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26 MARTES 12 9 2006 ABC Internacional GEORGE W. BUSH Presidente de los Estados Unidos La mayoría quiere que ganemos la guerra al terrorismo El nuevo aniversario del 11- S plantea al presidente Bush dos graves asignaturas pendientes: Bin Laden sigue en paradero desconocido, y la guerra en Irak se enroca. No obstante, es la batalla inminente por el Congreso la que puede decidir los dos últimos años de Presidencia TEXTO: PAUL GIGOT AIR FORCE ONE. Independientemente de que uno ame u odie a George W. Bush, no se puede decir que carezca de valentía en sus convicciones. Con unos resultados negativos en las encuestas, dada la decepción del pueblo estadounidense por el problema de Irak, Bush no cambia su política ni se esconde en el Despacho Oval. Por el contrario, está doblando sus apuestas, invirtiendo el escaso capital político que conserva en presentar los comicios de noviembre como unas elecciones sobre la economía y los impuestos, y en especial sobre la continuación de la guerra contra el terrorismo. La estrategia no está exenta de riesgos, porque si los republicanos pierden, los demócratas se sentirán aún más decididos a oponerse a él en materia de seguridad nacional. Los dos últimos años de su Presidencia podrían ser terribles y las posibilidades de la retirada estadounidense de Irak se multiplicarían. Por otra parte, dicen sus principales asesores, en caso de que los republicanos pierdan se le echará la culpa a Bush, así que tal vez juegue su mejor baza para impedir ese resultado. Y si el Partido Republicano se hace con ambas Cámaras, buena parte del mérito será suyo. Ciertamente, después de pronunciar el tercer discurso de la semana sobre las lecciones que se deben extraer del 11- S y de recaudar fondos en Savannah, Georgia, para el candidato republicano a la Cámara de Representantes Marx Burnsel, el presidente muestra una gran energía, incluso pasión, cuando me reúno con él el martes por la tarde para mantener unos 40 minutos de conversación. Sus detractores afirman que la doctrina del presidente de propagar la democracia en Oriente Próximo está muerta, pero los forenses de Washington probablemente no hayan hablado con Bush. Le planteo la queja frecuente de que su política sólo ha servido para desatar las furias radicales en Palestina, Líbano e Irak. Yo les recordaría a quienes critican el programa de la libertad que la AL QAIDA Los norteamericanos tienen que adaptarse ahora a un nuevo tipo de guerra sangrienta IRAK Noventa días para un nuevo Gobierno no es mucho para sacar adelante un país que fue tratado brutalmente por un tirano ORIENTE PRÓXIMO En los últimos diez años ha habido cambios importantes en Jordania, Marruecos y varios países del Golfo IRÁN Sus políticas declaradas de destrucción y su apoyo al terrorismo dejan claro que no deberían poseer armas nucleares política anterior al 11- S era la de la estabilidad por la estabilidad: no nos preocupemos por la forma de gobierno. Preocupémonos exclusivamente de si el mundo parece ser estable o no, de si eso nos proporciona una ventaja geopolítica a corto plazo o no dice. Y parecía que esa política funcionaba y, francamente, tenía cierto sentido cuando se trataba de lidiar con Oriente Próximo en relación con los comunistas Un proyecto a largo plazo El problema de esa filosofía, o de esa política exterior, era que por debajo de la superficie bullían el resentimiento y el odio, y ese resentimiento y ese odio ayudaron a avivar este islamismo radical, y el islamismo radical es lo que acabó provocando los atentados que mataron a 3.000 de nuestros ciudadanos. Así que prometí, y tomé la decisión de pasar a la ofensiva y... coger a esa gente antes de que pudieran volver a atacarnos. Pero a largo plazo el único modo de garantizar la protección de nuestros hijos, Paul, es ganar la batalla de las ideas, es derrotar la ideología del odio y el resentimiento Pero ¿admite que por el momento las elecciones han dado el poder principalmente a los radicales? Forma parte del proceso. Pienso que los estadounidenses debemos recordar que también tuvimos algunos problemas iniciales. Para empezar, el camino hacia la Constitución en nuestro país tampoco fue demasiado llano. La democracia no es fácil afirma arrollador e intenso, vestido con su cazadora de vuelo presidencial. Pongamos por caso las elecciones palestinas, que han llevado al poder al grupo terrorista Hamás. No me sorprendió señala el presidente, que ganara el partido que prometía eliminar la corrupción, porque fui yo quien decidió la política exterior de no negociar con Arafat porque había dado la espalda a su pueblo, y porque el dinero que el mundo gastaba no llegaba al pueblo palestino... Hamás no decía: Votadnos, queremos la guerra sino Votadnos, os daremos mejor educación y sanidad Bush reconoce que el ala militante de Hamás, como él la denomina, es inaceptable Pero le parece adecuado crear la idea de que los políticos tienen que competir por los votos. Tienen que escuchar las preocupaciones de la calle La respuesta es que otros líderes palestinos superen a Hamás en la solución de esas preocupaciones. Las elecciones no son el final. Son sólo el comienzo. Y no cabe duda de que a veces las elecciones tienen vencedores que tal vez no se ajusten a todo lo que queremos... Por otra parte, es el comienzo de un Oriente Próximo más esperanzador El ritmo de la reforma en Oriente Próximo variará de un país a otro, añade. En Kuwait ahora permiten votar a las mujeres. Y si observamos las reformas efectuadas en Oriente Próximo en los últimos 10 años, veremos que se han producido cambios significativos. Jordania ha cambiado, y también Marruecos, los países de la costa del Golfo, Qatar y por supuesto las democracias nacientes de Irak y Afganistán. No nos iremos Respecto a Irak, Bush se muestra un poco reflexivo, aunque también insiste en el precio que supondría el fracaso. No me sorprende que esta guerra haya causado consternación entre los estadounidenses admite. El enemigo tiene la voluntad y la capacidad de cobrarse vidas inocentes, y sabe perfectamente que esas muertes y esa carnicería acabarán en las pantallas de televisión. Así que ahora los estadounidenses tienen que adaptarse a un nue-