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56 Sociedad VIERNES 15 9 2006 ABC Ciencia Una piedra en el camino Un bloque de serpentina hallado en México contiene la escritura más antigua del Nuevo Mundo, asociada a la civilización olmeca permite pensar en la existencia de otros documentos similares, en los que se registró la historia de la cultura precursora de aztecas y mayas DANIEL MEDIAVILLA MADRID. Al compositor mexicano José Alfredo Jiménez una piedra en el camino le enseñó cuál era su destino. Ahora, otra piedra con la que unos camineros se tropezaron en México a finales de los noventa puede comenzar a contarnos historias sobre los destinos de las civilizaciones de Centroamérica. María del Carmen Rodríguez, del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, y Ponciano Ortiz, del Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana, autores del artículo publicado esta semana en Science que explica el hallazgo, vieron por primera vez el bloque de serpentina y sus inscripciones en 1999. Los trabajadores de una cantera de grava- -en realidad un yacimiento arqueológico- -en Jáltipan, en el estado de Veracruz, lo habían encontrado entre escombros, explican en el artículo. Tras estudiar los diferentes elementos y patrones presentes en los símbolos tallados en la piedra, los investigadores llegaron a la conclusión de que cumplen todos los requisitos para ser considerados como escritura. Gracias a otros objetos encontrados en el mismo lugar, claves internas y la arqueología de la región -en el corazón de la antigua civilización olmeca- -han determinado que data del año 900 a. C. Ambas conclusiones convierten los signos tallados en el bautizado como bloque de Cascajal en la escritura más antigua de América. El hallazgo podría ser el principio de una nueva era de estudio de la civilicación Olmeca dijo el investigador de la Universidad de Brown Stephen D. Houston, coautor junto con Rodríguez y Ortiz del artículo de Science Nos dice que estos registros probablemente existen y muchos están aún por descubrir. Si logramos descifrar su contenido, estas primitivas voces de la civilización mesoamericana nos hablarán hoy añadió. Lo que pueda contar el bloque de Cascajal aún no está claro. La importancia del hallazgo depende de si otros ejemplos de esta escritura pueden recuperarse y de si la labor la realizarán arqueólogos o camineros afirman. Necesitaríamos una piedra Rosetta -el diccionario egipcio- griego tallado en piedra que permitió descifrar los jeroglíficos- señaló Houston. Ahora es necesario hacer arqueología de verdad añadió en referencia al trabajo que se deberá emprender para encontrar más restos en la cantera donde hasta ahora trabajaban los camineros. b El descubrimiento Secuencian por primera vez el genoma de un árbol b La investigación tiene como objetivo principal lograr combustibles biológicos aprovechando el rápido crecimiento y la fácil manipulación genética de los álamos D. M. G. MADRID. Un tipo de álamo, el Populus trichocarpa se ha convertido en el primer árbol cuyo genoma es secuenciado. Los resultados del estudio, elaborado por un grupo internacional de investigadores dirigido por el Joint Genome Institute del Departamento de Energía y el Oak Ridge National Laboratory de Estados Unidos, se publican esta semana en la revista Science La elección del árbol no ha sido casual. Manipular los genes del álamo es relativamente sencillo y el rápido crecimiento del álamo permite ver la evolución de los experimentos sin necesidad de esperar demasiado. Pero sobre todo, esa celeridad en el desarrollo le convierte en una planta muy práctica para la producción de madera, papel e, incluso, combustible biológico. El Departamento de Energía estadounidense presenta el logro como un medio que en el futuro podría proveer una importante respuesta a nuestras necesidades energéticas dando a EE. UU. una alternativa a los combustibles importados. Después de conocer su genoma, los científicos pueden comenzar a investigar sobre la manera de manipular los genes de los álamos para convertirlos en fuentes viables de combustibles biológicos, por ejemplo, haciendo que en su crecimiento acumulen más biomasa, pero también ayudarán a comprender algunas funciones clave de estos árboles en determinados ecosistemas. El bloque de Cascajal mide 36 centímetros de alto y pesa unos 12 kilos. Los 62 signos que incluye no permiten aún entender su contenido. Para ello serán necesarias otras piezas similares Un brazo biónico que responde al pensamiento ABC. Claudia Mitchel, de 26 EPA años, es la primera mujer en utilizar un brazo biónico que obedece las órdenes enviadas por el cerebro. La prótesis pesa cinco kilos. Lo está desarrollando el Instituto de Rehabilitación de Chicago. Entre otras cosas, le permitió a Mitchel comer un filete por sí sola, algo que no hacía desde hace dos años, cuando perdió el brazo. En la imagen, la joven choca los cinco con otro de los seis amputados que prueban el dispositivo.