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ABC JUEVES 14 9 2006 Cultura 63 César Antonio Molina evoca su perfil poético con El rumor del tiempo Antonio Gamoneda califica su poesía como grande, fuerte y reveladora actual director del Instituto Cervantes recoge una selección de poemas escritos entre 1974 y 2006, e incluye además otros siete inéditos ANTONIO VILLARREAL MADRID. El encontrar un poeta en la Residencia de Estudiantes no debería ser noticia, merced a la gran labor que históricamente- -desde los tiempos de la Institución Libre de Enseñanza- -lleva haciendo este centro con el género, pero, quizás por eso mismo, a los poetas les gusta continuar en el tiempo sus visitas a esta institución. Las últimas, las de César Antonio Molina y Antonio Gamoneda, escritor de los poemas antológicamente recogidos en El rumor del tiempo y escritor del texto que lo precede, respectivamente. En la presentación de este texto, que recoge algunos de los poemas escritos por César Antonio Molina (La Coruña, 1952) desde 1974 hasta 2006, Gamoneda alabó la precocidad en la escritura poética del actual director del Instituto Cervantes, que no sería tan importante ni sugestiva si no se diera desde ese mismo principio una madurez que consiste en la posesión del cosmos poético Gamoneda, actual premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana por el conjunto de su obra, destacó además la introducción, de una manera poderosa, de una rítmica de la oralidad El encargado de compilar esta antología, el profesor Julián Jiménez Heffernan, califica, en el epílogo, de autobiográficos los versos de César Antonio Molina. Para el veterano poeta, sin embargo, esta particularidad conduce, en un segundo término, a una transustanciación en que lo biográfico se convierte en una especie estética b La antología del TEATRO El caballero de la palabra Autor y director: Rafael Álvarez. Escenografía: Miguel Ángel Camacho y R. Álvarez. Iluminación: M. Á. Camacho. Música: Javier Alejano. Int. Rafael Álvarez El Brujo Lugar: Teatro Infanta Isabel. Madrid. DON QUIJOTE DA VINCI JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN R César Antonio Molina, ayer en la Residencia de Estudiantes muestra de esta proposición, la antología incluye siete poemas inéditos Abu- l- hool testaccio zureo noche salvada trifolium pratense genius y O beco do imaginario escritos durante esta última etapa, en la que ha logrado sobrevivir como poeta Como grandes méritos de este cometido, Molina destaca la búsqueda de la palabra no gastada, aque- EFE lla que la comunicación no relega casi a ruina aunque admite que, paradójicamente el mundo va camino de la ruina, que es el símbolo de la memoria Por otro lado, el poeta concluyó su intervención revelando la gran importancia de América Latina a la poesía en lengua española, ya que todos- -españoles, mexicanos, argentinos- -pertenecemos a una misma tradición Las palomas no llevan mensajes para vosotras, ni los gallos osan picotear en las ventanas pues hélices baten sin remordimiento ropas sanguinolentas que inútilmente lavaron las ancianas. Este poema pertenece al volumen de 1983 La estancia saqueada y está incluido dentro de El rumor del tiempo Molina, pese a reconocer los méritos de Jiménez Heffernan y Gamoneda por su esfuerzo en la elaboración del volumen, no puede dejar de reconocer que el mejor antólogo es, a veces, el tiempo. El poeta es un lector privilegiado de sí mismo que a veces puede pecar de excesiva complicidad para contemplar desde fuera su propia obra. Pese a todo, más difícil resultó para el poeta compaginar esta ocupación con su cargo como director del Instituto Cervantes. Como el propio César Antonio de Molina incide, la literatura es un estado de ánimo permanente del que no se puede prescindir Como afael Álvarez El Brujo ese bululú incansable que ha compartido hambres con el Lazarillo, se ha metido en la piel del pícaro Lucas Maraña y llamado hermano al lobo bajo los hábitos del poverello de Asís, se aupó el año pasado a lomos de Rocinante en una travesía que ha desembocado ahora en este lugar acribillado de zanjas de cuyo no quiero acordarme. Así, ha tomado la adarga antigua y se ha ajustado el yelmo del Caballero de la Triste Figura a su modo, como era de esperar. Antes de llegar al espectáculo propiamente dicho- aunque el espectáculo propiamente dicho sea él mismo- ironiza en un largo prólogo sobre las fanfarrias e iniciativas diversas que el año pasado conmemoraron el cuarto centenario de la publicación de la primera parte de El Quijote habla del esfuerzo que le supuso leer la novela cervantina, en pos, aclara, de la ansiada subvención; bromea con el público, comenta algún suceso de actualidad y estimula los aplausos cómplices del respetable. Cervantes emboscó su honda reflexión sobre la condición humana en una parodia de las novelas de caballerías, y El Brujo añade parodia a la parodia y se ríe de las rebuscadas tramas históricas que anegan hoy las librerías, empachadas de códigos secretos y antiguas organizaciones clandestinas que perduran hasta nuestros días. De esa forma, Miguel de Cervantes nunca existió y no sería sino un ente colectivo bajo el que se ocultaba una secta compuesta por conjurados de las tres grandes religiones monoteístas: Miguel sería la rama cristiana, Cervantes la judía y Saavedra la musulmana. El caballero de la palabra es un espectáculo de muy logradas calidades plásticas, con una bella escenografía que recuerda un jardín zen, una medida iluminación de Miguel Ángel Camacho y un agradable entramado de melodías populares en clave andaluza sufí. El Brujo entrega a los espectadores lo que, probablemente, ellos esperan. Está en posesión de un elaborado repertorio de recursos gestuales y vocales, y de una prosodia que modula a placer hasta haberse convertido en una suerte de manierista de sí mismo. Hoy es un intérprete que, en vez de utilizar esos códigos interpretativos tan personales como plataforma para volar cada vez más lejos, los ha convertido en una cárcel, una noria en la que, en los últimos años, gira y gira sin cesar.