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58 Cultura EL 40 CUMPLEAÑOS DE STAR TREK MARTES 12 9 2006 ABC BRENT SPINER Actor Data sueña con Paz Vega en Star Trek Se cumplen cuarenta años de la primera emisión de Star Trek, la mítica saga de ciencia ficción que ahora se edita en DVD. Con ese motivo, el actor que da vida a Data visita España TEXTO: CARMEN ANIORTE FOTO: JAIME GARCÍA MADRID. En un día como el de ayer- -9 11- -América y el mundo recordaba a todos aquellos que hace cinco años vieron truncados sus sueños. Por ello resulta especial hablar con un norteamericano- -de Houston (Texas) para ser exactos- -de eso y también sobre los mundos irreales- -o no tanto- con los que hace justo cuatro decadas empezó la serie Star Trek con la voz del capitán Kirk diciendo: El espacio... la última frontera La NBC abría la primera página de una serie convertida por méritos propios con la inestimable ayuda de sus fieles seguidores en éxitos históricos de la televisión y el cine. Bret Spiner, el robot- humanoide que responde al nombre de comandante Data, se encuentra de viaje por la vieja Europa promocionando los 40 años de Star Treck y el lanzamiento de toda la saga galáctica en DVD... -Antes de incorporarse a Star Trek ¿era usted fan? -Hasta cierto punto. Cuando era joven era un teleadicto, veía mucha televisión y también Star Trek pero no hasta el punto de considerarla como una de mis series favoritas y obsesionarme con ella. En esos años había otra historia que me encantaba que era I love Lucy Te quiero Lucy con Lucille Ball y Desi Arnaz... -No le veo muy emocionado. -Siempre he sido una persona bastante fría. Me gustan las cosas, pero como le digo no me crean adicción. Como ac- tor me gusta inmiscuirme en los secretos del personaje que me toca, pero no hasta el punto de hacerlo mío. -Algún sentimiento tiene que guardar de una serie que ha cumplido 40 años y que la gente aún recuerda- -No hay ninguna sensación especial. Es un hecho simplemente... Es un buen trabajo, bien hecho. Estoy satisfecho de haber formado parte de él. ¿Cuáles cree que son las claves para que la gente aún recuerde con cariño los viajes del Enterprise? -Los efectos especiales eran algo novedoso. Se mostraban mundos diferentes y extraños personajes. Era cautivadora, pero lo que verdaderamente me sorprende es que cuarenta años después todavía la gente la recuerde. Star Trek es como la Coca- Cola, sigue aquí porque tiene buen sabor... -Contemplando los efectos especiales de aquella serie, ¿se sonríe hoy porque parecen rudimentarios? -Son anticuados, pero precisamente ahí puede ser donde se encuentre uno de los encantos de esta producción. El actor Brent Spiner, ayer en Madrid Hoy en día se hacen muchas películas con mucho efectos especiales, pero la historia es nula. Es una pena porque parece que estás contemplando una sesión de fuegos artificiales y nada más. ¿Es cierto que Star Trek permitió en los complicados años 60 hablar de temas tabú? -Cada guión de esta serie era una historia con moraleja. Se hablaba de igualdad de razas, pacifismo, ecología, temas de los que no se podía hablar con absoluta libertad y que trasladándolos a galaxias lejanas pasaban desapercibi- HACIA LOS CONFINES DE LO IMAGINABLE POR BEL ATREIDES Escritor y traductor E ste Septiembre se cumplen cuarenta años desde que el primer episodio de la serie Star Trek, producido por Desilu para la Paramount, apareció en las pantallas de televisión norteamericanas. Con el título de Where No Man Has Gone Before Adonde ningún hombre ha ido todavía nada en esta primera emisión, ninguna virtud televisiva especial, permitía suponer que Star Trek se convertiría en uno de los universos narrativos más longevos, complejos, compartidos, trascendentales y estudiados de la historia humana; y sin embargo, los elementos fundamentales de su ideología y sensibilidad ya estaban allí, expresados con tanta contundencia como tienen las letras de los himnos y los colores de las banderas. En primer lugar, el título del episodio, que pasaría a ser el lema de Star Trek, el imperativo motivacional no sólo de los personajes de la serie, sino también de sus creadores: para los primeros, el propósito de explorar la vida y las civilizaciones de toda la galaxia; para los segundos, el afán de concebir lo no concebido todavía, el viaje mental (Mind Trek) hasta los confines de lo imaginable; para unos y para otros, la exploración de lo desconocido, esa infinita aventura cognitiva, como rasgo definitorio fundamental de nuestra naturaleza humana. En segundo lugar, aquel primer episodio enarbolaba ya la idea de la riqueza de lo diverso y de la necesidad (y posibilidad) de coexistencia igualitaria de lo diverso. En el puente de mando de la nave insignia de la Federación de Planetas Unidos, el Enterprise, las profundas divisorias que fraccionaban la América de los sesenta según principios de raza y de género quedarían sanadas. Rusos, americanos y europeos, blancos, negros, orientales y alienígenas de las especies más dispares, hombres, mujeres y perso- najes más allá de esta reduccionista dualidad sexual, irían conformando desde entonces los puentes de mando de las sucesivas naves protagonistas y lo harían, al paso de esos cuarenta años, con audacia creciente. Cierto que por aquellos años sesenta el papel de la teniente Uhura, la heroína swahili interpretada por la afroamericana Nichelle Nichols, era muy limitado; pero es revelador también que, cuando Nichols quiso dejar la serie por esa razón, el mismo Martin Luther King la convenciera de la importancia emblemática de su presencia allí, en aquella idealización del futuro humano, para la lucha civil de la raza negra. Poco podía imaginarse entonces Nichols que el segundo spin off surgido de aquella serie original, Deep Space Nine, estaría protagonizado por un capitán afroamericano. Pero lo cierto es que, comparadas con la celebración tipológica y morfológica que es la galaxia vislumbrada por Star Trek, las diferencias raciales humanas acababan por volverse insubstanciales, lo que sin duda ha tenido trascendencia en la apreciación de la cuestión racial para los seguidores de este mundo narrativo. En tercer lugar, aquel viejo episodio defendía un humanismo a ultranza ma-