigo del 11- M sobre el hallazgo de una bolsa con un artefacto explosivo en el portal de su casa no es cierta, dado que la Imputado por apropiación indebida La relación de Francisco Javier Lavandera con la Justicia ha ido variando de forma progresiva con el paso de los meses. A consecuencia de sus revelaciones sobre el 11- M, el juez Del Olmo le otorgó la condición de testigo protegido. Sin embargo- -y tal y como revela uno de los informes policiales a los que ha accedido El Comercio la pérdida de tal condición desembocó en su convocatoria a los tribunales, en calidad de imputado, en un procedimiento por apropiación indebida y juicio de faltas. Ésta no es la única ocasión en que Lavandera se ha visto obligado a presentarse en los juzgados. El 25 de mayo de 2005, indica el informe policial, declaró en comisaría en un caso de utilización de nóminas falsas para la compra de un vehículo en Avilés, todo ello según se desprende de un careo efectuado entre el propio Lavandera, José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro. El gijonés reconoció el uso de las nóminas falsas.