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20 Nacional DOMINGO 10 9 2006 ABC ÁLVARO DELGADO- GAL HAZAÑAS CULINARIAS iqué ha afirmado el otro día que todo el mundo está persuadido en Cataluña de que Montilla editará de nuevo el tripartito. El tripartito, recuerden ustedes, fue reducido a papilla por Zapatero hace un año, cuando el encuentro secreto con Mas entregó el Estatut a los convergentes, desautorizó a Maragall, y desahució a ERC. Reconstituir el tripartito a estas alturas representa por tanto una operación contra natura. Es como si, después de coger un par de huevos y apañar una tortilla a la francesa, se pretendiese volver hacia atrás y convertir la tortilla a la francesa en los dos huevos del principio, intactos en sus cáscaras originales. Piqué no es un testigo imparcial, y a lo mejor está exagerando. El caso, sin embargo, es que lo que ha dicho Piqué lo está diciendo también otra mucha gente. Así que conviene tomarse la hipótesis en serio. Además de asombro y desazón, un asombro o desazón de índole, por así llamarla, estética, el rumor sobre un tripartito resucitado suscita dos preguntas elementales. La primera se refiere a la estrategia electoral del PSC. Lo que se nos ha venido diciendo hasta ahora es que, con Maragall fuera, lo oportuno sería queel partido apelase al electorado no catalanista que le ha dado siempre la mayoría en las generales pero que seretrae parcialmente en las autonómicas. Esta vez tocaría hacer una campañade acento españolista y desacomplejado, y dejarse de historias. La objeción obvia es que es un poco tarde para que el PSC haga un brindis a España. Sería un poco como si Casanova hiciera un brindis a la castidad. Admito sin embargo que los arúspices de los partidos leen en las vísceras de las aves cosas distintas y quizá más acertadas de las que a mi me sucede ver. Concedamos, en consecuencia, que el guiño tardío al charnego no es tan absurdo como parece. Lo que no se entendería en absoluto, es que se pusieran ojos gachones al votante no catalanista, mientras se mantiene una alianza con ERC. Esto no cuadra de manera alguna, se mire como se mire. La segunda pregunta toca cuestiones más profundas. El pacto con Mas se selló con una promesa implícita- -o explícita- -de no agresión. El PSOE retribuyó el desatasco del Estatuto comprometiéndose a no estorbar la vuelta al poder de CiU en el caso de que ésta fuera la más votada en las elecciones. Se trató de una concesión enorme, aunque no exenta de ventajas para Zapatero en el corto y medio plazo. El sacrificio de los republicanos manumitía al Gobierno de unos socios incómodos y le aseguraba el apoyo convergente para completar mayoría en el Congreso después de las generales. Si lo del tripartito va en serio, nada de esto sucederá, evidentemente. No es concebible que los convergentes arrimen el hombro en Madrid si se les P Montilla no puede permitirse no ser el siguiente molt honorable Y no está claro que la aritmética esté a su favor desplaza de la Generalitat mediante un combinado de izquierdas. Tantas conmociones, para volver al final al punto de partida, es un disparate, es algo que no se comprende. Aquí, de nuevo, hay gato encerrado. ¿Cuál es la clave del misterio? Quienes aplaudieron la conmutación por sorpresa de ERC por CiU, vieron sólo la cara de la luna que brilla al ser rechazada la luz del sol. Pero no repararon en la cara oculta. Zapatero, al quitar al PSC los apoyos que lo mantenían en el poder, creó agravios múltiples. No sólo liquidó a Maragall, sino que complicó la vida profesional a muchos cuadros socialistas instalados en la administración de la Generalitat. Y estos sustos no salen gratis. Los desafueros recientes de Maragall, y los desmarques de algunos alcaldes, revelan que el barómetro está bajando y que podría haber tormenta de aquí a no mucho. Es verdad que Montilla controla el partido. Y es indudable que lo seguirá controlando si gana las elecciones y dispone del Presupuesto para acallar descontentos y ganar voluntades. Pero necesita lo que ya se ha dicho, ganar las elecciones. Si no las gana, su posición se haría extremadamente frágil. Los perjudicados podrían afirmar, no sin fundamento, que el cómplice del hombre que los traicionó no sirve siquiera para tapar los agujeros que desde Madrid se han abierto en la estructura del socialismo catalán. Y habría bronca gorda. Quizá, el peligro de una secesión. Montilla, en una palabra, no puede permitirse no ser el siguiente molt honorable Y no está claro que la aritmética esté a su favor. Tras una pésima gestión durante la legislatura todavía en curso, y una revolución interior, lo normal es que los resultados del PSC sean peores que los de Mas, por mucho que se toque el corazón de los charnegos. Un PSC españolizado carecería, además, de poder adherente. No podría asociarse a ERC, y un acuerdo con CiU, virtualmente excluido ya, se haría rigurosamente impensable. Un tripartito bis, es la opción menos mala en un contexto malo. Lo del españolismo montillano ha sido, quizá, un espejismo. El PSOE carece de recursos para que el PSC se eche a los leones cantando hosannas al Señor, y es posible tenga que tragar quina. Después de la tortilla, volvemos a los huevos. El PP, cuyo líder, Mariano Rajoy, visitó la Vuelta, criticó el mando único P. GARCÍA Los nacionalistas aplauden el mando único en las FSE, pero piden que la Guardia Civil se desmilitarice Creen que mejorarán la coordinación entre ambos cuerpos y sus labores de inteligencia ve un gesto propagandístico del Gobierno para dar una falsa imagen de eficacia en la lucha contra la inseguridad ciudadana ante las elecciones de 2007 ABC MADRID. Los partidos nacionalistas e Izquierda Unida coincidieron ayer en respaldar la decisión del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de unificar el mando de la Guardia Civil y la Policía, con la supresión de sus respectivas direcciones generales. En cambio, el PP lo ve como un auténtico y monstruoso golpe de mano al modelo policial en un momento delicado- -en pleno alto el fuego de ETA y con los niveles de inseguridad ciudadana en alza- La única pega puesta por los nacionalistas es que el Gobierno no vaya un paso más allá y desmilitarice la Guardia Civil, aunque el PP sí visulumbra una primera fase para la futura desaparición de la Benemérita. A la espera de que se pronuncie Rajoy, ayer el secretario general del PP, Ángel Acebes, interpretó desde Barcelona la decisión del Gobierno de crear un mando único policial como un gesto contra la sensación de inseguridad ciudadana. Tenían que hacer propaganda: se acercan las elecciones y todas las encuestas dicen que lo de la seguridad va muy mal En cualquier caso, esperó que no sea el primer paso para la desaparición de la b El PP sólo Guardia Civil Para el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, la creación de un mando único es positivo porque se logrará un mayor grado de coordinación y unidad no sólo en los temas estratégicos o de inteligencia sino también en los operativos, en el día a día A su juicio, la forma de lograr una mayor integración entre Policía y Guardia Civil es la desmilitarización de ésta. El portavoz de CiU en la Comisión de Interior del Congreso, Josep María Guinart, calificó de positiva, atrevida y valiente la creación de un mando único y de hecho subrayó que su formación política ha venido apostando por la visión única de la realidad por parte de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. ERC: el PSOE no se atreve Igualmente, el diputado de ERC Agust Cerdá cree que es una buena decisión porque puede mejorar la eficacia entre la Policía y la Guardia Civil. Aunque recordó que su partido defiende la desmilitarización de la Benemérita, explicó que ya tenía asumido que el Ejecutivo socialista no daría aún este paso, declaró a Europa Press. Y el portavoz de Interior del PNV en la Cámara Baja, Emilio Olabarría, señaló que mejorará la eficacia y la coordinación entre la Policía y la Guardia Civil, pero criticó que se mantenga el carácter militar de la Benemérita, algo que considera un anacronismo y un excéntrico residuo del pasado