Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 14 9 2006 61 La fotógrafa Isabel Muñoz expone una retrospectiva de sus mejores trabajos en el Centro Cultural de la Villa César Antonio Molina presenta en la Residencia de Estudiantes su último libro de poemas, El rumor del tiempo Una exposición recuerda a Pío Baroja, un hombre que defendió la libertad Los Duques de Lugo inaugurarán esta tarde la muestra en Madrid b Memoria de Pío Baroja com- puesta por más de 250 piezas, algunas inéditas, se puede ver hasta el 3 de diciembre en el Museo de la Ciudad. Después viajará a Pamplona SUSANA GAVIÑA MADRID. Pío Caro Baroja asegura que detrás de héroes aventureros y populares como Luis Ossorio, el capitán Andia o Eugenio de Aviraneta se encontraba la personalidad de su tío, Pío Baroja, un hombre que ha defendido la libertad y el individualismo, que ha sido fiel a sus ideas hasta la muerte y que no ha participado de prebendas complacientes, y que ha sido crítico gracias a esa independencia, cara en esta España de banderías y banderizos llena de inquietud y de rencor... Con estas palabras, acompañaba ayer la presentación a la prensa de la exposición Memoria de Pío Baroja de la que es asesor científico, y que será inaugurada esta tarde, en el Museo de la Ciudad, por los Duques de Lugo, a la que asistirá también la ministra de Cultura, Carmen Calvo, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz- Gallardón. La muestra, que coincide con los 50 años del fallecimiento del escritor vasco, acontecida en octubre de 1956- en el homenaje realizado entonces en el Ateneo de México, Alfonso Reyes lo calificó de honrado y sincero hasta la impertinencia recordó Caro Baroja- ha sido organizada por el Ayuntamiento de Madrid y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Estatales (SECC) Vertebrada en seis apartados, que van desde su entorno familiar a su universo literario, la muestra ha tenido que ser comprimida según explicó su comisario, Joaquín Puig de la Bellacasa, pues podía haber sido tres o cuatro veces más grande Confesando a continuación que ésta adolece, además, de un defecto Está hecha con un cariño ilimitado hacia la figura de Pío Baroja y su familia, en un momento en que lo que se lleva es la mirada fría y hostil con el pasado español matizó Puig de la Bellacasa. Visión aspera de Madrid Por su parte, el presidente de la SECC, José García- Velasco, se refirió al escritor como el núcleo de la cultura de la modernidad en español. Las raíces de la novela actual se hunden en esta saga familiar que ha hecho posible la Edad de Plata de nuestra cultura Si bien Pío Baroja dejó numerosos ensayos- fue uno de los ensayistas más independientes de su tiempo afirmó Puig de la Bellacasa- se le recuerda especialmente por su producción novelística, reunida por trilo- EFE menos aún Juan Manuel Bonet, anterior director del centro, no tolera las críticas al pasado, porque suponen cargarse el trabajo de mucha gente. En cuanto al cubismo como eje central afirma que siempre ha sido objetivo prioritario Lo más grave, a su entender, es suprimir de un plumazo del Reina Sofía el debate contemporáneo, so pretexto de que eso es tarea galerística y de museos periféricos, constituye una auténtica aberración. Los palacios de Velázquez y Cristal han servido para enseñar el arte de grandes autores. El debate contemporáneo es fundamental en el MoMA, privado, y en el Pompidou o la Tate, tan de Estado como el CARS Destacada también es la opinión de Manuel Borja- Villel, reconocido director del MACBA, quien subraya que estamos demasiado acostumbrados a creer que hay una gran historia y otras historias menores. Las ideas de nación y narración no son extrañas y de ese modo todo lo que se sale del curso principal parece repetirse sin sentido Según su opinón, el CARS debe romper el formalismo lineal y convertirse en un museo transversal desde las vanguardias históricas que en España fueron distintas a París El historiador cree que en Estados Unidos o Alemania, la profusión de centros no crea conflictos. No puede haber una liga sólo con el Madrid y el Barça, sería aburrido, lo interesante es que haya muchos equipos, para que nos pueda sorprender la irrupción de un Villarreal, por ejemplo Tampoco ve acertado separar la dimensión intelectual que los historiadores aportan al Patronato del órgano rector de un museo. Receta para ser barojiano El término barojiano conlleva, según Pío Caro Baroja, los siguientes ingredientes: -Criterio de libertad, de apertura- Un sentido crítico que fastidia a muchos. -Ser anticlerical. -Ser Individualista. gías. Muchos de sus títulos retrataron el Madrid de finales del siglo XIX y principios del XX, con una visión áspera y analítica de los grupos sociales más populares y pobres Memoria de Pío Baroja reúne alrededor de 250 piezas, procedentes la mayoría de la casa familiar de Itzea. Fotografías; manuscritos, donde se pueden ver la correcciones realizadas y la meticulosidad del escritor; cartas; retratos y cuadros de sus artistas favoritos, como Juan de Echevarría y Ricardo Baroja; y primeras ediciones recomponen la trayectoria vital y creadora del autor de El árbol de la ciencia Zalacaín, el aventurero o La busca La parte más novedosa, según su comisario, la constituyen tres películas: dos documentales sobre la figura del escritor y una tertulia en la que éste habla sobre Galdós. A continuación, Caro Baroja realizó, acompañado por los periodistas, un recorrido por la exposición, deteniéndose en algunas de las piezas con mayor carga sentimental. Entre ellas, destacó el cuadro Mañana de invierno de Ricardo Baroja, lienzo que luce un costurón, debido a un bombardeo en la calle de Mendizábal donde vivíamos recordó el sobrino que poco a poco fue hilvanando anécdotas de cada una de las obras expuestas. Entre todas ellas, confesó su especial afecto por una fotografía, en la que Nicolás Muller retrata, en 1952, las manos, ya ancianas, de Pío Baroja. En ella se pueden ver las mangas llenas de flecos, que demuestran lo que ya dijo Larra: En España, escribir es llorar Eso sí me emociona concluyó. Pío Caro Baroja, ayer durante la presentación de la exposición IGNACIO GIL