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ABC VIERNES 15 9 2006 57 Cultura y espectáculos El Círculo de Bellas Artes reúne estos días más de 200 obras de uno de los mayores vanguardistas del siglo pasado, que cultivó con idéntica genialidad diversas artes plásticas y líricas a través de movimientos como el surrealismo o el dadaísmo Todas las cuerdas de Jean Arp TEXTO: ANTONIO VILLARREAL MADRID. La primera vez que nuestro país acogió una exposición dedicada íntegramente a Jean Arp (bautizado como Hans Arp en 1889 y fallecido en 1966) fue en los años 60, auspiciada en la galería Theo de Madrid por el interés de la galerista Elvira González, que contactó entonces con una francesa llamada Denise René, también galerista (organizó ya en la posguerra francesa exposiciones de Ernst o Picabia) y amiga de Arp. El Círculo de Bellas Artes organiza estos días una gran retrospectiva sobre el artista (término que en este caso se antoja limitado, ya que cultivó la poesía, la pintura, la fotografía, la litografía, el collage, el grabado, el- -por entonces precario- -vídeo y, desde luego, la escultura) a la que, sorprendentemente, también ha asistido, cuarenta años después, Denise René, que comparece a sus 95 años como una de las principales fuentes de contribuciones a esta exposición, que junto a las obras aportadas por la Fundación Jean Arp de Clamart y algunos coleccionistas particulares, reúnen en total más de 200 obras de este nombre clave en la historia de las vanguardias y el arte del siglo XX. El director del Círculo, Juan Barja, definió, no obstante, a este artista como un nudo entre las diferentes corrientes artísticas, ya que estuvo vinculado o, en algunos casos, directamente implicado en corrientes como el expresionismo con Die Blaue Reiter (el jinete azul) el suprematismo, la Bauhaus, el constructivismo, el surrealismo e incluso el movimiento dadaísta impulsado por su amigo Tristan Tzara. Fue un artista original, diverso, distinto, que siempre confió en el trabajo colectivo dijo al respecto Barja. Esta distinción entre lo individual y lo colectivo- -junto a la que separa la palabra de la imagen, otro disentimiento básico en la obra de Arp- -es precisamente lo que posibilita el paso del artista por tan variados derroteros estéticos. Para Serge Faucherau, comisario de la retrospectiva, ésta es importante porque recoge todos los tipos de trabajo que hizo Arp, incluso sus esculturas en aluminio, bronce o plata... y por supuesto sus libros. Es muy importante que se hable de libros en una exposición de Jean Arp Esta anotación se debe al importante papel que la poesía tiene en la obra del genial francoalemán, que comenzó a publicarla en 1902 y hasta casi el mismo momento de su fallecimiento. Pese a adquirir en vida un generoso reconocimiento como artista integral Arp declaró en numerosas ocasiones que si tuviera que renunciar a todas las disciplinas excepto Se implicó en todas las vanguardias En 1916, cuando Jean Arp contaba con 27 años, fundó en Zurich junto a Tristan Tzara, Richard Huelsenbeck y Hugo Ball el Cabaret Voltaire que supondría el germen del llamado movimiento dadaísta. Antes de eso, Arp conocería en Múnich a los pintores Wassily Kandinsky y Paul Klee, y, tras fijar su residencia en París junto a su mujer Sophie Täuber, entablaría ilustre amistad con artistas como Pablo Picasso, Max Jacob, Amadeo Modigliani y Robert Delaunay. Mantuvo hasta el final la filosofía de trabajo colectivo y anonimato artístico que impulsó desde los primeros momentos de su carrera, llegando a colaborar en los años 60 con el artista danés Christian Mortensen. mente ni siquiera se hablaban explica Faucherau, que definió al artista objeto de la retrospectiva como un hombre sin padres (refiriéndose a sus influencias, se entiende) que aportó a cada corriente su propia manera de entender el arte. Germen del europeísmo La cantidad de colegas de diferentes nacionalidades con que se reunió a fin de potenciar los procesos creativos propios y ajenos (como Miró, Modigliani o Mortensen, que se suman a otros muchos nombres) da una imagen de Arp muy acorde a los manifiestos europeístas de hoy en día. Para el director del CBA, Juan Barja, el artista representó un símbolo de lo que era Europa mucho antes de que los políticos lo supieran Cuando Piet Mondrian replicó a Arp que el arte era artificial, éste respondió que no, que era todo lo contrario. Consideraba que el hombre no es el centro de la vida ni del universo recuerda el comisario de esta exposición. Así, sus esculturas- -especialmente las realizadas en bronce- -simulan formas orgánicas para representar esta afirmación, recordando también- -en esa miríada de similitudes que es su obra- -a algunos trabajos de Brancusi pero afectados de aristas. Estas esculturas son una parte importante en una exposición que demuestra que un artista puede ser extrovertido y no molestar. Más bien todo lo contrario. Un visitante observa la obra Cercle rouge en la exposición dedicada a Jean Arp una, ésa sería la poesía Como afirma Faucherau, la exposición cuenta en sus vitrinas con muchos de los poemarios publicados por el artista en su vasta producción literaria, además de curiosidades como revistas decoradas por él y Tzara que claman Charles Chaplin anuncia su adhesión al movimiento Dada o descabelladas fotografías junto a amigos como Guillaume Apollinaire, Sonia Delaunay o el poeta chileno Vicente Huidobro. Precisamente ese sentimiento de grupo, que trata de impulsar Jean Arp con su trabajo, se ve plasmado en gran cantidad de obras colectivas en las que el artista participa junto a algunos de los nombres mencionados. Tal era la originalidad de Jean Arp y su senti- EFE do de la amistad, que llegó a ser a la vez constructivista y surrealista, cuando los miembros de estos grupos normal- Cuando Piet Mondrian replicó a Arp que el arte era artificial, éste respondió que no, que era todo lo contrario El director del Círculo definió a este artista como un nudo entre las diferentes corrientes artísticas