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34 Internacional VIERNES 15 9 2006 ABC Durao Barroso aboga por una guardia costera europea común BELÉN RODRIGO. CORRESPONSAL LISBOA. Evitar más catástrofes en aguas europeas, como la ocurrida en 2002 con el petrolero Prestige que afectó a la costa gallega, resume el espíritu de la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA) cuya sede en Lisboa fue ayer inaugurada en presencia del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Una catástrofe que, según Barroso, sirvió de impulso para llevar a cabo este proyecto porque Europa no estaba preparada para dar respuesta a ese tipo de desastres El presidente de la Comisión Europea se manifestó además partidario de la creación de una política europea marítima global con la contribución de EMSA porque, dijo Durao, Europa es una de las principales potencias marítimas a nivel mundial y sus zonas costeras son las más afectadas por amenazas crecientes como el terrorismo, tráfico de estupefacientes, piratería y circulación clandestina de personas En funciones desde 2003, EMSA, dirigida por el holandés Willem Ruiter, comienza ahora una nueva etapa con un equipo sólido y tiene como misión dar consejo técnico y científico a la Comisión y a los 25 Estados miembros de tal forma que se pueda garantizar un nivel uniforme de seguridad marítima que evite los accidentes y la contaminación de los mares. En el Consejo Europeo de Roma celebrado en el año 2003 los estados miembros de la Unión Europea escogieron Lisboa como sede de dicha agencia. Comenzó a funcionar en la capital lusa desde mayo de ese año y cuenta con cuatro navíos anticontaminación preparados para reaccionar ante catástrofes ambientales en las costas europeas. Tiene un presupuesto de 44,6 millones de euros y de ella se espera que sea el embrión de una futura guardia costera. Soldados de la OTAN aseguraban ayer una carretera cercana a Kandahar tras un atentado suicida AP La UE pide a los estados miembros un refuerzo militar urgente en Afganistán Polonia presenta la primera oferta y enviará hasta un millar de soldados b La respuesta se torna acuciante en un Afganistán cada vez más violento y tras la reunión fallida del miércoles, en la que los aliados no se animaron a enviar soldados LAURA VILLENA. SERVICIO ESPECIAL BRUSELAS. El representante especial de la Unión Europea para Afganistán, el español Francesc Vendrell, llamó ayer la atención de los países europeos para que reaccionen ante las dificultades que la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) está encontrando en un Afganistán cada vez más violento, e insistió en la necesidad de enviar tropas de refuerzo al sur del país, donde la OTAN libra una dura batalla con contra la insurgencia talibán. Urge aumentar el personal militar lo antes posible declaró Vendrell, recordando la delicada situación que se atraviesa en estos momentos. La petición fue formulada ayer, un día después de que tuviese lugar una descafeinada reunión entre los representantes militares de los países miembros de la OTAN, cuyo fin era reclutar un batallón adicional y en la que finalmente ninguno de los países aliados se atrevió a lanzar una oferta concreta. Espero que los países europeos se muestren dispuestos a aumentar el personal y a hacerlo lo más rápidamente posible afirmó ayer Vendrell en Bruselas sin especificar el número de efectivos que debería enviar España e insistiendo en el deber de todos los países de la OTAN de colaborar de forma equitativa El primer país en reaccionar ante la petición de Bruselas fue Polonia, que ayer mismo anunció el envío de alrededor de un millar de soldados a Afganistán. El ministro de Defensa polaco, Radoslaw Sikorski, informó de que el contingente desplegado actualmente en ese país, de cien soldados, pasará a contar con más de mil que participarán principalmente en las regiones orientales del país. Resistencia inesperada La petición de Vendrell se suma a las ya lanzadas por Jaap de Hoop Scheffer, secretario general de la Alianza Atlántica, y a la del general estadounidense James L. Jones, jefe militar de la OTAN, que la semana pasada reclamó el envío de un 15 por ciento más de hombres para completar el total de la capacidad operativa de la OTAN. Según el general Jones, los aliados han aportado por el momento el 85 por ciento de las fuerzas que se habían comprometido a enviar al sur de Afganistán y ahora, ante la inesperada resistencia de los rebeldes talibanes, es el momento de reclutar las fuerzas restantes. Con ello, Jones se refería al envío de al menos mil soldados que formarían un batallón de reserva, helicópteros de combate y aviones de Las esperanzas se centran en el Consejo Atlántico de hoy y en la reunión de Nueva York del 21 de septiembre transporte. En total, 2.500 hombres con personal logístico y fuerzas de protección incluidos. Los representantes militares aliados han empezado a cuestionarse la posibilidad de reducir las restricciones nacionales que impiden a algunos países desplegar sus tropas a algunas zonas, como es el caso de los 800 soldados españoles que se encuentran en el oeste y que no pueden ser desplegados hacia el sur. Reino Unido, que ha enviado alrededor de 5.500 soldados, la mayoría de ellos al sur, y ha contado ya 33 bajas, ha llamado a los aliados a asumir responsabilidades en la lucha contra los insurgentes talibanes. Canadá, Países Bajos y Alemania han enviado cada uno unos 2.500 hombres, aunque sólo los holandeses se han desplegado hacia el sur. El diario británico The Times adelantaba el martes que España, Italia, Turquía y Alemania han descartado por el momento el envío de más tropas, mientras Francia parece estar centrada en el Líbano y, por tanto, indispuesta a contribuir en Afganistán. Tan sólo Letonia, que ya ha enviado 1.800 soldados, estaría dispuesta a enviar unos 30 militares más. Tras el fracaso de la reunión de los jefes militares aliados, las esperanzas de los mandos aliados se centran ahora en el Consejo Atlántico que tendrá lugar hoy, y en la reunión que mantendrán los ministros de Exteriores de la Alianza el próximo 21 de septiembre en Nueva York, en la que se espera la presentación de ofertas concretas y no sólo buenas palabras.