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ABC MARTES 12 9 2006 Deportes 93 Los pilotos de F 1 han dispensado una gélida despedida a Michael Schumacher. Pocos honores a la persona, salvo el reconocimiento de sus números y récords. Sus compañeros de profesión reprueban su catadura ética y sus actuaciones poco honestas Briatore se retracta Veinticuatro horas después de convocar una rueda de prensa junto a Fernando Alonso para quejarse del trato de la FIA en favor de Ferrari, el jefe de Renault da marcha atrás. Se le ha dado la vuelta a uno de mis comentarios y se ha interpretado algo muy lejos de mi intención. Tengo plena confianza en el organismo que rige nuestro deporte y espero con mucha ilusión que nuestro equipo siga luchando para ganar el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 esta temporada Alonso se mantuvo en sus trece, pero Briatore retrocede. No tan angelical TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS MADRID. En el microscopio del paddock Schumacher no tiene nada de angelical. No al menos para sus compañeros, los pilotos de Fórmula 1, una cuadrilla de acérrimos individualistas a quienes el anuncio de retirada del heptacampeón resbala por sus espaldas o incluso les alegra. No se puede afirmar que sea un personaje querido en el mundillo. Ni mucho menos. Detrás de sus números inalcanzables, de su palmarés inabordable, de su sello impreso a fuego durante años en la Fórmula 1, también ha transmitido otra impronta, la del robot que no permite llegar a sus emociones. Nadie, desde luego, fue capaz de comparar en Monza a Schumacher con el fallecido Senna, el auténtico ídolo de toda una generación. O con Fangio, un héroe romántico de la posguerra, Su apabullante superioridad durante el cambio de siglo y su mal perder le han granjeado una colonia de enemigos en las pistas. Eso se descubrió sin raspar demasiado en la corteza de su despedida el pasado domingo. Al escocés David Coulthard, un tipo muy respetado por sus compañeros y gran enemigo de Schumacher cuando militaba en McLaren, expresó un sentir muy latente. Es muy propio que anuncie su retirada inmediatamente después de una victoria. Independientemente de si la gente cree en la ética de Michael o no, hay que reconocer que es un gran campeón y que se acaba una era por los navajazos. Pero en el rastreo, la pregunta llega a una voz tibia, que no acostumbra a buscar el conflicto. Esto dice Pedro Martínez de la Rosa: Es probable que se le valore más fuera de la F 1 que aquí. Pero es que ha habido situaciones que, como piloto, no han sido muy honestas. Es un gran campeón, pero no tengo nada que decir. A mí no afecta si se va o se queda Schumacher, un campeón con demasiados agujeros negros en su ética deportiva AFP Incidente con Villeneuve Un mensaje constante. Enorme piloto de difícil pelaje personal. Alonso no utiliza un lenguaje de diseño. Ataca de frente, por el camino recto. Y tiene atravesado a Schumacher por sus maniobras fuera del asfalto. Cambiarán muchas cosas en la Fórmula 1 con este retirada. Es cierto que perdemos a un gran campeón, un gran rival en la pista, con el que todos disfrutamos. Pero igual gana mucho el deporte Este tipo de sentencias obliga a revisar las hemerotecas. Y en ellas, Schumacher hace gala de una tradición barriobajera por lo que a juego limpio se refiere. El suceso de 1997 en Jerez le persigue allá donde va. Él y Villeneuve ventilaban el título de campeón en la carrera de cierre y el alemán se pasó la mañana intentado sacar de la pista al canadiense. No lo consiguió. Desde entonces, Villeneuve le retiró el saludo. Y camino lleva de hacer lo propio Fernando Alonso. En Mónaco, Schumacher desplegó las alas de la trampa en un aparcamiento incontrolado para perjudicar al español que casi provoca un accidente múltiple. Podría considerarse que eso son los gajes del oficio. La pelea entre campeones en un deporte sin consideración El Káiser II ingresa en el Walhalla Schumacher es ya un héroe nacional instalado en el imaginario germano RAMIRO VILLAPADIERNA MÚNICH. El idolatrado Káiser Beckenbauer tiene ya heredero en el Walhalla de los héroes germánicos, tan cuidado por el imaginario local, y que requiere cada tanto una Walkiria como Steffi Graff o Claudia Schiffer, o mejor un Odín, un héroe del pueblo: el pie de Breitner, el de casco de Schumacher, la raqueta de Becker. Aunque la pluma de Grass ha dejado ahora un buen tiznón. Pero Schumacher es héroe que se bate sobre un motor y cuatro ruedas, que es decir el alma moderna de la nación que creó los flechas de plata de AutoUnion, los Mercedes imperiales de Benz, sin olvidar al pueblo que tuvo su sólido Volkswagen e incluso un Porsche para los solteros. Schumi Respekt! Schumi que es como se llama aquí a los dioses cuando ya son de casa y se los coloca sobre el Blaupunkt, sigue la gloriosa estela germana de Caracciola y Rosemeyer, los pilotos que acabaron con los italianos, y Von Brauchitsch y Hermann Lang y Hans Stuck, quien ayer decía que sin Michael el motor pierde una luminaria Y tras ellos Lauda y su gorra: Me quito la gorra dijo el domingo ante Schumacher. Y ahora ganará el octavo título y demostrará lo que ya sabemos: que es el más grande Nada puede ganar Schumacher ya es el Káiser II, tras su calculada y aplaudida retirada del domingo: todos convienen en que nada puede ganar, tal vez una foto humillante pegado al escape de Alonso. Y ya es- El pueblo alemán, tan necesitado de referencias y héroes, encumbra al piloto y le cataloga como leyenda tá en el olimpo alemán, entre Goethe y Beethoven, que cada pueblo es muy suyo eligiendo. El Bild que es el que le dice cada día a cuatro millones de alemanes lo que es importante, ya anuncia el comienzo de un serial sobre la historia de una leyenda ¿Los Alonsos, los Raikkonens? Simplemente verán a Schumi pronto alzarse con el octavo título, según el comentarista. Han corrido las lágrimas de los alemanes con el anuncio, no por esperado menos temido, del fin de una leyenda. Cerró Grundig y Braun, los aparatos de Siemens son coreanos, Steffi vive en Estados Unidos, Claudia se fue a Inglaterra. ¿Volverá a correr el mejor corredor en décadas, tal vez desde Nuvolari? ¿Le llamará de nuevo el olor a aceite? Impensable asegura Matthias Bregelmann. Schumi no es sólo trabajo, ambición y perfeccionismo: es, sobre todo, consecuente Y esta es la virtud alemana más amada. Digna de un Káiser II.