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24 Internacional CINCO AÑOS DEL ATAQUE TERRORISTA A EE. UU. LUNES 11 9 2006 ABC George W. Bush y su mujer Laura, vestidos de riguroso luto, realizaron una ofrenda floral en la Zona Cero, donde fueron destruidas las Torres Gemelas en Nueva York AP Bush utiliza el aniversario del 11- S para recuperar el apoyo perdido a causa de Irak Visitas, mensajes y discurso a la nación en un clima electoral que no favorece a los republicanos campaña ante los comicios legislativos de noviembre, la Casa Blanca inaugura una nueva estrategia basada en la amenaza latente de Al Qaida PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Desde hace varios meses, la Administración Bush lleva planeando qué hacer durante el quinto aniversario del 11- S. Un drama nacional para Estados Unidos, pero también un momento que los estrategas electorales del Partido Republicano recuerdan como la gran reválida popular de su presidente- -que llegó a acumular hasta un 80 por ciento de respaldo en las encuestas- -y el nacimiento de un clima político que les ha venido favoreciendo en todas las consultas electorales celebradas desde entonces. Sin embargo, ante la certeza de que todas esas ventajas, ímpetus y respaldos se han perdido cinco años después con un presidente cuestionado por el 60 por ciento de los estadounidenses, los republicanos intuyen que van a pagar un alto precio en las elecciones legislativas del 7 de noviembre, donde se b Dentro de una calculada encuentran en juego las mayorías que los republicanos mantienen actualmente tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. Por eso, la Casa Blanca viene trabajando este aniversario como una oportunidad para dar marcha atrás al reloj político de Estados Unidos hasta tiempos más favorables, antes de Irak y Katrina. Esfuerzo iniciado hace dos semanas con un maratón de discursos y actos en los que Bush ha intentado reclamar la voz cantante en materia de seguridad nacional. Y donde la retórica presidencial ha vuelto a incidir mucho más en la amenaza latente de Al Qaida y Osama Bin Laden. Este programa cuidadosamente coreografiado culminará con emocionales visitas del presidente a todos los lugares de la tragedia, empezando ayer con una ceremonia en el Ground Zero de Nueva York, antes de rodearse otra vez de bomberos y policías que perdieron 343 compañeros en las Torres Gemelas. Tras un momento de silencio a primera hora del lunes en Manhattan, Bush viajará a Shanksville, Pensilvania, para otra ceremonia en honor de los pasajeros y tripulación que heroicamente se rebelaron contra sus secuestradores de camino hacia el centro de Washington. Por la tarde, el presidente atenderá una tercera ceremonia en el Pentágono. Jornada que terminará con un discurso a la nación- -a las tres de la madrugada, hora de España- -a pesar del recelo de las grandes cadenas de televisión de Estados Unidos ante la petición para hacer sitio en cotizado prime time a una alocución con más visos electoralistas que institucionales. Suspicacias que han obligado a la Casa Blanca a desmentir que el maratón dialéctico de Bush sea un esfuerzo por reavivar emociones pasadas. Con todo, la Administración Bush permanece convencida que el terrorismo sigue siendo otra vez una formidable baza electoral a su favor. Estrategia de mayor énfasis en la genérica lucha contra el terror, y menos en la gue- La Administración se ve obligada a desmentir que el presidente se esté esforzando por reavivar emociones pasadas rra de Irak, confirmada por el gurú electoral Karl Rove y altos cargos de la Casa Blanca y del Partido Republicano de cara a las ocho semanas de intensa campaña hasta noviembre. Curiosamente, en Washington empieza a emerger un consenso bipartidista de que estas elecciones podrían decidirse en buena parte por la interpretación que los votantes hagan de Irak. Si hacen caso al argumento de los demócratas, que mantienen que esa guerra ha mermado la seguridad del gigante americano, distrayendo de centrar la prioridad en Al Qaida. O si prefieren la lógica de los republicanos, insistiendo en que la lucha iniciada por el 11- S pasa ahora por Irak, donde se combate a terroristas para no tener que hacerlo dentro de las fronteras estadounidenses. A juicio de congresistas demócratas como Ike Skelton, portavoz en el comité de inteligencia de la Cámara Baja, los estadounidenses entienden que es mezclar manzanas y naranjas cuando se dice que Irak y la guerra contra el terror son lo mismo Mientras tanto, los republicanos parecen encontrar consuelo en la dificultad de cuestionar y retar al comandante en jefe Bush.