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6 Opinión DOMINGO 17 9 2006 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES SIMETRÍA BILATERAL I descartamos grupúsculos menores y exóticos, generalmente centrífugos, todos los partidos políticos tienden a tener, bien promediados, virtudes y defectos. Si alguno entre ellos acaparara para sí todo lo bueno, o todo lo malo, del muestrario nacional estaríamos salvados y felices; bastaría con acercarse a uno y alejarse del otro. Pero no es así. Lo que resulta más confuso es determinar cuál es la columna vertebral, el eje central, sobre la que se estructura la ideología- -es un decir- -y pivota el funcionamiento de los dos grandes, y prácticamente únicos, partidos nacionales. La conferencia política que este fin de semana celebra el PSOE ha vuelto a poner de manifiesto, espeM. MARTÍN cialmente en las intervenFERRAND ciones de su presidente, Manuel Chaves, y su secretario de Organización, José Blanco, que el único principio activo en el que se sustentan el partido del Gobierno y sus franquicias autonómicas es la animadversión y rechazo al PP, sus hombres y sus ideas (o equivalentes) Nunca sale mucho jugo de las posiciones anti porque tienden a quedarse secas en su propia frustración. La política es acción antes que reacción y la iniciativa es, de entrada, un factor de éxito. Conformarse con la crítica áspera al adversario, y más por lo que es que por lo que hace, parece una garantía de fracaso. Chaves, que como el gris marengo sirve para vestir cualquier circunstancia, alegró a sus compañeros de partido y conferencia acusando al PP de dos conspiraciones: la invención de falsedades para justificar nuestra presencia en Irak y la manipulación informativa en torno al 11- M. Lo primero, con muchos matices, es cierto. Lo segundo, desde el prólogo electoral de Rodríguez Zapatero, es un ataque con vocación de defensa porque, en un análisis neutral, sobre aquella circunstancia sólo cabe la discusión de quién lo hizo mal y quién peor. Bien sólo se comportaron los ciudadanos y los mecanismos de asistencia sanitaria y protección civil. En cualquier caso, dos asuntos viejos, aunque no caducados, y lejanos del catálogo de las urgencias presentes. Un Gobierno sustentado en sus fijaciones anti PP- -un Gobierno que se comporta como una mala oposición- -es algo que vaticina un negro futuro nacional. Un drama que se incrementa al contemplar que el PP, visto en su unidad o en la agrupación de las distintas tribus que lo integran, tampoco tiene más enjundia que la crítica rabiosa y obsesiva al adversario. Mientras Mariano Rajoy, acosado y o ignorado por quienes debieran ser sus leales, las ve venir y las deja pasar, sus principales acólitos continúan encelados en la explicación imposible de los acontecimientos luctuosos que, dicen sin argumentos sólidos, les alejaron del poder. Asegura Baura que no hay nada que merezca tanta compasión y cariño como el dolor de una viuda enamorada, ni nada tan merecedor de repugnancia como esa misma viuda convertida en profesional de su dolor. Pues eso. MADARIAGA S E los dirigentes de ETA para cerciorarse de si, efectivaN principio, me resulta difícil creer que Eguigumente, existían indicios de una voluntad de disolución. ren o cualquier socialista vasco con dos dedos La diferencia es clara. El actual Gobierno y, en particude frente recurra a Julen Madariaga para ponerlar, su presidente han alardeado repetidamente de conse en contacto con la dirección de ETA. Yo, a Madariatar ya con indicios suficientes para poner en marcha el ga, no le encargaría ni entradas para Alatriste. Mucho proceso A estas alturas, ni los partidarios de éste menos, gestiones delicadas que exijan un mínimo de creen en tales indicios y argumentan desde dos conjetusigilo. Pero, obviamente, no soy Eguiguren, ni socialisras básicas: que ETA sólo puede elegir entre el ta, e incluso creo que tengo felizmente caducada proceso o la cárcel, y Batasuna, entre el procela identidad vasca. O sea, que no voy a poner la so o la marginalidad. Ahora bien, salvando las mano en el fuego por nadie. Dicho esto, no me distancias, el Gobierno de Rodríguez no está en parece de recibo exigir al PSOE que demuestre una situación mucho más cómoda. O se pliega a que nunca acudió a Madariaga en demanda de las exigencias de ETA Batasuna o no hay promediación ante la banda. El peso de la prueba ceso que valga y, por tanto, el Gobierno y el recae sobre el propio Madariaga. Si éste no aporPSOE se hunden en el descrédito y en el ridícutara otros testimonios que su palabra de honor, lo más sensato, conociendo al personaje, sería JON JUARISTI lo, si no en algo peor. Hay que recordar, no obstante, que los gobiernos de olvidarse del asunto. No insinúo que los socialistas meGonzález y de Aznar encararon las conversaciones con rezcan más crédito que Madariaga, ojo. Merecen exacETA desde posiciones morales distintas: los socialistamente el mismo, pero, por esta vez, ellos son los acusatas, desde una confianza mayor en la fuerza del Estado dos y es el acusador quien debe probar que no miente. que en la superioridad del Derecho (entre los interlocuLos socialistas podrían aprovechar la incidencia patores de Txomin Iturbe había incluso algún jefe del ra sacar alguna lección útil, pero no lo harán. Lo que GAL) los populares, exactamente al revés. Lo más piadeberían aprender se refiere a la extrema vulnerabilidoso que se puede decir del Gobierno actual es que no dad de su posición. Supongamos que la acusación parece confiar demasiado en una ni en otra, sino en el- -exactamente la misma acusación- -no hubiese partiansia infinita de paz de su presidente. En esto del infinido de Madariaga, sino de la propia ETA. Es indudable to, ni González ni Aznar se excedieron, aunque fue inque el PSOE habría salido mucho más tocado del tranevitable que desarrollaran variedades personales de lo ce. Que no ha salido indemne lo demuestra el súbito que los griegos llamaban hybris y que nuestros clásicos descenso del entusiasmo de sus valedores mediáticos, traducían por desmesura (en las democracias, la desalguno de los cuales admitía, esta semana, que el promesura se pone, paradójicamente, al servicio de la limiceso de paz puede terminar fracasando, como fracasatación: gracias a ella, nos libramos de los gobernantes ron (son sus palabras) las dos tentativas anteriores: las en sistemas que, como el nuestro, no ponen límite temconversaciones de Argel, durante el Gobierno de Feliporal a sus mandatos) Aznar, como buen jansenista, pe González, y los contactos entre ETA y el Gobierno de tomó la precaución de marcarse un tope. Con todo, no Aznar, durante la mal llamada tregua de la organizapudo eludir un destino trágico paralelo al de González. ción terrorista, en 1998- 1999. Ilimitado e infinito por naturaleza, Rodríguez tendrá La comparación no se sostiene. En ninguno de estos un final diferente, previsiblemente cómico, pero temo casos se habló de proceso de paz ni se crearon expecque ya no nos quedarán ganas de reírnos. tativas infundadas. Se trataba solamente de sondear a -Te doy las cotas de nuestra situación: estamos entre guerra no declarada y paz sin firmarse.