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ABC DOMINGO 10 9 2006 Economía 81 EN PORTADA LAS CLAVES IDIOSINCRASIA ITALIANA Los italianos malgastan mucha energía discutiendo entre ellos, pero unen fuerzas frente al enemigo común ESTRATEGIA DE ATAQUE Políticos, reguladores, sindicatos y empresas urden una telaraña que paraliza al enemigo SITUACIÓN TERRITORIAL En la mayor parte de los sectores, la banca, los seguros, la construcción o la fabricación de automóviles, hay casi un reparto mafioso del territorio FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA EL PEOR DE EUROPA I El nuevo ministro del Tesoro italiano charla con el presidente del BCE, Trichet La otra historia feliz es la de Gas Natural, que comenzó comprando un grupo privado de Sicilia, presentó planes para construir regasificadoras en Trieste y Taranto, y pasó a adquirir otras empresas en Sicilia y Calabria. Ha crecido a base de compras pequeñas y sin llamar la atención hasta instalarse de un modo bastante sólido, que podría llegar a ser importante si consiguiese fusionarse con Endesa. España está presente en el sector hotelero a través de Sol Meliá, con hoteles en Milán, Roma y Cerdeña, y de AC Hoteles, con establecimientos en Génova, Arezzo, Lucca y otras ciudades. Es una presencia muy discreta, pero es, al menos, una pica en Flandes. Inditex se abre paso En los últimos años ha tenido lugar el desembarco de Inditex, pasando por la constitución de una joint venture (sociedad de riesgo compartido) a medias con el grupo Percassi para abrir tiendas de Zara en Italia, incluyendo las dos ciudades emblemáticas de Milán y Roma. El cuadro de empresas españolas que brega en Italia se completa con CAF- -que ha vendido 45 trenes al metro de Roma- Lladró, Renfe, Acerinox, junto con algunas químicas y constructoras. Con todo, el peso de España en Italia no es ni la mínima parte del caso recíproco. A la presencia de media docena de bancos se une la de Assicurazioni Generali, que es un auténtico coloso, así como la de Fiat, la de Piaggio, ENEL, o Autogrill (Aldeasa) por no hablar de Ermenegildo Zegna, Benetton o Stonefly, Valleverde y Geox. Pero la gran diferencia está en los medios de comunicación. Mediaset es propietaria de la mitad del capital social de Telecinco, DeAgostini posee un tercio de Antena 3 y Rizzoli Corriere della Sera es propietaria de El Mundo Controlar dos de las tres cadenas de televisión nacionales y uno de los cuatro diarios da a esas empresas italianas un peso en los asuntos de España, incluida la política, que aquí hubiera provocado una sublevación popular. Mario Draghi, gobernador del Banco de Italia VA como Santander han cosechado plusvalías, ninguno de los dos bancos ha conseguido entrar como protagonistas en el sector bancario italiano. El año pasado un importante abogado de Roma adelantó que el BBVA jamás conseguiría el control de la BNL porque han entrado de modo arrogante. Aquí se empieza invitando respetuosamente a comer, y no lanzando una opa A su vez, la maniobra de fusión del San Paolo- IMI con Banca Intesa pretende evitar que el Santander tomase el control del banco de Turín o que Crédit Agricole intentase una maniobra simi- AFP lar con el de Milán. El único sector en que las empresas españolas disfrutan de una vida normal es el energético. Endesa es el tercer generador de electricidad de Italia después de comprar varias empresas de ENEL, obligado por la ley europea a reducir su posición dominante. Endesa entró de la mano de ASM, una empresa eléctrica de Brescia, con un 15 del capital, y del Santander con el 34 Era un buen consorcio, que se apoyaba en la protección de ENEL, que a su vez había adquirido en España parte de las centrales de Endesa. talia figura por méritos propios entre los países desarrollados con peor trayectoria durante la última década, en realidad el peor; no crece y vive de las rentas; estamos ante una sociedad que renuncia a su potencial de crecimiento y se conforma con lo que hay, que pierde autoestima y gana recelo y desinterés. A finales de los ochenta Italia aparecía como país en alza, exportador, innovador y con una sociedad que desbordando y desdeñando la política, andaba a punto de alcanzar a la agotada Inglaterra, a la que la señora Thatcher sacudía la modorra. Hoy los británicos están a distancia inasequible para los italianos, que sienten el aliento en el cogote de una España cada año más pujante. El vigor de la marca Italia fue espejismo que duró poco, a finales de siglo llegaron sin fuelle, agotadas sus capacidades, decepcionados por el fracaso del modelo político, que llevó a la cabeza del Gobierno al más rico, a Silvio Berlusconi que privatizó la desgastada política para poner en primer término sus propios intereses. El primer Berlusconi duró poco, su gobierno no pasó del bienio 1994- 95, pero volvió en mayo de 2001, como rechazo de gobiernos poco solventes, presididos sucesivamente por Dini, Prodi, D Alema, Amato. Tras la marcha de De Gasperi en 1953, por Italia han pasado 23 primeros ministros, algunos (Fanfani y Andreotti) con cinco y cuatro mandatos discontinuos. Berlusconi presidió uno de los pocos gobiernos largos de la historia italiana de la posguerra, pero también de los más estériles. Durante esos cinco primeros años del nuevo siglo Italia creció menos del 0,5 anual, la peor tarjeta de resultados de la OCDE, que ha impuesto pérdida de doce puntos de renta per capita media en la Unión Europea ampliada, los que han ganado Grecia o España desde su incorporación a la Unión. La sociedad italiana se plantó ante la nueva globalización de fin de siglo, y optó por no moverse, por consolidar posiciones y no admitir ni competidores, ni aliados, ni liberalización, ni riesgo; más de lo mismo, con sus residuos del corporativismo y proteccionismo de entreguerras, sazonado de fascismo, y con una clase dirigente cerrada, clientelar y corrupta, que se come la despensa, sin reponerla, repartida entre amiguetes. Una sociedad educada, culta, pero incapaz de hacer proyecto colectivo. Un ejemplo en negativo para los demás, especialmente para los españoles. Cuidado con las imitaciones o los contagios latinos.