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S 6 16 9 06 EL DIARIO DE JENNIFER ZAMBUDIO 16 S 6 LOS SÁBADOS DE ROSA BELMONTE En cien cañones por banda ira, me da igual si las tetas las has pagado tú, eso no quiere decir que se trate de bienes gananciales (abogada) Pues yo no voy a pagarlas para que las toque otro (cliente) Nada, no hay manera de explicarle al tipo que no podemos incluir en la liquidación de los gananciales la pasta que se gastó para que su mujer se operara (luego, sin poderlas estrenar, se largó; no eres tú, soy yo y todo eso) Se lo digo una y otra vez: es como si pretendieras incluir lo que te has gastado en llevarla al Cipriani de Venecia. Es el argumento de lo que cantan los de la selección de baloncesto, pero es tan verdad como que Ana Obregón es licenciada en biología. Qué escándalo si no hubiera acabado la carrera. A su lado, Günther Grass se quedaría en nada. Le digo a Ana, mi secretaria, no Obregón, que lo llame y lo cite nuevamente a ver si entra en razón. Prefiero gastar mi paciencia que hacer el ridículo con compañeros y jueces, y eso es lo que haría si pretendiera descontar las tetas en la liquidación. Ana, ¿has ingresado el cheque en el banco? No me ha dado tiempo. Mañana lo haré. Está en el primer cajón de mi mesa, lo he cerrado en llave, pero si quieres meterlo en la caja fuerte... Creo que tiene alergia a la preposición con pero ya me he acostumbrado. A lo que no me he acostumbrado es a que el portero de mi casa me diga cariño. No es el portero habitual, es el que sustituye al titular. Hola, buenos días (yo no hablo más con desconocidos) Buenos días, cariño me responde. La primera vez ni me llamó la atención, pero la tercera, la cuarta, la quinta ya empiezó a escamarme. Vale que es sudamericano (no sé de dónde ni pienso interesarme intimar) pero yo ese tratamiento no lo he visto en ninguna telenovela al sur del Río Grande. Encima el otro día subió a casa llevarme unas cartas que ni siquiera eran mías, sino del anterior propietario. Mmmm. Ya me está empezando a dar una leve psicosis. Y el tío tiene una llave de mi piso (como de los demás) Claro, que yo soy más astuta y siempre dejo la mía puesta por dentro. Pero ¿y cuando no estoy? Lo mismo me huele la ropa interior. Limpia, siempre limpia. Pensando en esa posibilidad nunca dejo bragas sin lavar y al alcance de mi portero chiflado con llave. Es verdad que me llega por el hombro, pero si es un psicópata, se ha enamorado de mí y me quiere hacer M Ana Obregón, en plan Audrey Hepburn, con un desayuno casi tan contundente como el de la dieta de los diamantes suya, como si es enano. Seguro que tiene una fuerza descomunal para su estatura. A veces me lo tomo a risa y bajo la guardia, pero poco. Igual que los enanos tiene ese sexto sentido que les permite reconocerse a simple vista (lo decía Monterroso) los raritos también nos reconocemos. Total, que me pego unos madrugones para no coincidir con... No sé ni cómo se llama, pero no pienso preguntar, faltaría plus, no vaya a interpretarlo como una señal de acercamiento. Me planto en el despacho a las ocho porque a esas horas no tengo fuerzas para ir al gimnasio. Coincido con Ana en el ascensor y le recuerdo lo del cheque. Sí, ya te dije que lo tengo cerrado en llave, ahora voy al banco Con llave, cerrado con llave le apunto ingenuamente porque estoy dormida. Ay, Jennifer, en lo que yo te quiero Es imposible, imposible. Günther Grass, hombre de modaAFP Igual que los enanos tiene ese sexto sentido que les permite reconocerse a simple vista (lo decía Monterroso) los raritos también nos reconocemos