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4 Opinión SÁBADO 16 9 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil ESPAÑA, EN UNA CUMBRE CONTRA OCCIDENTE E BENEDICTO XVI Y EL ISLAM N el magistral discurso que pronunció en el Aula Magna de la Universidad de Ratisbona, el Papa Benedicto XVI hizo unas lúcidas reflexiones sobre la religión y la libertad del hombre, para proclamar la incompatibilidad de la violencia y la amenaza con la inculcación en el ser humano de una sincera profesión de fe. Al hilo de este argumento, bien expresivo del profundo humanismo del Santo Padre y de su compromiso con la libertad individual, Benedicto XVI condenó el ejercicio de la violencia en nombre de la fe, citando concretamente el yihad como un acto de agresión a Dios. La referencia al mundo musulmán se enmarcó en una denuncia de las doctrinas violentas del islam frente a aquéllas que defienden la experiencia religiosa como un ejercicio pacífico. Para ilustrar esta reflexión, el Santo Padre citó las palabras del emperador bizantino Manuel II Paleólogo, quien atribuía al profeta Mahoma la orden de difundir la fe usando la espada pero esta cita era, a efectos dialécticos, la contraposición a los mandatos que proscriben la conversión forzosa a la fe, también presentes en el Corán. Sin embargo, este depurado razonamiento sobre fe, razón y libertad ha sido recibido agria y fanáticamente en algunos sectores del mundo musulmán, quizá poco o nada receptivos a la teología reflexiva que preside todos los pronunciamientos del Santo Padre y al ecumenismo activo de su relación con las demás religiones. A pesar de la propia literalidad del discurso de Ratisbona, el Parlamento paquistaní condenó por unanimidad las palabras del Santo Padre, calificadas como despectivas hacia el profeta Mahoma. Similares críticas se han vertido en Turquía por autoridades políticas y religiosas, enrareciendo gravemente las condiciones del próximo viaje del Papa a este país, programado para finales de noviembre. La Hermandad Musulmana, origen del actual yihadismo, ha invitado a los países musulmanes a romper relaciones con el Vaticano. Incluso en España, el presidente de la Junta Islámica, Mansur Escudero, ha dicho del discurso del Santo Padre que reafirma los peores estereotipos islámicos de la espada y la violencia Sin duda, quien hubiera querido encontrar argumentos para tales estereoti- E pos podría haberlo hecho con gran facilidad analizando la historia militar de la expansión islámica a partir del siglo VI, la permanente y actual contienda- -sangrienta en muchos casos- -entre suníes y chiíes, iniciada hace ya trece siglos, o la contumaz agresión de un terrorismo indiscriminado que llama a restaurar el islam desde España a Irak y bajo un nuevo califato. Pero el Santo Padre no cometió la injusticia de reducir el islam a estos estereotipos Todas estas valoraciones negativas y prejuiciosas contra el Papa, emitidas en algunos casos por quienes, al mismo tiempo, se afanan en desmentir la existencia de un islam radicalizado e integrista- -y nunca precedidas por otras en similares términos cuando se asesina a cristianos coptos en Egipto o se hacen volar por los aires iglesias cristianas en Bagdad- sólo se explican por el profundo desconocimiento acerca de todo aquello que la libertad y la razón aportan a la teología católica y, en particular, al pensamiento de Benedicto XVI para explicar el compromiso religioso del hombre. Los críticos del Papa han difundido una interpretación sesgada de una frase acotada, ignorando el contexto de la misma y su finalidad ecuménica, y, además de ofrecer una reacción desmesurada de ofensa en sus convicciones religiosas, han mostrado una vez más su dominación por la teocracia, que tanto lastra al mundo musulmán, trasladando al plano político una dialéctica sólo doctrinal. Después de la virulenta- -y metódicamente planificada por clérigos integristas- -campaña antioccidental por las viñetas sobre Mahoma, no es cuestión de ignorar lo amenazante de estas reacciones. Los representantes del mundo musulmán, sean religiosos o políticos, vivan o no en países europeos, tienen que aceptar la libertad de expresión y pensamiento que rige en las sociedades occidentales y que, en este caso, también ampara al Santo Padre, representante de una Iglesia sin poder político, carente de cualquier derecho en muchos países musulmanes y difusor de una doctrina ecuménica que los musulmanes deberían apreciar como una oportunidad de mutuo aprecio y no como un nuevo pretexto para reavivar sentimientos hostiles. PARCHES CONTRA LA SEQUÍA L Consejo de Ministros aprobó ayer un paquete de medidas urgentes para paliar los efectos de la sequía en las cuencas del Segura, Júcar y Guadalquivir. Se ha convertido ya en una pésima costumbre que el Ejecutivo reaccione tarde y mal ante problemas que deberían ser objeto de prevención y planificación. Zapatero se apresuró a descartar los acuerdos del Gobierno popular sobre política hidráulica, pero el oportunismo y la búsqueda de ventajas electorales a corto plazo terminan siempre por pasar factura. Los responsables de Medio Ambiente aseguran que el año pasado fue el más seco del último siglo, y que en el actual las precipitaciones se sitúan casi un 16 por ciento por debajo de la normalidad. Muestran incluso cierta satisfacción ante el supuesto éxito del programa AGUA, que ha permitido evitar restricciones en el abastecimiento urbano. Sin embargo, la realidad no permite ningún género de autocomplacencia: la sequía está causando daños de extrema gravedad, no sólo en materia de regadíos, sino también- -en el caso de Murcia- -por el descenso del nivel freático bajo la ciudad, que amenaza la seguridad de los edificios. El Gobierno ha aprobado la exención a determinados regantes del pago de tarifas del agua, ha declarado de interés general ciertas obras de modernización de regadíos y pone en marcha un plan espe- E cial para el Alto Guadiana. También prorroga por un año la posibilidad de transacciones de agua entre diferentes cuencas, de modo que sigue abierto el eventual trasvase desde el Tajo al Segura que tantas polémicas ha creado. Es deseable, por supuesto, que las medidas adoptadas sirvan para paliar una situación que se complica día tras día, pero la política del agua en España debe ser enfocada con criterios a largo plazo, abordando las obras de infraestructuras imprescindibles y aplicando el principio de solidaridad frente al egoísmo particularista. No se puede dedicar más tiempo a las estrategias partidistas que a la gestión de los asuntos realmente importantes. Es hora de tomar en serio la política del agua, un problema secular que nuestro país está por fin en condiciones materiales de afrontar. Ya no valen las disculpas, ni sirven los lamentos ante la escasez de recursos. El PSOE se opuso en su día al Plan Hidrológico Nacional por razones partidistas y sufre ahora las consecuencias. Además, el Estado residual que surge de la mutación operada en el modelo territorial se ve desbordado por los intereses particulares. Si no rectifica cuanto antes, el Ministerio de Medio Ambiente tendrá que limitarse a cruzar los dedos para que las lluvias acaben con la sequía, o volver a hacer de la política de parches el eje de su gestión. SPAÑA va camino de perder el sentido común en el manejo de su política exterior. Sólo así puede explicarse nuestra presencia en la XIV Cumbre de los No Alineados (NOAL) De hecho, son numerosos los analistas internacionales que se preguntan qué es lo que hace nuestro país por aquellas latitudes tropicales del brazo de personajes de la catadura antidemocrática que exhiben mandatarios como Mahmud Ahmadineyad, Hugo Chávez, Raúl Castro o Robert Mugabe. Que el secretario de Estado, Bernardino León, vaya luciendo la credencial plastificada de no alineado por La Habana es algo inverosímil. Tan sólo un gurú de cuño estalinista y filiación neutralista que desea socavar la imagen de nuestro país en el concierto internacional puede haber estado detrás del diseño estratégico e intelectual que ha llevado al número dos de la diplomacia española a la NOAL. Sobre todo porque a la sorpresa inicial provocada por la asistencia de Bernardino León a una cumbre concebida para mayor gloria del régimen castrista, se añade ahora la inquietud de ver a nuestro país en medio de los manejos antioccidentales que Hugo Chávez urde estos días en La Habana. Como era de esperar, el caudillo bolivariano se ha convertido en la estrella de la cumbre. Eclipsada la figura de Fidel Castro por su enfermedad, su compadre venezolano ha asumido el relevo del anfitrión y se ha autoerigido en el único heredero del icono totalitario de la revolución castrista. En este sentido, no sólo está desempeñando a la perfección su habitual papel de agitador populista, sino que esta vez ha decidido ir más lejos: ha asumido públicamente el papel de catalizador ideológico de un embrión de cruzada que aglutine a los pobres y desposeídos del sur del planeta frente al norte occidental. El objetivo, por tanto, consistiría en articular una alianza transversal en la que Venezuela e Irán representarían los eslabones iniciales de una larga cadena de países, unidos por su odio común hacia lo que representa Occidente y el liberalismo que lo sustenta como civilización. Su primera batalla sería lograr que Irán tuviera la bomba atómica, de ahí la insistencia de Chávez de conseguir que se apruebe en la NOAL un documento que reconozca al régimen de los ayatolás su derecho a utilizar la energía nuclear como le plazca. De este modo, lo que algunos barruntaban comienza a cobrar cuerpo: a pocos años de la derrota del comunismo, un nuevo totalitarismo de alcance planetario comienza a enseñar sus dientes. Lo sorprendente es que España esté representada en el foro en el que se trama esta conspiración contra Occidente y la libertad. Quizá por eso mismo, Hugo Chávez ha elogiado tanto a su amigo Rodríguez Zapatero y ha dado la bienvenida al club de los No Alineados a la nueva España de García Lorca