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ABC LUNES 11 9 2006 47 Richard Rogers recogió ayer en Venecia el León de Oro de la Biennale de Arquitectura Madeleine Peyroux presentó en Madrid su último álbum Half the perfect world Un grupo de visitantes contemplaba ayer el célebre lienzo de Picasso en el Centro de Arte Reina Sofía CHEMA BARROSO No es lo mismo verlo con 17 años y con un cristal blindado que ahora Miles de personas acudieron ayer al Reina Sofía para admirar el Guernica JAVIER HERNÁNDEZ MADRID. Es media mañana y en las escaleras de entrada al Centro de Arte Reina Sofía (CARS) un centenar de personas hace cola. La afluencia no es tan numerosa como hace 25 años, cuando el Guernica quedó instalado en el Casón del Buen Retiro y se formaron colas kilométricas para ver la obra. Pero a un kilómetro de ese emplazamiento, el que albergó en un primer momento este grito contra el horror y la barbarie, el lienzo sigue despertando expectación entre los miles de curiosos que ayer se acercaron al CARS. Hay, por supuesto, turistas- -alemanes, japoneses, franceses, argentinos... pero sobre todo españoles. Muchos no lo habían vuelto a ver desde que quedó en una urna blindada. No es lo mismo verlo con 17 años y con un cristal blindado que ahora, pero sigue conservando una fuerza expresiva increíble dice un hombre que se mantiene a unos seis metros de la obra. Observa cómo unas treinta personas atienden las explicaciones del guía, pero se lamenta de que la gente esté tan encima Es lo que tiene el que se pueda ver sin el cristal blindado que le escudó hasta 1996. En el Louvre- -explica un operario del CARS- -los cuadros también están sin cristal y no pasa nada. Incluso se pueden hacer fotos Los sistemas de seguridad no dejan de pitar. Decenas de curiosos se acercan demasiado a la cuerda que delimita la franja de seguridad entre el cuadro y los visitantes. Una cámara les vigila y los operarios persisten en advertir al grupo que se separen de ese perímetro que rodea al Guernica Mientras, casi diez metros más atrás un matrimonio argentino intenta ver el cuadro. Han estado en primera línea, analizando la composición, los símbolos y la expresión artística que le imprimió Picasso al cuadro. No deja de asombrarles, sobre todo a él, que vio la obra al poco de llegar a España. Es una representación magnífica- -dice- -del dolor del ser humano, del sufrimiento previo a la destrucción; y de eso nosotros sabemos mucho. Vinimos huyendo de una dictadura, de la destrucción sin sentido y Picasso lo explica muy bien. Estoy muy de acuerdo en que el arte denuncie O que sirva, una vez más, de reivindicaciones, como la de un vecino de Guernica (Vizcaya) que quiere verlo en su ciudad, en la Casa de Juntas La pintura, por motivos de conservación, no va a volver a viajar. Mientras la sala donde está el Guernica -confrontado con el goya El 3 de mayo de 1808 otra gran obra incluida en Picasso. Tradición y vanguardia -acapara toda la atención del público, hay otro punto de encuentro con la vuelta del gran óleo sobre lienzo. Es el salón de actos del edificio Sabatini. Apenas una veintena de personas asisten a la proyección de dos documentales: La llegada del Guernica a España y un reportaje de la agencia Efe sobre el traslado del Casón al Reina Sofía, su ubicación actual. El primero, que data de 1981, recoge Los sistemas de seguridad no dejan de pitar. Muchos curiosos se acercan demasiado a a la franja de seguridad Un vecino de Guernica quiere disfrutarlo en su ciudad, en la Casa de Juntas Pero la pintura no volverá a viajar imágenes casi inéditas (sólo fue exhibido una vez y fue hace 25 años) de todos los avatares de la llegada de la obra a España. Así, por ejemplo, se puede ver, además de su llegada a Madrid y los preparativos en el Casón del Buen Retiro, cómo el Guernica salió del Museo de Arte Moderno (MoMA) del corazón de Manhattan: por la puerta trasera del edificio y cómo a través de un sucio patio los sufridos operarios (la caja pesaba media tonelada) trasladan el gran bulto hasta el camión que lo llevó al aeropuerto neoyorquino, junto con los 63 bocetos preparatorios del lienzo, donde embarcó rumbo a España ese 9 de septiembre de 1981. El metraje de casi media hora de duración también incluye las explicaciones del entonces ministro de Cultura, Íñigo Cavero, y de Javier Tusell, en aquella época director general de Bellas Artes, y auténtico alma mater para que las negociaciones con la familia del pintor y el MoMA llegaran a buen puerto. Entre las anécdotas de las imágenes, la histórica firma en el propio MoMA de la presidenta de la junta de fundadores del Museo, Blanchette H. Rockefeller, el director de la pinacoteca, Richard Oldenburg, y, por parte española, Íñigo Cavero. En la parte artística, cumplimos la voluntad de Picasso de que el Guernica volviera al Prado y, desde el punto de vista político, es la consolidación de la democracia dice Cavero en la cinta. En ella, Javier Tusell recalca: Pocas cosas hay que nos unan como este cuadro. Es la recuperación de un símbolo de libertad y de concordia entre todos nosotros