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50 Sociedad MARTES 12 9 2006 ABC El Papa recuerda el 11- S rezando por la paz en el mundo ante la Virgen de Altötting Benedicto XVI visitó ayer en Alemania su casa natal y la iglesia en la que recibió el bautismo en 1927 b Mira las tribulaciones de nues- tra época, tan necesitada de mensajeros del Evangelio que den testimonio de Ti y que indiquen el camino hacia la vida suplicó al Señor JUAN VICENTE BOO. ENVIADO ESPECIAL MARKTL AM INN (ALEMANIA) En un gesto significativo, Benedicto XVI escogió ayer el santuario de Altötting para marcar la triste efemérides del 11 de septiembre rezando ante la Virgen por la paz en el mundo. Después de pasar casi todo el día en el histórico santuario, el Papa se acercó a última hora de la tarde a Marktl Am Inn, donde visitó la iglesia en que fue bautizado y contempló su casa natal en la plaza mayor del simpático pueblecito a orillas del río Inn y a un paso de la frontera con Austria. Aunque el encuentro con 70.000 personas en el santuario de Altötting se desarrolló en un clima de fiesta, el aniversario del 11 de septiembre de 2001 y la sucesiva oleada de guerras y terrorismo que ensangrienta el mundo estuvo presente durante la misa. En la plegaria de los fieles, un participante leyó la invocación: Cinco años después del ataque terrorista contra el World Trade Center de Nueva York, recemos por la paz en el mundo a la que el Papa respondió, con el resto de los asistentes: Cristo, óyenos En este segundo viaje a Alemania- -después de la Jornada Mundial de la Juventud del 2005 en Colonia- Benedicto XVI conjuga perfectamente la alegría de estar en su patria con la responsabilidad de Papa de la Iglesia universal como recordó a los periodistas el sábado al emprender el vuelo hacia Múnich. sentirse molesto por esa mención, pues Benedicto XVI quería referirse a los católicos dispersos tanto en Rusia como en otras repúblicas ex soviéticas del Asia Central. El padre Lombardi manifestó que el Papa está extraordinariamente contento del modo en que se desarrolla esta visita. Mirándole de cerca resulta claro que se siente absolutamente en casa Su alegría y el entusiasmo de decenas de miles de bávaros, especialistas en celebrar a lo grande, saltaban ayer a la vista. Ambiente juvenil En todos los encuentros con el Papa dominan las caras jóvenes, lo mismo que entre la gente que espera el paso de Benedicto XVI formando cordones humanos a ambos lados de las calles y las carreteras a lo largo de kilómetros. Incluso el buen tiempo parece asociarse al clima de fiesta, con un sol espléndido, pero sin calor, en cada uno de los actos. Antes de emprender este viaje, Benedicto XVI manifestó a los católicos de Múnich el deseo desde el fondo de mi corazón, de que la visita a mi patria pueda despertar la alegría en el cristianismo A todas luces, lo está consiguiendo. Si la emoción del Papa era ya notoria en el santuario al que ha venido a rezar desde su infancia, los sentimientos se desbordaron poco después a la llegada a su pueblecito natal, Marktl Am Inn, donde el júbilo popular y el cariño del Santo Padre se entremezclaron con tremenda intensidad. La pequeña localidad alemana está hermanada con la ciudad polaca de Wadowice, como estuvieron hermanados durante 22 años los destinos de Juan Pablo II y su más importante colaborador durante un Pontificado de alcance incalculable. El fenómeno de las vidas paralelas se ha contagiado a las respectivas ciudades, y la casa na- tal de Joseph Ratzinger será un museo del nuevo Papa como la de Karol Wojtyla lo es ya en Wadowice. Pero, de momento, el museo es un proyecto, y Benedicto XVI no llegó a entrar ayer en su antigua casa, todavía en fase de remodelación. La contempló con mucho cariño, igual que la espectacular columna de bronce dorado que se alza a unos metros de distancia en homenaje al hijo predilecto de Marktl Am Inn. Es una escultura de estilo contemporáneo con forma de rollo de pergamino, en el que se despliegan los momentos principales de la vida de Joseph Ratzinger y una serie de símbolos sobre su misión. El Papa la miraba entre asombrado y divertido, y giró alrededor para verla con más detalle. Pero apenas le dedicó tiempo pues su prioridad era saludar personalmente a cada uno de sus paisanos, consiguiendo estrechar la mano de varios centenares. Al margen del encuentro con la gen- te, el Papa teólogo prefirió que la visita a su pueblo no girara en torno a su casa natal sino a la vecina iglesia de San Oswaldo y, concretamente, a la pila bautismal en la que recibió el primero de los sacramentos el 17 de abril de 1927, al día siguiente de nacer. El Papa se arrodilló ante la hermosa pila tallada en piedra y rezó una oración en voz baja. Después se acercó un poco más y meditó de pie, durante un largo rato, justo en el lugar en que recibió el bautismo aquel día de hace casi ochenta años, que era precisamente Domingo de Pascua. Su hermano mayor Georg Ratzinger, también sacerdote, le acompañaba en esa plegaria en silencio desde un poco más atrás. Ambos continuarán juntos hoy y mañana, durante los dos días de estancia en Regensburg (Ratisbona) donde Georg ha pasado su vida y donde Joseph fue profesor universitario desde 1969 hasta 1977, en que fue nombrado arzobispo de Múnich. Escasez de operarios Ayer volvió a contemplar el mundo entero al rezar por la paz y al señalar la necesidad de vocaciones, pues la mies es mucha y los operarios pocos El Papa suplicó al Señor: Mira las tribulaciones de nuestra época, tan necesitada de mensajeros del Evangelio que den testimonio de Ti y que indiquen el camino hacia la vida Después de mencionar la gran necesidad de heraldos del Evangelio de la paz en América Latina, África y Asia el Santo Padre añadió que también en el llamado Occidente, entre nosotros en Alemania, y en la extensa Rusia, es cierto que la mies podría ser mucha Conociendo la extrema sensibilidad de la Iglesia Ortodoxa Rusa ante cualquier gesto que pueda parecer una invasión de su territorio, la referencia a la escasez de operarios en ese país sorprendió a parte del séquito vaticano. Poco después, el nuevo portavoz de la Santa Sede, el jesuita Federico Lombardi, precisó que no hay motivo para que el Patriarcado de Moscú pueda La gente esperaba el paso del Papa formando cordones humanos kilométricos a ambos lados de las calles La casa natal de Ratzinger será un museo del nuevo Papa, como la de Wojtyla lo es ya en Wadowice Su Santidad prefirió que la visita a su pueblo no girara en torno a su casa, sino a la iglesia de San Oswaldo Su Santidad recibe el calor de sus paisanos, ayer en el santuario de Altötting