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60 Espectáculos VIERNES 15 9 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO El personaje que interpreta Daniel Brühl en el patio de la cárcel Modelo de Barcelona Hoy se estrena Salvador la película dirigida por Manuel Huerga en la que se ilumina la figura y la historia de Puig Antich, un joven militante del MIL que en 1974 se convirtió en el último español ejecutado mediante el garrote vil El anarquista que murió solo TEXTO D. LÓPEZ VALLE BARCELONA. Que nadie alerte los fusiles. Salvador no es una película doctrinal, maniquea o panfletaria. Salvador es simplemente una película. Consciente de lo que implicaba contar con la producción de una empresa como Mediapro, el director Manuel Huerga afirma haber intentado, fundamentalmente, hacer un largometraje para un público masivo. Con inquietudes, pero masivo: Salvador no es un documental. Es una película. No nos interesaba hacer un tocho de adoctrinamiento político. Es decir, que no hace falta estar preparado para ver la película afirma Huerga. Y es que el espíritu que anima la película queda perfectamente claro cuando el cineasta desgrana la lista de direc- tores de los que ha bebido para encontrar la inspiración: desde el Godard más maoísta al Ken Loach más grueso y reivindicativo, pero todo ello pasado por el filtro y la estética de las películas de Ridley Scott. Contar cinematográficamente la historia de Salvador Puig Antich no fue, ciertamente, fácil. El caso todavía se está peleando y la figura del joven anarquista y la del grupo al que pertenecía- -el muy peculiar Movimiento Ibérico de Liberación (MIL) -es incómoda a izquierda y derecha. Puig Antich murió ejecutado por el medieval método del garrote vil sin que nadie, excepto la familia, moviese un dedo para conseguir el indulto: Ésta es una historia que provoca cierta mala conciencia en Cataluña. Hay gente con el trauma de saber que no hizo nada para salvar a Salvador Puig Antich. No hay que olvidar que era anarquista y lo que eso significaba para unos y otros. Así que murió ante la indiferencia de casi toda la sociedad, solo como un perro. Esa soledad es tremenda, hiela la sangre explica Manuel Huerga. Una historia necesaria Más allá de las pretensiones comerciales del filme, tanto el director como el reparto coinciden en el deseo de mostrar el verdadero rostro del otoño del franquismo. No todo era el seiscientos, los partidos de fútbol y los toros. Aquí había una dictadura y se mataba apunta el director de la película, quien, sin embargo, matiza: No hemos filmado el retrato de un mártir, ni tratamos de hacer ningún tipo de venganza. Ésta es sólo una historia. Lo que pasa es que es una historia real y olvidada, así que de algún modo era necesario contarla Para el actor hispano- alemán Daniel Brühl, que interpreta el papel protagonista, Salvador además, habla de motivos universales y fácilmente entendibles por todo el mundo, como el hecho de que en todas partes hay o ha habido dictaduras, represión y revolucionarios De cualquier manera, si esto no basta también hay tiros, acción, historias de amor y persecuciones, con lo que los jóvenes pueden ir tranquilamente a ver la película con