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62 Espectáculos VIERNES 15 9 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO Una casa en el fin del mundo Crickett para Crockett EE. UU. 95 m. Director: Michael Mayer Intérpretes: Colin Farrell, Robin Wright Penn JAVIER CORTIJO Les Mayfield construye una película en la que busca más la química de dos personajes diametralmente opuestos, Samuel L. Jackson y Eugene Levy, que la profundidad de una historia que resulta demasiado banal y trillada en su planteamiento uizá sea por la suerte de los irlandeses o por alguna variante del sobresalto bostoniano que cautivó a Graham Chapman, pero el caso de Colin Farell es de estudio y disección: no sólo se ha recuperado de tres tarambanazos que dejarían grogui al más pintado Daredevil SWAT y Alejandro Magno sino que esta temporada le ha dado la vuelta al calcetín encadenado otro trío totalmente opuesto: la maravillosa El Nuevo Mundo la marrullera Corrupción en Miami y la pinturera Pregúntale al viento Y mientras espera turno para repetir con Malick y estrenarse con Woody Allen, nos llega este lenguado descongelado donde Farrell pudo ensayar acomodos y mohínes delicados, introspectivos, escorzados (y algo escocidos) y ligeramente jamesdeanianos El filme supone el pistoletazo de salida en la carrera de Michael Mayer, un cuarentón de Washington que trata entre algodones el material sensible (escrito por Michael Cunningham, autor de Las horas que lleva entre manos. Así, la historia describe las extrañas relaciones a tres bandas entre dos amigos de la infancia (uno de ellos, homosexual perdido, y el otro, encarnado por Farrell, cuarto y mitad) y una mujer (interpretada por una Robin Wright con cara de calamar en el garaje) enamorada del primero (platónicamente, claro) pero que acaba teniendo un hijo con el segundo. Aunque eluda inteligentemente el esnobismo liberal (tanto de campo como de ciudad) y contenga sobrias actuaciones de Dallas Roberts (con esa pinta de fan de Brian Eno) y Sissy Spacek, el principal problema del filme es la inercia que desprende, como si todos sus habitantes fueran del club de Se dejaba llevar (Andrés Montes dixit) Un escollo grave cuando se trata de darle verosimilitud a unos parentescos ya de por sí difíciles de digerir. Como si Farrell, con su porte de jugador de dardos, ficha por un equipo de cricket. Hechicería novata, en fin: interesante, pero algo gaseosa. Q Tipo duro- tipo bobo revueltos en busca de un esbozo de sonrisa TEXTO: JOSÉ MANUEL CUÉLLAR MADRID. No hay mucho que contar de la película de Mayfield. El objetivo era juntar actores, y personajes, diametralmente opuestos y mezclarlos para la irrisión general. En este aspecto, la elección no ha podido ser más acertada: Samuel L. Jackson, icono del cine norteamericano, una vaca sagrada respetada por casi todos, y Eugene Levy, el reiterado padre de los American Pie ristra de películas grimosas de las que sólo se pudo salvar el personaje de Seann William Scott, una especie de tarado más salido que el pico de una plancha y tan salvaje como el Jay acompañante de Bob el Silencioso Clerk y secuelas) Ha buscado Les Mayfield más la química personal de ambos personajes que la rotundidad del guión, que es una historia repetida y trillada hasta límites insostenibles: tipo duro engancha por el camino a tipo bobo que se interfiere en el sendero de una investigación criminal. Por el guión, sobado y resobado, se le escapa la película al director, aunque de vez en cuando la agarre por un asa gracias a la pesadez de Levy, que es único en ser una losa con esa incontinencia verbal que saca a paseo y que resulta tan irritante como cómica. La pesadez La película en sí no de Levy y el deja de ser una nadelado oscuro ría sin mayor proyecdel personaje ción. Muchos tópicos, excesivas reiterade Jackson, ciones y, sobre todo, único bagaje abundancia de chistes fáciles unos, grosedel filme ros otros e insignificantes la mayoría. De vez en cuando, entre la mirada de Jackson y su tono amenazador ante el patán que representa Levy, se esboza un amago de sonrisa, pero en la historia en sí la narración es banal, el fondo indiferente y la búsqueda de algo de calidad se antoja una tarea imposible. Si sacamos la lupa y buscamos algo a lo que agarrarnos podemos pararnos en la figura de Jackson, un tipo que en su dureza ha ido dejando la familia, el cuidado de su hija y la estima propia, algo que Levy, en su ingenuidad rayana en la bobería, ayudará a recuperar. Empero, incluso ese momento que podría haber resultado mágico, está tratado con ligereza extrema. Es lo que tiene buscar la pasta basado en los actores, olvidando la esencia de la historia. Colin Farrell y Robin Wright Penn El jefe Nacionalidad: EE. UU. 83 m. Dirección: Les Mayfield. Intérpretes: Samuel L. Jackson, Eugene Levy, Miguel Ferrer. Calificación: Eugene Levy y Samuel L. Jackson, la pareja protagonista de El jefe