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4 Opinión JUEVES 14 9 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL CONCIERTO VASCO Y LAS AZORES L Tribunal de la Unión Europea justifica en una sentencia sobre la pertinencia de unos beneficios fiscales en las Azores la existencia de diferencias tributarias entre las regiones de un Estado, siempre que concurran circunstancias tales como la existencia de un Estatuto de Autonomía, que no supongan ayudas de Estado y que no intervenga el Gobierno estatal. La sentencia, que es desfavorable para la administración del archipiélago de las Azores, tiene letra pequeña, no pocos matices, y merece un análisis detallado. No es eso lo que ha hecho el Gobierno vasco con su presidente Ibarretxe a la cabeza, que con una interpretación ligera y de parte ha exigido que se acaben los ataques políticos y jurídicos al Concierto El Gobierno vasco- -que comparte las competencias fiscales, no sin conflictos, con las diputaciones, tradicionales depositarias de los privilegios forales- -busca con tesón su propio espacio de soberanía fiscal con olvido de un concepto central del Concierto, el de la fiscalidad equivalente entre los territorios forales y el común. Uno de los casos más evidentes de esa pretensión llegó con las modificaciones en el Impuesto de Sociedades para rebajar dos puntos y medio el tipo básico, y antes con las vacaciones fiscales para empresas que se ubicaran en el País Vasco. En ambos casos, Hacienda, así como algunas comunidades limítrofes, consideraron que se trataba de ayudas de Estado que iban en contra de la competencia leal y que incumplían las leyes española y comunitaria. El Tribunal Supremo ha resuelto varios casos en contra de las pretensiones exclusivas del Gobierno vasco, que ahora interpreta que la doctrina de la sentencia sobre el caso de las Azores le da la razón. No es así, y los comentarios del vicepresidente Solbes así lo señalan. Más bien todo lo contrario, aunque los argumentos del Tribunal merecen un análisis más atento. De hecho, las autoridades europeas han visto siempre con recelo el fragmentado modelo fiscal español con los territorios común y forales, incluso con diferencias entre las cuatro diputaciones históricas que defienden sus privilegios fiscales, difíciles de explicar en la estructura de un estado moderno. La idea de armonización fiscal no conduce a la unificación fiscal en todo el ámbito de la Unión Europea, lo que carece de sentido. Evidentemente hay espacio para la competencia fiscal y para que las distintas administraciones gestionen sus impuestos específicos con su propio criterio y estrategia. Pero siempre con ese límite claro de no incurrir en ayudas de Estado mediante artimañas tributarias. Para clarificar cada una de las discrepancias están los tribunales, no para tomar sus resoluciones en vano o como convenga. E COMPRAVENTA DE UNA CONSPIRACIÓN MILIO Suárez Trashorras está procesado como autor de la matanza del 11- M, el crimen terrorista más brutal cometido en España. Pesa sobre él la imputación judicial de dirigir la trama de explosivos que fueron a parar a la célula terrorista que preparó y ejecutó los atentados contra los trenes de Cercanías en las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia. Según los autos judiciales, Suárez Trashorras, en tratamiento psiquiátrico a causa de su esquizofrenia, sabía que dichos explosivos iban a ser empleados en un atentado terrorista y por eso responde de sus consecuencias. Este personaje ha merecido durante tres días consecutivos la portada y un despliegue interior en las páginas de El Mundo bajo el marchamo de periodismo de investigación y con la supuesta finalidad de buscar la verdad en la autoría de la matanza. Por supuesto, las revelaciones del procesado se atuvieron estrictamente a la teoría de que el 11- M fue una conspiración urdida en el seno de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, por aquel entonces bajo la autoridad política del Partido Popular. Tal conspiración, a juicio de sus propaladores quienes, según les da, unas veces se la atribuyen a la Policía y al Centro Nacional de Inteligencia, y otras veces, a ETA- estaba orientada a desalojar al PP del poder y facilitar la victoria del PSOE. Sin embargo, las conversaciones telefónicas conocidas ayer, a raíz de desvelarse una grabación de Suárez Trashorras con sus familares en la cárcel, ponen en boca del procesado una confesión de parte: Mientras El Mundo pague, les cuento la Guerra Civil En el mejor de los casos para este medio de comunicación- -es decir, que realmente Suárez Trashorras no haya cobrado un céntimo por lo que dijo- su disposición a contar lo que sea a cambio de dinero desacredita su testimonio. Simplemente, Suárez Trashorras estaba en venta. Hemos asistido a un nuevo episodio de la retroalimentación de intereses entre el diario El Mundo y Federico Jiménez, director del programa de la cadena Cope La mañana para ganar cuota de mercado a golpe de teorías conspiratorias, alentadas por sectores muy concretos y extremos del PP que están causando un grave daño a los intereses generales del centro derecha. Sin entrar a considerar en E profundidad lo que estas supuestas informaciones periodísticas pudieran tener de agresión a la deontología profesional, resulta evidente que se ha puesto en marcha una campaña contra las instituciones del Estado de la que no es ajeno el portavoz del Grupo Parlamentario Popular, convertido en satélite de aquellos medios y amplificador de supuestas exclusivas que consisten, ni más ni menos, en dar portadas y páginas centrales al presunto terrorista sobre el que pesa la más grave acusación jamás formulada en los tribunales de Justicia españoles. A pesar de todo, lo más preocupante no es que determinados medios y periodistas se recreen, con el consentimiento de sus editores, en la difamación de las instituciones y en la calumnia sistemática de quienes no siguen sus anatemas. Lo peor son las tensiones a las que se somete a la derecha de este país, forzándola a confundir la legítima oposición al Gobierno socialista y su justa demanda de saber toda la verdad sobre el 11- M con una actitud que niegue la legitimidad del sistema democrático, que repudie a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, por tanto, acabe sumiendo al PP en contradicciones insoportables. Una derecha que entregue al 11- M el protagonismo de su oposición al PSOE está abocada al fracaso electoral, pero también al fracaso ideológico, porque las convicciones democráticas no son compatibles con actitudes propias de extremistas antisistema. Es justo precisar que Mariano Rajoy ha situado el 11- M en el plano sensato del ciudadano que pregunta y quiere respuestas, como bien demostró en su discurso ante la Junta Directiva Nacional. Como todo atentado terrorista, el del 11- M está en manos de la Justicia. Habrá un juicio con vista oral y pública, en la que acusadores y defensores podrán poner sobre la mesa todas las incidencias de una instrucción sumarial que, desde estas mismas páginas, ha sido criticada en cuestiones de gran trascendencia para asegurar una sentencia justa y reconfortante para las víctimas. Por eso, la dirección del Partido Popular debe implantar un criterio coherente sobre el 11- M, basado en la superación política de este acontecimiento, en la exigencia de la verdad judicial y en la liberación de servidumbres mediáticas que actúan en contra de su principal interés estratégico: ganar al PSOE en las próximas elecciones generales. BOCHORNO EXTERIOR A presencia de nuestro país en la XIV Cumbre del Movimiento de los No Alineados (NOAL) -tal y como revela hoy ABC- -introduce un gravísimo precedente en la historia de nuestra diplomacia. Ver al secretario de Estado, Bernardino León, asistiendo a una reunión que ha sido planificada con el fin de glorificar la figura de Fidel Castro es una imagen lamentable. Con su presencia en La Habana, España no hace ningún favor al proceso de transición democrática que debe abrirse en la isla tras la muerte de Castro. En realidad, con este hecho se avivan los rescoldos de la tiranía cubana al respaldar sus iniciativas exteriores y, de paso, al permitir que se asocie el nombre de una democracia occidental como es España con una dictadura en descomposición a la que sostienen los petrodólares de Hugo Chávez y el reclamo espectral de la figura de Fidel Castro. El Gobierno socialista vuelve a ofrecer al mundo una imagen desenfocada de nuestro país que agrava el descrédito de la política exterior española. Y así, en apenas una semana, nuestra diplomacia ha sido capaz de emitir señales tan contradictorias L como atender nuestras responsabilidades occidentales en Oriente Próximo enviando un contingente militar a la guerra del Líbano y, al mismo tiempo, decidir nuestra participación en una cumbre de la NOAL- -reunión de algunos de los dirigentes menos recomendables del planeta- -que trata de sacar adelante un documento final que probablemente contenga un respaldo a la continuidad del régimen castrista y críticas a la política exterior de los Estados Unidos. De este modo España parece empeñada en ofrecer el lamentable espectáculo de una sociedad abierta secuestrada por los complejos tercermundistas de un PSOE que parece haber vuelto a la mentalidad de parvulario neutralista que exhibió antes del referéndum de la OTAN de 1983. Que un país como España, comprometido con la libertad y con los valores occidentales, sea capaz de respaldar con su presencia una cumbre organizada por Cuba con el lema Un mundo mejor es posible resulta, cuando menos, una broma macabra a la vista de la flagrante vulneración de los derechos humanos que practican el anfitrión y la mayoría de los países que se dan cita estos días en La Habana.