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6 Opinión VIERNES 15 9 2006 ABC AD LIBITUM ÍDOLOS DE LA CUEVA LOS FALSOS LIBERALES IN quitarle la razón a Jovellanos que, ya en su agonía, definió España como Nación sin cabeza lo que hoy le falta a nuestro país es cuerpo. Un cuerpo social que, independientemente de sus sesgos y matices, tenga el mínimo común denominador del amor a España y la inquietud por su futuro. Hoy la cabeza de la Nación se refuerza con los principios y normas de nuestras adhesiones internacionales, empezando por la UE, y eso dificulta el disparate. En ese ambiente, no demasiado sano, conviven, muchas veces en promiscuidad sospechosa, dos realidades a las que, por simplificar, llamaremos sencillamente política y periodismo. Como el socialismo no M. MARTÍN es libertad, ni lo ha sido FERRAND nunca ni pretende serlo, su unión con el periodismo que le corresponde es hipostática. No caben en ella más divergencias que las derivadas de la ambición de sus protagonistas y, en el caso de los medios públicos- -en cuyo tratamiento coinciden milimétricamente con los controlados por la derecha- todo se sustenta en la poda del talento y la servil obediencia de sus beneficiados. Ese es territorio de la propaganda aunque la costumbre nos lo incluya en el de la información. La derecha, en eso, es felizmente más conflictiva. Más plural. La libertad no admite muchos tratos y resulta más áspera que la sumisión. No es que sean muchos los medios que vibran en esa sintonía, y menos aún en lo audiovisual; pero algunos incitan a la confusión porque sus prédicas y conductas tienen un resultado que repugna a la más tenue idea liberal. Es, por ejemplo, el caso de El Mundo y la Cope, curioso matrimonio de hecho en el que Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos, dos magníficas cabezas que no niegan las últimas palabras de Jovellanos, confunden su verdadera condición de testigos y cronistas de lo que pasa para aspirar a un protagonismo que sólo deja de ser legítimo si se compatibiliza con el trabajo periodístico. No me escandaliza tanto lo que dicen, que también, o como lo dicen, que bastante; sino el hecho de que su conducta es claramente atentatoria contra la libre competencia. Como asegura Baura, los dos quieren ser Jesús Polanco y a eso no se atreve ni Juan Luis Cebrián. Pedro Jota, de quien tiene dicho Losantos que su modelo periodístico no es Larra sino Stájanov, al igual que su ocasional compañero de camino, busca una rara relación con el PP olvidando el sabio principio castellano de que entre santa y santo, pared de cal y canto Más revueltos que juntos acaparan, según se tercie, emisoras de televisión y radio concedidas por autonomías populares o producciones estelares en las públicas que dependen de ellas. Eduardo Zaplana y su acólito principal, Ángel Acebes, aparecen siempre en el otro lado del balancín en el que se divierten y prosperan estos dos colegas míos que han renunciado a una excelencia profesional en la que estaban instalados para buscar otras rutas menos gloriosas. Es una lástima. ¿ES TAN FAMOSO RUBIANES? S ñada de un hombre que no es su marido y en una ciudad ver, ¿ya ha disfrutado usted sus prescritos que no es la suya. Esas cosas garantizan más el acceso a quince minutos de fama? ¿Ha experimentado la celebridad que, por ejemplo, las obras de caridad o la la sensación de tener la mirada de los otros clalucha contra las minas antipersona: así es la vida (movada en algún punto de su respetable cogote mientras derna) Afortunadamente (sobre todo para ellos) nuesva de compras por el Centro? ¿La de entrar en un restros royals son más discretos. Y menos célebres. taurante y advertir que las conversaciones se van apaMérito y celebridad no constituyen un binomio indigando a su paso mientras el maître le conduce a la mesoluble. Supongo que no necesito demostrarlo: sa mejor situada? basta con mirar la tele, atiborrada de famosos La (post) modernidad nos ha enseñado que fapor ser famosos. Mercedes Milá es, por ejemplo, ma y celebridad no son exactamente lo mismo, más famosa que aquella muchacha pizpireta y aunque la segunda sea impensable sin la primeconfianzuda que se hizo célebre en una de las úlra. Uno puede ser famoso, por ejemplo, por méritimas ediciones de Gran Hermano. Por cierto: to o estatus, pero ninguna de las dos cosas son ¿cómo se llamaba? La búsqueda insaciable de la suficientes para disparar ese interés de los mecelebridad tiene múltiples motivaciones; algudios y del público que es el requisito de la celebriMANUEL nas psicológicas, claro. Las ensoñaciones del dad. Sarkozy, por ejemplo, ya era famoso antes de RODRÍGUEZ adolescente con déficit de cariño se materializaque se airearan las peripecias de su matrimonio. RIVERO rán más tarde si logran obtener- -aunque sea Pero sólo entonces se convirtió en celebridad. durante el tiempo de un suspiro televisivo- -el bálsamo La fama, antes privilegio de dioses, reyes y guerrereparador e inmaterial de la fama. Para entrar en GH ros, se ha democratizado. Cada país tiene su propio sishay que guardar cola. tema interno de celebridades, incomprensible a veces Google es un buen instrumento para medir a cada en los demás. Y, luego, existen globocelebridades: las instante la celebridad contemporánea: la información que todos celebran. Britney Spears es más célebre que que proporciona es a menudo tan huidiza y fugaz coLa Pantoja. Y Eric Clapton más que Joaquín Sabina. mo inconstante y efímera es la fama. Arturo Pérez- ReClaro que si el último, es un suponer, se prendiera fueverte fue ayer (1.680.000 entradas) más universalmengo en protesta por el hambre en el mundo frente a las te famoso que Javier Marías (768.000) Y George W. Naciones Unidas durante una sesión plenaria, podría Bush (287.000.000) más que José Luis Rodríguez Zapaadquirir una celebridad que eclipsara a la del rockero tero (3.600.000) Ignoro cuántas referencias tenía Pepe británico. Y no necesariamente efímera: ahí tienen a Rubianes hace dos semanas. Pero ayer, gracias a la Eróstrato. ayuda inestimable (e inevitable, posiblemente) de coLa fama y la celebridad afectan especialmente a las lumnistas y medios indignados o contraindignados, profesiones o actividades más expuestas a los medios, contaba con 825.000 (sin haber tenido que prender fueque son, casi siempre, aquellas de más difícil acceso pago al templo de Diana en Éfeso, sin haber aireado un ra el común de los mortales. Los reyes y algunos miemimprobable pasado como miembro de las Waffen SS, bros de la realeza suelen ser también famosos. Pero, en sin ser princesa de Gales malcasada) Y Pepe Isbert, nuestro tiempo, incluso ellos necesitan un plus mediátipor citar a un inolvidable actor con su mismo nombre, co para convertirse en celebridades: airear en la tele sólo 28.600. Mañana, desde luego, será otro día. Y pasasus desavenencias matrimoniales con carita compungido mañana, también. da, por ejemplo. O morir en trágico accidente acompa- A