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44 Madrid MIÉRCOLES 13 9 2006 ABC Oscuridad, frío, humedad, barro, riachuelos, pozos y agujeros con destino incierto. Una mina de plata abandonada de cinco siglos de antigüedad podrá ser visitada dentro de unos meses a sólo 55 kilómetros de Madrid Bustarviejo, en busca de la plata perdida TEXTO: CRISTINA ALONSO FOTOS: VÍCTOR INCHAUSTI MADRID. En Bustarviejo hay una pequeña puerta de rejas rojas enclavada en una roca que conduce a un lugar en el que muchos de los que han estado allí han muerto hace siglos. Una vez traspasado su umbral, hay que avanzar agachado, completamente a oscuras, unos interminables treinta metros. La temperatura desciende repentinamente y la humedad, o la claustrofobia, dificulta la respiración. Las paredes de roca están empapadas y se puede oír cómo alguna gota de agua cae en los charcos sobre los que se camina. Las paredes sirven de guía, al igual que los raíles de hierro y madera desvencijada con los que los pies chocan a cada paso. Sobre ellos discurrían hace muchos años vagonetas cargadas con unos 100 kilos de mineral. El techo cada vez desciende más y los pies se hunden en el lodo. Si uno intenta agarrarse a la roca en busca de equilibrio, sus manos quedan impregnadas de una pasta viscosa. Los charcos que se han dejado atrás se han convertido en diminutos riachuelos que discurren entre los raíles y unos viejos tablones de madera sirven de puente, haciendo más inestable la incursión al interior de la montaña. nerales y durante tres meses varios de sus hombres descubren unos cuantos yacimientos en Guadarrama. Uno de ellos fue esta mina. Lo que la hace diferente a las otras cien es el tamaño. El resto sólo son galerías de unos 30 ó 50 metros. En ésta habrá unos 500 metros de galerías, y eso que hay una inundada que desconocemos qué recorrido tiene explicó ayer a ABC Luis Jordá, ingeniero de minas que ha asesorado al Ayuntamiento de Bustarviejo en la recuperación del yacimiento. Un millón de euros Este yacimiento, refugio de murciélagos, pronto dejará de estar abandonado y todo aquel que lo desee podrá sa- Érase una vez, hace siglos, en una mina... Quinientos años de historia dan para mucho. Por ello, en esta mina de plata han ocurrido sucesos que han quedado escritos en diversos lugares, uno de ellos en varias crónicas del archivo de Simancas. En el siglo XVII había dos propietarios de la mina, uno con más dinero que otro. El más rico era un maestro platero de la ciudad de Madrid. El otro, un técnico. Por una serie de problemas que no se han llegado a conocer, un día los dos propietarios discutieron y el maestro platero residente en Madrid denunció a su socio a la Inquisición. En las crónicas en el archivo de Simancas se recoge cómo el técnico escribió alguna carta al rey suplicando clemencia. No se sabe cómo terminó la historia asegura Luis Jordá, ingeniero de minas residente en Bustarviejo. Otro capítulo que relata Jordá es que, en algunas zonas de la mina, anecdóticamente, también ha aparecido oro, algo que no es muy común. Además, los encargados de la Casa de la Moneda, que eran los que compraban la plata del interior de la mina de Bustarviejo, obligaron a sus técnicos a que fueran a la salida del yacimiento y marcaran con sello real lacrado cada cargamento de todas las vagonetas porque la cantidad de mineral que les llegaba siempre era inferior a la que se registraba. Agua cristalina Terminado el primer tramo, se llega a una bóveda que en el pasado los mineros iluminaban con velas y lámparas de aceite, pero hoy la luz sale de unos pequeños focos que permiten ver, por fin, cómo es una mina de plata del siglo XV. En el techo, formado por roca de un fuerte color granate, un enorme agujero deja atisbar parte de un piso superior, tan oscuro como la parte que se ha dejado atrás. En el suelo, otro agujero del tamaño de una rueda de camión. Cuando uno se asoma, se encuentra con la galería inferior, de unos diez metros de profundidad, totalmente inundada de agua cristalina. Cerca, más pozos que no se sabe a dónde llevan, pero de los que salen viejas escaleras casi sin escalones por los que intentar subir o bajar. Más allá, fuertes desniveles de roca hacen que se llegue incluso a arañar el suelo y la pared en busca de un lugar seguro al que agarrarse. De repente, y sin esperarlos, aparecen en la pared unos asideros viejos y agrietados que los mineros del siglo XIX distribuyeron por una de las paredes de roca. Y aparecen estalactitas, y más agua. El frío y la humedad impregnan la ropa dentro de la mina de plata antiguamente conocida como la del indiano a 1.430 metros de altitud. A sólo 55 kilómetros de Madrid. En 1.417 el Rey de Castilla ordena una expedición a la Sierra a buscar mi- ber qué se siente al pisar y tocar una mina de plata de más de 500 años de antigüedad. El consejero de Presidencia, Francisco Granados, acompañado por el alcalde de Bustarviejo, Julio de Mateo, visitó ayer esta mina de plata, que pronto será recuperada por la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la localidad a la que pertenece: la convertirán en un centro de Interpretación Geológico y Minero para atraer el turismo y generar empleo en la Sierra Norte. Presupuesto estimado, un millón de euros. El yacimiento es una de las minas antiguas más importantes de la Sierra que funcionó durante los siglos XVII y XVIII, aunque fue descubierta por el rey Juan II de Castilla. Declarada Bien de Interés Cultural en 1.983, se encuentra rodeada de las ruinas de una torre y rueda de molino de mineral que datan de 1.660. Fue explotada de forma intermitente hasta 1.867, año en el que se realizaron pequeñas campañas para poner en marcha la obtención de arsénico. Los trabajos se prolongaron durante un siglo. La última campaña se realizó en la década de los 70, dejando numerosos vestigios mineros y maquinaria. Ataviado con botas de caña alta, vaqueros y casco de obra, Granados se adentró en las profundidades de la misma para comprobar la riqueza histórica y cultural que se esconde bajo este yacimiento. Tras la aventura, reiteró lo sorprendente que es ver tanta riqueza a escasos de kilómetros de Madrid, y explicó que la Comunidad esta redactando un plan director, documento técnico que permitirá saber la inversión necesaria para establecer las necesidades de la mina antes de su rehabilitación. Una vez construido el Centro de Interpretación Geológico y Minero, éste recogerá la historia de las minas localizadas en la Comunidad de Madrid, los procesos de obtención de los materiales, la geología de la Sierra y muchos otros aspectos a desarrollar a través de paneles, maquetas y recorridos interactivos y complementados con las visitas a la propia mina. Uno de los desniveles de la mina cimiento se convertirá así en el Centro de Interpretación Geológico y Minero de la región. Hasta la entrada a la mina sólo se podrá llegar en todoterreno, a pie o a caballo. No queremos un turismo de masas, pero sí uno selectivo que podrá organizarse en grupos pequeños declaró el alcalde de Bustarviejo, Julio de Mateo, quien aboga por el turismo de aventura y por poder enseñar a todos los madrileños y turistas que Bustarviejo tiene un elemento tan singular como una gran mina de plata. Esta mina también podrán visitarla Pozos y escombreras La mina de plata de Bustarviejo, en la que aún queda algún rastro plateado en las paredes, fruto del óxido de hierro, es hoy un conjunto de pozos y escombreras en un paraje conocido como Cuesta de Plata. En pocos meses comenzarán las obras para que con un plazo de ejecución de aproximadamente un año, todos aquellos que quieran conocer las entrañas de esta mina puedan hacerlo con total seguridad. El ya-