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62 Cultura MIÉRCOLES 13 9 2006 ABC Hierba mora una historia coral que dignifica a la mujer b El debut literario de la novelista Fin de una vida dedicada a Hitler Fallece, a los 79 años, el historiador y periodista alemán Joachim Fest Reich- Ranicki reconocía ayer que Fest era uno de los más grandes periodistas de nuestro tiempo y estilísticamente de lo más alto en literatura alemana. b RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL MEERSBURG. Orgulloso solitario pero intachable, lo titula la prensa, principal autoridad alemana sobre el III Reich, gran narrador y extraordinario polemista con la terrorista Ulrike Meinhof, con Sebastian Haffner, Heidegger o Hannah Arendt. De esa raza de figuras centroeuropeas del pensamiento- -de Egon Erwin Kisch a Stefan Zweig, de Arnold Lustig a Enzensberger- -criadas en un periódico, cerca de la calle y el debate. De este culto conservador dice el Spiegel que, pese a las suspicacias de la izquierda, Joachim Fest deja indudablemente una de las obras más imponentes de la postguerra. Nacido en 1926 en Berlín, hijo de un director de instituto, escribió para muchos medios pero figuró notablemente en la dirección colegiada del Frankfurter Allgemeine entre 1973 y 1993. En los 70 publicó Hitler. Una biografía que pasó a ser referencia y éxito de ventas: por primera vez hacía bascular lo sucedido en la habilidad y personalidad del Führer para con las masas, sorteando el énfasis en la fracasada Alemania de entreguerras. Reich- Ranicki reconocía ayer que Fest era uno de los más grandes periodistas de nuestro tiempo y estilísticamente de lo más alto en literatura alemana. Teresa Moure, que tendrá su presentación mañana, ha sido galardonado con el premio de la Crítica Gallega de este año TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. Un aroma de magia se esparce sobre las palabras de Hierba mora (Lumen) de Teresa Moure, un título, por cierto, que no debe creerse dedicado al hachís, sino a la planta que en latín recibe el nombre de solanum nigrum Nada extraño, dicha fragancia, en una escritora que se estrena en el panorama literario con esta novela: es gallega, y aunque haya habido voluntad de estilo cree que hay que dejarse seducir por las palabras, y es que piensa que bien escogidas y en sazón pueden prolongar el placer como afrodisíacos y calmar el dolor como los analgésicos. Ahí es donde entronca con solanum nigrum una planta, una mala hierba que comparte con la literatura el poder de mitigar el dolor y con las mujeres, la mala fama En los estudios de botánica que esta doctora en Filología Hispánica hizo antes de escribir este libro que tan hechiceras recetas ofrece (magnífica imaginación la que Moure muestra) aprendió mucho sobre diferentes hierbas y de la que da título a la novela sabe que fue, como las mujeres, considerada tóxica, aunque nadie murió por su causa Los mejunjes que se hacían con las plantas se destinaban, sobre todo, a los males femeninos. Teresa se confiesa feminista y afirma que los hombres también deberían serlo para así darle a la mujer el lugar debido, que no es aún el alcanzado Su primera novela es el envoltorio en el que Descartes es el eje alrededor del cual se mueven tres mujeres en el siglo XVII y en la actualidad: Cristina de Suecia; Hélèn Jans, con quien el filósofo tuvo una hija, niña que murió a los cinco años; e Inés Andrade, una joven de hoy, que Moure niega que sea su alter ego. No designa ningún nombre como protagonista, porque ha escrito una historia coral que dignifica a la mujer ¿Cuánto tiene de realidad y de ficción? Todo es ficción. Me he permitido todas las libertades del mundo, pero, apostilla, diferenciar entre realidad y ficción resulta muy difícil incluso en nuestras vidas Esta feminista gallega está convencida de que esta opción es la única ética para estar hoy en el mundo, ya que el feminismo no es algo propio de un enfant terrible sino que entraña el respeto por los derechos humanos. Hierba Mora que juega con mi nombre ha sido premio de la Crítica Gallega este año. Joachim Fest, en su domicilio de Kronberg (Alemania) bre una familia que no se arrodilló Leída junto a la devoción juvenil de Grass, parece premonitoria la frase del padre de Fest: Uno no se ofrece voluntario para la guerra criminal de ABC Brillante, criticado, heterodoxo La perspectiva personal fue mantenida en Retratos de líderes nazis y en el estudio sobre el atentado del 20 de julio de 1944 contra el dictador, así como en la claustrofóbica Dentro del bunker: Los últimos días del Reich que sirvió para el guión de El hundimiento con un controvertido Hitler de rostro humano. Pero justo en lo personal crujió estrepitosamente ante Albert Speer, el encantador arquitecto de Hitler y ministro de Armamento, con el que trabajó para Dentro del III Reich y Spandau: Diarios secretos Se equivocó, como admitiría en Speer: Veredicto final Brillante, criticado, heterodoxo, casi anglosajón, podría representar un nuevo patriotismo alemán abierto y burgués, vena que lo llevaba empero a aducir extremos como la ciudadanía austríaca de Hitler, inexistente a su nacimiento, como origen del antisemitismo. Su último libro iba a aparecer en una semana, tanto más esperado tras el reciente cruce de sables con Günter Grass, tras la asunción de éste de su pasado en las SS. Como Pelando la cebolla de Grass, memorias adolescentes del nazismo, para el Spiegel es también una obra maestra pero so- Lo que deja Fest a los alemanes, resume el Spiegel es que hasta en el nazismo era posible ser buena persona Hitler, ni tan siquiera para engañar a las SS Lo que deja Fest a los alemanes, resume el Spiegel es que hasta en el nazismo era posible ser buena persona a lo que cooperaría una buena educación burguesa, católica, prusiana Ahora podrán leerse las memorias de Fest como comparables y al tiempo antitéticas de las coquetas revelaciones de Grass... eso del yo sí estuve, colegas, todos estuvimos Fest puede decir: Ich nicht Yo, no Yo, no soy Grass Una infancia nada extraordinaria, a parte de que mis padres nos preservaran de hacernos nazis Matthias Matussek escribe en el Spiegel Eso fue lo extraordinario No todos tuvieron padres educados, urbanos, burgueses capaces de distinguir el mal. Esto hizo de Fest una persona, ante todo, recta lo que es distinto de políticamente correcta como ha mostrado hasta el último día frente a Günter Grass. Revolución y burguesía han querido ser contradictorias, pero Fest matizó que el nazismo fue una revolución socialista de la nación apocada, que, lo primero que buscó, fue acabar con los valores burgueses, universidades y profesiones liberales, jalones de la marcha del ciudadano por domesticar el poder. De esa aristocracia de la ciudad, de lo mejor de la cultura urbana, era Fest un duque. El historiador, que estudió Derecho, Historia, Sociología, Germanística e Historia del Arte, recuerda cuando su madre intentó que su padre, despedido por los nazis, aceptase entrar en el partido por lograr algún trabajo argumentando que la mentira es el arma de la pequeña gente frente al poder. Y su padre: En esto nosotros no somos pequeños De ahí un consejo del Spiegel al lector: En cuanto acaben con el barullo de Grass, Yo, no es el libro más grande de este otoño