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ABC SÁBADO 16 9 2006 Cultura 55 Mel Brooks: Hay que romper las ataduras de lo políticamente correcto El cineasta asistió en Madrid al estreno español de su musical Los productores b Esta producción es más emoti- va, más humana que la de Nueva York. Allí todo es más sofisticado, y aquí no hay mentira, no hay nada falso J. B. MADRID. La noche del jueves fue larga. Mel Brooks terminó más allá de las cuatro de la madrugada, pero a pesar de sus ochenta años- -cumplidos en junio- -acude a su cita con la prensa con una jovialidad y una energía más que envidiable. El cineasta estadounidense, autor del musical Los productores -uno de los grandes fenómenos recientes de Broadway- ha venido a España para estar en el estreno del montaje español. Resultó excitante- -dice con entusiasmo, tras confesar que ha visto la función más de un centenar de veces- Fue igual que una noche de estreno en Broadway. Me gustó sobre todo el compromiso de los actores, la pasión que ponen. Ésta es una producción más emotiva, más humana que la de Nueva York. Allí todo es más sofisticado, y aquí no hay mentira, no hay nada falso. Y en español suena más divertida Me alegra- -sigue- -ver el esfuerzo que se está haciendo en Madrid para despertar la fiebre del teatro musical; los jóvenes necesitan espectáculos vivos, los jóvenes necesitan que les saquemos de internet. Los productores es una comedia llena de acidez, donde Mel Brooks se ríe sin piedad de grupos y estereotipos; algo que podría calificarse hoy en día como políticamente incorrecto No hay un buen gusto determinado, lo políticamente correcto no es natural. Son obstáculos creados por los conservadores, que tienen miedo a las revoluciones emotivas, que están temerosos del animal que todos llevamos dentro. Mi función es retroceder al pasado y decir al rey la verdad y que se ría. Hay que romper las ataduras de la corrección política; el ser humano ha de tener libertad para decir la verdad En 1974- -siguió- -rodé Sillas de montar calientes que se desarrollaba en el Oeste a finales del siglo XIX; hoy no podría hacerla en Estados Unidos porque usaba palabras peyorativas para los negros; y es una película importante porque su motor son el racismo y los prejuicios raciales Hacer reír ha sido siempre el norte de Mel Brooks. Nunca trabajé por dinero; trabajé por lograr sonrisas. El dinero es un producto secundario. Si consigues que la gente se ría, viene el dinero. Si vas a por él, pierdes la comedia. Es lo que está sucediendo ahora en la televisión americana; no busca el entretenimiento del espectador, sólo quiere anunciantes; por eso las emiso- Mel Brooks, ayer en Madrid ras que son los líderes del mundo del entretenimiento tienen miedo de arriesgarse Para Mel Brooks, el secreto del éxito de sus películas y de este musical es que la comedia se tiene que expresar tal y como es, desnuda; mi comedia funciona porque es animal, avara y podrida como soy yo El éxito de Los productores en Broadway después de una carrera de- EFE dicada fundamentalmente al cine le ha animado a continuar en el mundo del teatro, y ya prepara un nuevo musical sobre otra de sus películas: El jovencito Frankenstein Veo en ella un gran musical gótico, divertido y loco. Buena... No tanto como Lorca, pero buena Brooks está ahora en pleno proceso de creación. Esperamos estrenar de aquí a un año en Broadway... Y después en la Gran Vía TEATRO MUSICAL Los productores Libro: Mel Brooks y Tomas Meehan. Música y letras: M. Brooks. Dirección: BT McNicholl. Direccción artística: J. Zaks. Coreografía: K. Bruce. Dirección musical: S. Pérez. Escenografía: J. Berrondo. Iluminación: A. del Mastro. Sonido: G. Briski. Vestuario: A. Robotti. Principales intérpretes: Santiago Segura, José Mota, Fernando Albizu, Miguel del Arco, Ángel Ruiz, Dulcinea Juárez. Lugar: Teatro Coliseum, Madrid. Fecha: 14- IX ¡VIVA EL ESPECTÁCULO! JULIO BRAVO l estreno del montaje español del musical Los productores se ha promocionado sobre los dos actores protagonistas, Santiago Segura y José Mota. Sin embargo, la presencia de estas dos figuras indudablemente populares no es sino la punta del iceberg, porque éste es un gran musical con un libreto ácido, mordaz e in- E teligente envuelto en un magnífico espectáculo. Estrenada en abril de 2001, pocos meses antes del 11- S, Los productores fue una de las bazas que el entonces alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, empleó para tratar de levantar el ánimo de una ciudad rota. Y es que este musical se ha convertido en un auténtico fenómeno, y ha hecho historia en Broadway. Sus armas, una hilarante sucesión de escenas, un guión perfectamente armado y unos personajes dibujados con trazo de extraordinario caricaturista. La historia se ha contado ya: es la de un productor abocado al desastre que gracias a un encogido contable con sueños teatrales descubre que un fracaso puede ser más rentable que un éxito. Juntos buscan la peor obra posible, el peor director posible y los peores actores posibles. Pero nada sucederá según lo previsto. Sobre esta historia, Mel Brooks compuso una partitura amable, que suena a Broadway, con canciones pegadizas y chispeantes. Todos los números tienen un único fin: el espectáculo tal y como lo entienden los estadounidenses, que son, mientras no se demuestre lo contrario, los verdaderos maestros del difícil arte de entretener. La producción española, en la que se ha echado el resto y en la que se nota la millonaria inversión, es fiel a este espíritu, y convierte el escenario del teatro Coliseum en una auténtica fiesta para los sentidos. Al contrario que otras producciones ya vistas en Madrid, esta obra no es una franquicia, y permite libertad de acción en cuanto a la escenografía, la iluminación, la dirección o la coreografía. Y eso le otorga una personalidad singular a la producción española, aunque esté realizada con gran fidelidad- -otra cosa sería tontería- -al patrón de la original estadounidense. En el capítulo interpretativo, hay obligatoriamente que empezar refi- La presencia de Santiago Segura y José Mota es sólo la punta del iceberg de un gran musical y un espléndido espectáculo riéndose a la pareja protagonista. Santiago Segura nunca le hará sombra a Plácido Domingo; Dios no le ha llamado por ese camino, pero el esfuerzo realizado ha dado sus frutos, y su Max Bialystock (que con toda seguridad ganará muchso enteros en cuanto el actor pierda entumecimiento) es divertido y entonado en líneas generales. Lo mejor: Torrente ni se asoma. José Mota es todo un descubrimiento, porque canta y baila con gusto y su Leo Bloom tiene la fragilidad y el temblor necesario que requiere su personaje, que él ha definido, con toda justicia, como un bombón Los secundarios no son tales. Mel Brooks se llevaría a Fernando Albizu a Broadway si supiera inglés; con eso está dicho todo de este gran (en todos los sentidos) actor. Dulcinea Juárez es una Ulla seductora y musical, y una estupenda cantante; Miguel del Arco se transforma para componer un Roger de Bris magnético, lleno de matices; y Ángel Ruiz afila su interpretación con un sibilino y siempre acertado Carmen Ghia. Un espectáculo, en fin, para disfrutar desde el primer al último minuto.