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94 JUEVES 14 9 2006 ABC Deportes El Madrid vuelve a descarrilar en Lyon Tremebunda primera parte de los de Capello, que pudieron recibir una goleada histórica OLYMPIQUE DE LYON REAL MADRID 2 0 error de la larga cadena de fallos que dejó ayer Cannavaro para hacer el primero. Casillas salvó el segundo con una providencial parada a cabezazo a placer de Abidal en una acción a balón parado y Govou también anduvo cerca en un remate ajustado. No pasaba el Madrid del medio campo. Ni una llegada al área ni dos pases seguidos que no fueran en horizontal o hacia atrás. El segundo tanto del Lyon desveló todo los males de los blancos. Cuatro pases de izquierda a derecha en el borde del área sin que nadie fuera capaz de meter una pierna hasta que Tiago llegó desde atrás para rematar. Los últimos quince minutos de la primera mitad fueron un auténtico calvario. Fallos y más fallos. Quejas, malas caras. Emerson que gesticula, Diarra que pide a sus compañeros compasión. Cannavaro que se ofusca, Casillas que se contagia... Un desastre en el que el Lyon perdonó por recrearse en su suerte. La imagen, por repetida y patética, que mejor reflejaba ayer la incapacidad de los de Capello se veía cada vez que tenían que sacar de banda. No sabían a quién dársela. Nadie se desmarcaba, nadie la quería y se gastaban hasta treinta segundos en cada saque. No era pérdida de tiempo. Era impotencia en la máximo expresión. Olympique de Lyon (4- 3- 3) Coupet; Reveillere, Cris, Muller, Abidal; Tiago, Toulalan, Juninho (Kallstrom, m. 72) Govou (Clerc, m. 82) Fred (Wiltord, m 77) y Malouda. Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Cicinho, Cannavaro, Sergio Ramos, Roberto Carlos; Beckham (Guti, m. 54) Emerson, Diarra, Cassano (Reyes, m. 46) Raúl (Robinho, m. 68) y Van Nistelrooy. Árbitro Wolfgang Stark (Alemania) Mostró tarjeta amarilla a Sergio Ramos, Roberto Carlos- -al finalizar el primer tiempo por protestarle reiteradamente- Reveillere, Cannavaro y Diarra. Goles 1- 0. m. 11: Fred. 2- 0. m. 32: Tiago. ENRIQUE ORTEGO LYON. Una auténtica pesadilla. Un calvario angustioso. Aún peor, mucho peor, que el año pasado. El Olympique de Lyon volvió ayer a empequeñecer, a ridiculizar, a caricaturizar al Real Madrid. Habría que rebobinar mucho en el túnel del tiempo para encontrar una primera parte tan nefasta como la que interpretaron los hombres de Capello. Eran muñecos de trapo zarandeados por un ejemplo de lo que debe ser y es un equipo de fútbol. Tiene el Lyon todo lo que le falta al Madrid. Por encima de cualquier otra cualidad tiene fútbol, mucho fútbol, casi, casi como el Barça, y lo interpreta colectivamente con el balón como máxima referencia. Gracias, un millón de gracias deberían dar los blancos de no haberse llevado seis en los primeros cuarenta y cinco minutos en lugar de irse a encarar con el árbitro como hicieron Roberto Carlos y Beckham. A lo mejor lo que le estaban diciendo es que estaban tan avergonzados que no querían salir en la segunda parte. Nada peor le puede pasar al Real Madrid en esta fase de rehabilitación que se le caigan tan pronto los andamios de mala manera, hasta los que parecían más sólidos. Sobró la segunda parte... otra vez Como pasara hace un año. El Lyon volvió del descanso anestesiado. Más pendiente de defender su ventaja que de ampliarla. Los tres puntos estaban ya asegurados. Capello, hundido en su banquillo, sólo quitó a Cassano, aunque seguro que ganas no le faltaron de quitar a los once. Reyes se pegó a la banda izquierda, por donde podía hacer daño al francés más normalito, Reveillere. Penetró un par de veces antes de que su técnico le cambiara de banda con la entrada de Guti por Beckham. A la contra, el Lyon volvió a crear más ocasiones. Juninho continuó con su recital de faltas hasta que se retiró en medio de una ovación grandiosa y la defensa blanco mantuvo su regularidad de errores, a los que ahora se podían sumar los ofensivos con un par de remates de cabeza fallidos en buena posición. Hasta defender lo hace bien el equipo de Houlier. Y repito, lo que mejor puede hacer el Madrid es mirar arriba y dar las gracias de que el resultado no se ajustara a los méritos de unos y otros. De haber sido así la goleada podía haber dado la vuelta a Europa y haber hecho trizas la historia del club. Roberto Carlos y Beckham protestan al árbitro, otra vez la culpa al empedrado ASÍ JUGARON OLYMPIQUE DE LYON Coupet: bien. Reveillere: regular. Cris: notable. Muller: bien. Abidal: notable. Tiago: notable. Toulalan: notable. Juninho: muy bien. Govou: bien. Fred: notable. Malouda: bien. Kallstrom: bien. Wiltord: regular. Clerc: sin calificar. El técnico. Houlier: muy bien. Bastante debe tener que ver en lo bien que juega su equipo y la confianza con la que desarrolla su fútbol. Tácticamente no se le puede poner ni un pero. Hasta los cambios tuvieron sentido. Lo mejor: todo. Lo hacen bien cuando atacan y mejor cuando defienden. Las líneas muy juntas, apoyos constantes. Su repliegue es casi tan impresionante como su despliegue en ataque. Lo peor: poco. Si acaso que se recreó demasiado en ocasiones claras de gol. REAL MADRID Casillas: bien. Cicinho: mal. Cannavaro: mal. Sergio Ramos: regular. Roberto Carlos: mal. Emerson: mal. Diarra: regular. Beckham: mal. Raúl: mal. Van Nistelrooy: mal. Cassano: mal. Reyes: mal. Guti: mal. Robinho: mal. El técnico. Capello. Mal. La regla de tres inversa a Houlier. Cuando su equipo lo hace tan mal también el técnico tiene que ver. Los cambios, todos de tinte ofensivo, no provocaron reacción. Lo mejor: no haber salido con una goleada de escándalo. Nada positivo que rescatar, salvo las paradas de Casillas Lo peor: pésima defensa, inoperante centro del campo y desaparecido ataque. El equipo quedó partido en dos demasiado pronto y siempre estuvo a remolque del contrario. Juninho juega más que todos juntos Plantar a seis hombres por detrás del balón no evitó que el Lyon jugara a su antojo. Asociado en torno al balón, con Juninho- ¡qué pedazo de futbolista! -de eje, los franceses jugaron a placer. Parecían más. Perfectamente colocados, circulaban el balón con paciencia y sentido hasta que llegaba el momento de dar el pase mortífero. Si la consigna era no hacer faltas en un radio de veinte metros del área para que Juninho no sacara su derecha a pasear, a los seis minutos ya estaba ejecutando su primer lanzamiento, que Casillas se quitó del medio con los puños verdaderamente acongojado. Cinco después Fred ya había aprovechado el primer Tras el descanso el cuadro francés se conformó, pero pudo machacar a la contra