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16 9 06 TENDENCIAS Chris Stewart La Alpujarra es gloria bendita Tras dejar el grupo Genesis del que fue su primer batería, se unió a un circo, aprendió a esquilar ovejas, viajó como cronista por China y, al fin, aterrizó en Las Alpujarras, compró un cortijo, sin luz, agua ni accesos, y halló el paraíso. Su historia es la de un optimista con un millón de libros vendidos TEXTO: VIRGINIA RÓDENAS FOTOS: ELEANOR BENTALL S Un consejero en la mesilla No es un libro de autoayuda pero mucha gente lo usa así, como libro de mesilla. Creo que les gusta ver cómo un hombre ha hecho realidad el sueño que ellos tienen. Entre los ingleses se ha convertido en manía salir del país y aterrizar en otro, especialmente del Mediterráneo, y cambiar de vida. Sólo espero no haberlo pintado en colores demasiado románticos sino con todas las dificultades, las moscas, el polvo y el calor. Porque lo cierto es que no es tan fácil conseguirlo. Conocemos a muchos ingleses y personas de otras nacionalidades que lo intentaron, fracasaron y volvieron a sus países iguiendo la estela de aquellos popes británicos de la hispanomanía de los siglos XIX y XX- -George Borrow, Richard Ford o Gerald Brenan- Chris Stewart ha alumbrado Entre limones. La historia de un optimista -traducido a doce idiomas y ahora por fin al español- donde glosa 18 años de su vida en La Alpujarra granadina después de mandar a la porra el rock- -o al revés, que lo mismo da- -y hacer de su capa un sayo. Y luego, de esta guisa, contar al mundo- -especialmente al anglosajón que le mira muerto de envidia- -que la gloria bendita está en el Mediterráneo, aunque te coman las moscas, y que el sueño de vivir en el paraíso es posible, ahí, en este Sur español donde vive entre montañas salvajes junto a su mujer, Ana, su hija Chlöe, sus ovejas y frutales, y un loro misántropo, muy maleducado por cierto, que no para de interrumpir nuestra conversación. ¿Por qué un tipo como usted recaló en un sitio como este? -Cuando tenía 21 años, hace ya 30, vine a España, a Sevilla, a estudiar guitarra durante un año y me encantó Andalucía, me enamoré de todas las cosas de España. Entonces soñé con poder vivir algún día aquí. Volví a Inglaterra y 17 años después me acordé del sueño pendiente. Entonces, mi mujer y yo buscábamos acometer una vida con retos frente a la agradable y aburrida existencia que llevábamos en nuestro país. ¿Cuestión de valor o locura? -Por supuesto, de lo segundo. Valor ninguno porque en definitiva nosotros estábamos huyendo. -Antes fue cronista de viajes por casi todo el mundo. ¿Qué encontró en España que no halló en otros países? -A los españoles. Su manera de vivir. Cada país es único, pero éste es singular en su propia identidad y aquí me siento muy en casa. Me encanta Inglaterra para ir de visita pero ya nunca podría vivir allí después de hacerlo frente al Mediterrá- Stewart y las ovejas son parte del paraíso de Las Alpujarras neo. El paisaje de Inglaterra es una maravilla de verde, de bosque, de pequeñas colinas, pero España es grandiosa, majestuosa. Una de mis pasiones son las montañas y mi casa está al pie del Mulhacén. Vivimos en terreno casi salvaje, algo muy difícil en una Europa donde casi todo está urbanizado y lleno de autovías. Cada día cuando me levanto, veo lo que me rodea y me inundo de optimismo. Y no me harto nunca. Es gloria bendita- ¿Y qué fue de la música? ¿No volvió a tener trato con sus antiguos compañeros Peter Gabriel y Tony Banks? -Sí, de vez en cuando hablo con ellos. La verdad es que la parte de mí que se involucró con la música era la del escolar, con 17 años, porque Genesis era un grupo de colegio. Yo era el batería, grabé con ellos el primer disco y luego me echaron por una buena razón: era muy malo. Pero no cambiaría, ni regalada, mi vida por la suya. -Hay muchos libros que animan a los lectores a cambiar de vida. ¿Qué tiene diferente su historia de optimismo? -Nunca he tenido la intención de pontificar y he usado el humor como el arma más potente. ¿Qué diferencia a un viva la virgen de un optimista? -Hay que ser medio bobo para llevar la vida que yo he elegido. Además, vivo con mi mujer que es pesimista- realista, una combinación que se da mucho entre las parejas y que funciona estupendamente... a veces. En nosotros así es, porque si no mis sueños románticos nos habrían llevado a la ruina. Pero además ella es demasiado... no pesada... -pesada sí, por supuesto- ¡sensata! Porque, al fin y al cabo, las responsabilidades siempre caen en los hombros de la mujer. Cuando compré el cortijo no la avisé porque si se lo hubiera dicho no lo hubiera hecho. ¿Y qué hubiera sido de usted si no se riera tanto de si mismo? -Nada, eso también es una cosa muy británica. He elegido este camino porque tiene que ser tremendo tomarse así mismo muy en serio cuando no eres el genio más brillante del mundo. -Reivindica una vuelta al campo, ¿puro snobismo o cree que ahí está el futuro? -Uy. España va un paso por detrás del norte de Europa, donde la gente se ha hartado de la vida urbana regresando a una vida que aparentemente promete algo más profundo y más satisfactorio en el campo. Eso que se denomina la El ex batería en sus tiempos de Genesis Lo que más me gusta de España son los españoles y su paisaje grandioso. Vivo al pie del Mulhacén y cuando me levanto cada día y veo tal belleza me inundo de optimismo