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64 Espectáculos VIERNES 15 9 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO La publicación en Suecia de una biografía en la que se habla de sus mujeres y sus amores ha irritado a Ingmar Bergman y le ha devuelto a la actualidad ¡Este libro es una cerdada! TEXTO: CARMEN VILLAR MIR CORRESPONSAL ESTOCOLMO. ¡El libro es una cerdada! Así, sin rebujos o envoltorios y con su característica forma de hablar, Ingmar Bergman ha dado su opinión sobre Regissören obra inquietante de Alexander Ahndoril, que relata su poder de seducción, sus mujeres y sus aficiones sexuales. Un descarado libro de memorias que descubre intimidades y facetas hasta ahora desconocidas del genio sueco. El autor, de 39 años- -y que por cierto no conoce personalmente al director- cuenta con pormenores cómo éste conquistó a las actrices que trabajaron para él y su forma de hacer el amor con cada una de ellas en un abanico de intimidades que roza lo permitido por el buen gusto. Aventuras sexuales Ingmar Bergman está que trina. El director, quien a pesar de sus 88 años mantiene vivo su espíritu, ha leído esa biografía, escrita en primera persona, en la que el autor no solamente relata las aventuras sexuales del cineasta, sino sus sueños eróticos y cómo actuó en los platós cuando rodó algunas de sus más conocidas películas, como Los comulgantes en 1962. En aquella época, Bergman vivía con la bella pianista Käbi Laretei, una Ava Gardner nórdica de ojos verdes y cuerpo de diosa, pero ya sentía atracción por otras mujeres como Bibi Andersson, una de las actrices que sucumbió ante su virilidad. Uno de los pasajes que más ha indigna- do al cineasta y dramaturgo es cuando el escritor describe a su ex mujer Kabi Laretei, desnuda en el lecho matrimonial: Ese episodio, descrito de forma obscena, no tiene otra calificación que cerdada Sin embargo, Bergman ha comentado que no dará un paso para retirarla del mercado. Tampoco ha desmentido la historia que cuenta Ahndoril, circunstancia que hace suponer que los detalles son ciertos y que el autor ha nutrido su imaginación con confesiones de las mujeres Bergman Aunque hasta el lunes no se pondrá a la venta Regissören el milagro de internet ha permitido que ya se encuentren ejemplares. La historia, que no decepciona, ha sido bien acogida por los seguidores del maestro, felices de volver a reencontrarlo y de conocer cosas nuevas sobre él. Además de los pasajes sensuales, nos recuerda su estilo a pesar de su gran diversidad, su brillantez y la merecida fama que le rodea. La demanda supera con creces el número de ejemplares que ha recibido cada librería por lo que la editora está fabricando nuevos volúmenes a marchas forzadas. Se esperaba con verdadera espectación la anunciada aparición de Ingmar Bergman en la televisión nacional donde comentaría el libro. Aunque la entrevista (en su residencia de Farö) duró solamente unos minutos, no decepcionó a nadie. Se vio al genial director sobre un fondo muy bergmania- Ingmar Bergman, en una imagen reciente no (jersey verde oscuro y butaca de terciopelo rojo) rebosante de satisfacción y con aspecto más vital que nunca. Empezó a hablar sin esperar las preguntas de la entrevistadora y dijo que cuando un amigo le llamó para contarle que iba a publicarse un libro con sus memorias pensó que se trataba de una broma. Preguntó varias veces con su diabólica sonrisa el nombre del autor y sentenció que ese apellido sonaba a una medicina contra la sífilis Calificó de pretensión que intentara rela- AFP tar su vida y sentimientos. En ningún momento descalificó los textos, aunque aseguró que no entendía cómo ese individuo ¿cómo dices que se llama? al que no conocía, podía haber penetrado sus pensamientos. A la pregunta de si pensaba tomar alguna medída en contra del escritor contestó que no se le había ocurrido: Son tantas las cosas que se escriben sobre mí, que ya me he acostumbrado. Si quieres que te diga la verdad, algunas de esas fantasías incluso me divierten Separados El fracaso del amor retratado con tono banal y simplón Estados Unidos. 2006. 105 m. Director: Peyton Reed Intérpretes: Vince Vaughn, Jennifer Aniston JOSÉ MANUEL CUÉLLAR ean a la pareja de hecho y derecho, Vaughn y Aniston, comprándose un rancho de superlujo allá por las montañas de Nevada o donde les plazca y entenderán la cantidad de películas gemelas que han hecho los dos últimamente. Es ésta una versión suavizada de La guerra de los Rose sin tirarse los trastos físicos a la cabeza, pero sí lanzándose puñaladas de Cupido al corazón. Andan los admiradores de Aniston expectantes con el film porque se le ve un desnudo integral, pero lo cier- V Vince Vaughn y Jennifer Aniston, en una escena de la película to es que el transcurso de la película es tan monótono y somnoliento que ni eso te despierta los sentidos. A pesar del tibio y simplón planteamiento general, sí hay un dato a favor de Peyton Reed, que es el buceo que se hace en el personaje de Vaughn, que resulta real como la vida misma. Ese hombre ya de edad madura que mira por él, después por él y pos- teriormente por él, de forma mecánica y tan inconsciente que hasta su amigo, otro vaca burra despiadado y misógino como él, ha de abrirle los ojos. Tarde y mal, que es lo mejor de la película, con un desenlace alejado de los clasicones que se han postulado en películas de este tipo. En ese retrato que Vaughn hace con su efectividad habitual, con esa dejadez de vago egoísta hasta límites intolerables, se encuentra el lado positivo de la película, que, no obstante, hace aguas por muchos otros lares. Inconsistencia argumental, diálogos añejos y la sensación de que la simpleza del tratamiento y la indefinición del género, a veces trascendental, a veces medio cómico, ha restado peso al trabajo. Y lo cierto es que es una pena porque de haber profundizado con rigor en la inestabilidad de las parejas de hoy en día, el exceso de materialismo, las miradas al ombligo al llegar a determinada edad o la atmósfera creada por la sociedad en la que vivimos, se hubiera sacado un producto mucho más redondo.