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ABC MIÉRCOLES 13 9 2006 Cultura 63 FLAMENCO Cumbre flamenca en el Metro Dirección y coreografía: María Pagés. Baile: María Pagés, María Morales, Sonia Fernández, Mar Jurado, Isabel Rodríguez. Emilio Herrera, José Barrios, José Antonio Jurado y Alberto Ruiz. Cante: Ismael de la Rosa y Ana Ramón. Guitarra: Isaac Muñoz y Faty. Percusión: Chema Uriarte. Lugar: Hall de Estación Nuevos Ministerios. Fecha: 11- 9 LA ESTÉTICA PERSONALÍSIMA DE MARÍA PAGÉS MANUEL RÍOS RUIZ T Sara Baras, en un momento de su espectáculo Sabores que hoy llega a Madrid ABC SARA BARAS Bailaora El público sabe cuándo le mientes Tiene un hormiguillo en el estómago un poco más revoltoso de lo que suele ser habitual. Sara Baras regresa hoy a Madrid para presentar Sabores un espectáculo que le ha dedicado a su madre. Y para la gaditana, Madrid es siempre el examen final TEXTO: JULIO BRAVO MADRID. No deja los pies quietos ni cuando se sienta a la mesa, después de más de tres horas de rueda de prensa y de entrevistas. Por debajo del mantel suena un leve pero nervioso repiqueteo en el que le acompaña José Serrano, su compañero dentro y fuera del escenario. Hoy toca carne roja. No hace falta nada más para bailar dice. Y alguien a su lado le contesta. Sí hace falta algo más... talento Es algo que le sobra a esta gaditana de mirada traviesa, que hoy regresa a Madrid- -al teatro Nuevo Apolo- -después de una ausencia de dos años. Sabores es el título de su nueva propuesta, un trabajo que ella considera que es el más personal de su carrera, y que le ha dedicado a su madre, Concha. Junto a ella actúan, como artistas invitados, José Serrano y Luis Ortega, y un conjunto de diez bailarines y seis músicos. Al estreno está previsto que acudan, entre otros, la actriz Liv Tyler. -Además de su madre, Concha Baras fue su primera maestra. ¿Le debía este espectáculo? -Se lo quería dedicar hace mucho tiempo. Mi madre ha estado presente a lo largo de toda mi carrera, y la he tenido a mi lado en los momentos buenos y los momentos malos. Significa mucho para mí, y este espectáculo, y especialmente la bulería final, que se llama Bu- lería para Concha, está llena de detalles y de guiños hacia ella. -Ha dicho que es su espectáculo más personal. -Después de interpretar a Juana la Loca y a Mariana Pineda, que me han hecho crecer muchísimo como artista y me han permitido trabajar al lado de gente como Luis Olmos o Lluís Pasqual, quería volver a bailar como Sara Baras. Volver a disfrutar del baile por el baile, poder saborearlo de nuevo. Éste es un espectáculo en el que se ha puesto en primer lugar y por encima de todo el corazón. Y yo creo que el público lo percibe. La gente sabe perfectamente cuándo le mientes y cuándo le estás diciendo la verdad. Y es también un espectáculo en el que me he implicado a fondo en todos sus aspectos. -El respeto a los maestros no es precisamente el común denominador de los jóvenes hoy en día... -Se equivocan. Hoy hay jóvenes con un gran talento que si en algo fallan es, precisamente, en saltarse el respeto a los maestros y sus enseñanzas. Pero ocurre igual fuera de la danza, e incluso me atrevería a decir que es ley de vida. Los jóvenes son rebeldes por naturaleza, creen que lo saben todo. Con el tiempo te das cuenta de la importancia que tienen los maestros, y no sólo por la técnica, sino por la forma de vi- vir, de entender el teatro, de entender el baile. ¿Usted lo entiende ahora también de otra manera? -Lógicamente, mi baile ha evolucionado mucho. Interpretar a Juana la Loca y a Mariana Pineda me abrió nuevos caminos y son un equipaje que llevaré siempre. Y también, claro, en mi baile están todas las experiencias que he vivido dentro y fuera del escenario. Y espero que haya sido para mejor. Yo desde luego llego a los teatros cada día con más felicidad, con más alegría, y cada día tengo más ganas de bailar. El otro día, hice incluso algo que no suelo hacer nunca. Estaba cerca del teatro, en la plaza de Tirso de Molina y me gritaron desde una ventana. ¡Sara, cuando quieras te hacemos compás... Solté el bolso, le jaleé y me puse a bailar mientras me daban palmas desde las ventanas. Fue algo mágico. ¿Cómo resultó la experiencia de bailar al lado de José Carreras? -Me gustó mucho, porque es algo muy distinto a todo lo que he hecho hasta ahora. Es un gran artista y aunque pueda parecer que el flamenco y la ópera no casan, creo que hubo momentos muy bellos. Tenemos que reunirnos porque nos gustaría en el futuro retomar el proyecto y poder presentar el espectáculo en toda España. rianera y discípula de Matilde Coral, en lo concerniente al baile flamenco, y titulada en Danza Española, María Pagés se forjó profesionalmente en los elencos de Antonio Gades, Mario Maya, Rafael Aguilar y María Rosa, y hace unos quince años decidió crear su propia compañía y configurar sus espectáculos: Sol y sombra Tango De la Luna al Viento El perro andaluz La Tirana y Flamenco Republic entre otros, con los que ha recorrido en varias ocasiones los principales escenarios internacionales, dejando patente su calidad como intérprete y coreógrafa, habiendo merecido el Premio Nacional de Danza. O sea, que ha llevado a cabo una trayectoria triunfal desde sus comienzos. En esta ocasión, María Pagés ha seleccionado varias estampas de sus personalísimas y extraordinarias coreografías, para dar razón una vez más de su arte. Arropada por un elenco de calidad en todos los aspectos, el cuerpo de baile lució tanto en los zapateados como en las alegrías, así como en los que intervino junto a la maestra, especialmente en el tema ejecutado con los bastones y las castañuelas, de suma originalidad y vis cómica, sin perder por ello un ápice de flamenquería en su teatralidad, porque su desarrollo está inteligentemente concebido. La estética de María Pagés se desprende de un concepto personalísimo del braceo, con una asombrosa variedad de plasmaciones sinuosas y armoniosamente retorneadas. Su secreto estriba en que ha sabido adaptar los estilos a su figura, a su planta, consiguiendo no tener parecido en el género. Algo sumamente difícil de lograr en el baile flamenco, como demostró una vez más en los tangos, las siguiriyas, la soleares y las bulerías. Cuatro palos que domina y expresa yendo por la intensidad a la belleza de forma espléndida, en una actuación tan magistral como enjundiosa, que el público, arrebatado por su entrega en cuerpo y espíritu- -bailó largo y tendido, como suele decirse- aplaudió con verdadero entusiasmo.