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96 LUNES 11 9 2006 ABC Gente John Travolta ofreció una curiosa muestra de ambigüedad al ser sorprendido besando a otro hombre a las puertas de un Boeing 707. Ante la pregunta de los medios sobre si había salido de un armario plateado de 150 toneladas, Travolta respondió crípticamente la respuesta (a si soy o no gay) es cero (en inglés, Zero Francisco Rivera brindó a su novia el tercer toro de la tarde y dio la vuelta al ruedo acompañado de su hija Cayetana El brindis de Francisco tiñó de rosa la Fiesta La tarde prometía y no defraudó. Cayetano tomó la alternativa en el 50 aniversario de la Goyesca de Ronda y su hermano Francisco convirtió la fiesta en un acto íntimo de puertas abiertas TEXTO: BEATRIZ CORTÁZAR FOTOS: CARLOS NÚÑEZ De sde luego por muy hermanos que sean lo de Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez son dos estilos, dos mundos, dos maneras de entender la Fiesta. En Ronda se comprobó. Y de qué manera. Para los taurinos la alternativa de Cayetano pasará a los anales como una tarde histórica, con momentos sublimes y gestos valientes, con el último heredero de una dinastía cargada de nombres taurinos dispuesto a devolver a la afición la esperanza de recuperar a una gran figura de las que ya están en peligro de extinción. Pero la de Ronda fue una jornada única e irrepetible. La salida al ruedo de los hermanos, uno en malva, el otro en tur- quesa, hizo que muchos de los asistentes apenas pudieran evitar contener las lágrimas. Por las gradas, algunos para que se les viera bien, otros ocultos (caso de Julián Contreras Ordóñez o una Cari Lapique que fue de incógnito) el saludo que hicieron y el abrazo en que se fundieron conmovió por todo lo que rodea a esta familia: por la manera en que su padre Paquirri murió en una plaza y por la desgracia que acabó con la vida de su madre Carmina Ordóñez. En la mente de muchos de los que acudieron era imposible no acordarse de ella, de cómo hubiera sufrido al ver a sus dos hijos vestidos de toreros y aún por contradictorio que re- sulte el orgullo que sentiría viendo cómo eran dignos herederos de su padre y de su abuelo. Por eso la de Ronda fue la tarde de las emociones y el espectáculo. Nada de lo que se vio fue casual ni nada de lo que se dice surgió de la improvisación. Desde hacía tiempo Francisco Rivera, empresario de la plaza, se había encargado de supervisar todo y organizar hasta el mínimo detalle: desde la fiesta que celebró el 50 aniversario de la Corrida Goyesca hasta la manera en la que debían trabajar los fotógrafos dentro de la plaza. En el pack seguramente estaba incluida la exclusiva de sus memorias a una revista del co- razón que reparte un dvd con la historia de la Goyesca y hasta su aparición en directo en el programa de Telecinco Dolce Vita donde, por segundo sábado consecutivo, tuvo sus minutos de gloria, esta vez hablando de su hermano y de lo que se había vivido dentro y fuera de la plaza. Y es aquí cuando veo que hay dos visiones de una misma tarde. Primero, la de los taurinos. Segundo, la del corazón. Cayetano dio cuartel a la afición. Y Fran cuartelillo a las crónicas rosas con el brindis que hizo a su novia Blanca Martínez de Irujo en presencia de su ex suegra la duquesa de Alba. Cuentan los amigos del diestro que en ese brindis Rivera dedicó palabras de amor a su pareja, que le aseguró que si esa tarde era especial más especial sería pasar el resto de su vida con ella. Insisto que al lado de Blanca estaba la mismísima Cayetana Fitz James que siguió la corrida acompañada de sus nietos Luis y Amina y la pequeña Cayetana, hija de Eugenia y Fran, vestida de goyesca, que saludó al público desde el centro del ruedo. El ex cuñado, Cayetano Martínez de Irujo, se situó delante, en el callejón, con su amigo boxeador y muy cerca de Francisco Rivera Pantoja, Kiko, quien siguió las faenas de sus dos hermanos sin per- der detalle y mandando sms a su madre con todas las orejas que habían cortado. Pero vuelvo al brindis y al gesto de Fran con su amada y con la prensa del corazón. Tras la declaración de amor, Francisco celebró sus dos orejas rodeado de todos los niños: su hija Cayetana, la hija de su novia, los nietos de la duquesa, las hijas de su íntimo amigo... Sólo faltó Lucía, la hija de Cayetano que aportó Blanca Romero al matrimonio. Dos finales bien distintos La de Ronda fue una tarde histórica con dos crónicas y dos finales muy diferentes. Mientras Francisco intervenía en directo en un programa de TV, Cayetano recibía en su hotel a la duquesa de Alba, que quiso felicitarle en persona. Lo que hablaran durante la media hora que pasaron juntos es algo que no tiene precio, puesto que no está a la venta. La nota triste de la jornada fue la repentina muerte del cineasta Tito Fernández, que tras disfrutar de la goyesca cenó con su esposa y un grupo de amigos en un restaurante cercano a la plaza donde sufrió un infarto. Hasta el local se desplazaron, entre otros, los diestros Espartaco y Curro Vázquez para acompañar a la desconsolada viuda en unos momentos tan duros.