Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
88 Economía DOMINGO 10 9 2006 ABC PERFIL NUEVO MINISTRO DE INDUSTRIA, TURISMO Y COMERCIO JOAN CLOS En un infierno templado ÀLEX GUBERN BARCELONA. Apenas unos minutos después de hacerse público que Joan Clos iba a ser designado nuevo ministro de Industria, el alcalde de Barcelona bromeaba con los periodistas reclamándoles ayuda para su tránsito hacia lo que definió como el infierno Se entiende que al hablar del infierno aludía al clima de cuchillos largos con que supuestamente se vive la política en la capital de España, en contraste con una placidez que, en verdad, nunca ha tenido como alcalde de Barcelona, al menos en los últimos años. Cuando se conoció que sustituiría a José Montilla como ministro, la frase que más se escuchó fue: es una broma, menudo marrón que se ha comido Zapatero Una forma como otra de atizar a un alcalde que desde hace dos años había entrado en barrena, convertido en punching ball de la derecha y la izquierda desde que en 2004 Barcelona echase la persiana del Fórum. Del brazo de Carlinhos Brown, embutido en una camiseta de taquicardia, es esa una de las imágenes con las que Clos llega a Madrid. Puede que, al final, eso incluso sea una ventaja. Por así decirlo, quien se ha visto en semejante trance, por muy mal que lo haga nunca será peor. Así lo explican tanto en el PSC como entre sus más directos colaboradores, quienes insisten en que a Clos le irá en Industria mucho mejor que en su última etapa municipal. Como alcalde de Barcelona, Clos estaba expuesto a diario. Poco carismático, de verbo imposible- -peor en castellano que en catalán- con poca capacidad para conectar pero hábil y seductor a micrófono cerrado, Clos ha pasado un vía crucis en estos últimos años, en contraste con anteriores responsabilidades, de perfil más técnico y sin necesidad de echarse cada día a la calle. REVISTA DE PRENSA TERMÓMETRO DE EUROPA Y SUS FUSIONES POR CARLOTA FOMINAYA Echarle horas Hijo de payeses, médico anestesista de formación, Clos apenas ejerció como tal, orientando su carrera hacia la epidemiología, la medicina comunitaria y la gestión de los recursos sanitarios, especialización que estudió en Edimburgo. Ya en 1979 entra en el Consistorio barcelonés, donde se le encomendó la entonces imposible tarea de reorganizar los servicios sanitarios. En 1987, Pasqual Maragall le pone al frente del distrito de Ciutat Vella, donde pilota la transformación urbanística del barrio, y en 1991, ya como segundo en el escalafón, se hace cargo del área de Organización, Economía y Hacienda. En ese cargo, reorganiza en profundidad la estructura municipal, sentando las bases de una salud financiera que ha permitido al consistorio, por ejemplo, encarar sin mayores que- brantos las fuertes inversiones de la etapa pre Fórum. Así pues, más que la samba de Carlinhos, su equipo subraya su capacidad organizativa y de trabajo, sepultada luego por su etapa como alcalde, con un último mandato en negro. Como regidor de la ciudad, y con el Fórum como podio, quiso hacer de ideólogo emulando a Maragall, proyectándose como líder global desde el mundo local; y Barcelona lo perdió. A bordo de una scooter de potente cilindrada, navegante habitual- -con barco propio hasta hace pocos años- -y con el título de piloto, Clos aterriza en Madrid siendo la cuota catalana Ahora, con 57 años, entusiasta de las nuevas tecnologías, él mismo destaca el proyecto para convertir el barrio industrial del Poblenou- -el Manchester español, como se conocía- -en polo de atracción de empresas de la nueva economía, una iniciativa sobre la que debe pivotar el progreso de una Barcelona robusta económicamente pero con riesgo de caer en el monocultivo turístico. Acostumbrado al horario de alcalde, en su primera toma de contacto con el Ministerio ya anunció que no regresaba a Barcelona con el puente aéreo del viernes al mediodía; estupor entre sus colaboradores. Por echarle horas no va ser. A bordo de una scooter de potente cilindrada- -sus escoltas andan locos- navegante habitual- -con barco propio hasta hace pocos años- -y con el título de piloto de avionetas, Clos aterriza en Madrid siendo la cuota catalana. Desalojado de la alcaldía por su partido, asume Industria como un premio inesperado, un infierno quizás más templado de lo que se espera. Lo queramos o no, en Europa cada día más empresas se integran en una sola. O por lo menos lo intentan. Por un lado, en el diario italiano Il Sole 24 Ore leemos respecto a la fusión de Autostrade y Abertis que el Gobierno italiano no parece tener la intención de correr el riesgo de llevarse un reproche de Bruselas Quizás haya cundido el ejemplo. Los franceses, que también andan revolucionados con la posible unión entre Gaz de France y Suez, inspiran columnas en el Financial Times. En ellas vemos que esta unión, patrocinada por Dominique de Villepin, y que tiene a la oposición en jarras, provocará un enorme desgaste político a ocho meses vista de las elecciones para unos y para otros. Por si acaso, en el International Herald Tribune matizan que hasta el momento la Unión Europea no ha visto indicios de ilegalidad en el proteccionismo puesto en marcha por el Gobierno del país vecino. Aun así, pide que el Ejecutivo galo explique detalladamente si las medidas responden sinceramente a la salvaguarda de los intereses nacionales de Francia Y mientras, la Europa de todos, la suya y la nuestra, crece. En Financial Times se habla no sólo de ésto, sino de que Bruselas espera para la zona euro este año las cifras más altas registradas desde el 2000, rozando el 2,5 Para España, la cifra señalada por este mismo periódico aumenta hasta el 3,5 en 2006, cuatro décimas más de lo que había pronosticado en mayo gracias, según Alumnia, a la solidez de la demanda interna, el dinamismo de la construcción y el aumento de las exportaciones a los países de la zona euro Y aún podemos repartir más. También la economía mundial goza, según palabras de Rato, director general del FMI, en las páginas de Le Monde, de buena salud