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ABC SÁBADO 9 9 2006 Cultura 57 Yolanda García Serrano pone humor al maltrato en ¿Dónde pongo la cabeza? María Pujalte y Jorge Bosch protagonizan la obra, que se estrena el lunes b Ésta es una obra que no dejará Nancho Novo afronta la crisis de los cincuenta en Nunca es fácil b El actor protagoniza esta comedia, uno de los grandes éxitos de la escena francesa, y que llegará la semana próxima al teatro Príncipe Gran Vía J. B. MADRID. Esta comedia es Molière del siglo XXI Así de rotundo se muestra Nancho Novo, protagonista y cabeza de cartel de la comedia Nunca es fácil que se estrena la próxima semana en el teatro Príncipe Gran Vía. Se trata de una obra original de Jean- Claude Islert, que ha sido uno de los grandes éxitos de la escena parisina reciente. Nunca es fácil cuenta la historia de Eduardo, un profesor universitario de cincuenta años- -origen de todos sus problemas- -que tiene una aventura con una de sus alumnas, de veinte años. Alrededor de esta relación aparecerán durante la obra la ex mujer de Eduardo, la hija de ambos, y al novio de ésta, que tiene la misma edad que el profesor. Nancho Novo encarna a Eduardo, y le acompañan en el reparto Nerea Garmendia (la amante) Sonia Castelo (la ex mujer) Duna Santos (la hija) y Alfredo Alba (el novio de la hija) Dirige la comedia Juan José Afonso. Nancho Novo está entusiasmado con esta comedia. La leyó, relata, en una traducción literal del francés, y se quedó prendado de ella. Es un vodevil con pocas puertas pero con mucha imaginación y una carpintería teatral extraordinaria Novo, que reconoció que a algunos podía extrañarles verle en un montaje de estas características, dijo que éste es teatro comercial, pero con calidad. No he renunciado a ninguno de mis principios teatrales y humanos. Me siento igual que si estuviera haciendo teatro independiente, con la diferencia de que aquí no tenemos que cargar los decorados en la furgoneta nosotros mismos Ésta es comedia de la buena- -insistió el actor- y dentro de cien años estoy seguro de que se seguirá representando. Se trata de un texto muy inteligente, donde la carpintería teatral no deja un sólo resquicio. No sólo hace reír, lo que ya es verdaderamente importante, sino que también invita a pensar e incluso emociona Novo, que aseguró encontrarse identificado con el personaje- estoy cerca de los cincuenta añadió que Nunca es fácil habla de la hipocresía social, de las convenciones, de las relaciones paterno- filiales, de las relaciones con la ex, que son las más importantes en la vida de un hombre... Y si esta obra tiene una moraleja, ésa es que no hay que meterse nunca en la vida de los demás indiferente a nadie dice Tamzin Townsend, su directora, que con éste suma tres montajes en la cartelera madrileña J. B. MADRID. ¿Puede tomarse con humor un asunto tan terrible como el maltrato a las mujeres? Yolanda García Serrano, dramaturga y guionista cinematográfica, parece pensar que sí, ya que con ese tono ha escrito ¿Dónde pongo la cabeza? que se estrena el lunes próximo en el teatro Maravilas. Dirigida por Tamzin Townsend (que con éste suma tres montajes en la cartelera madrileña, ya que también es la responsable de El método Grönholm y Gorda cuenta con un reparto encabezado por María Pujalte y Jorge Bosch, a quien acompañan Charo Zapardiel, Beatriz Santana y Cecilia Solaguren. Ésta es una obra, una tragicomedia, difícil de explicar- -admite la autora- porque hablar de los malos tratos desde el humor parece imposible. Yo necesitaba contar esta historia desde el humor; un humor negro, claro. No podía hacerlo desde la seriedad absoluta porque me duele demasiado. El humor es mi manera de decir ¡ya está bien! a un asunto que es un plato difícil de digerir La directora añade que és una obra que te hacer reir y sonreir mucho, cuando lo que relata es terrible. Creo que no va a dejar a nadie indiferente María Pujalte y Jorge Bosch, en una escena de la obra ¿Dónde pongo la cabeza? cuenta la historia de un matrimonio, Eva y Óscar, aparentemente normal según la autora, pero cuya relación se convierte en un infierno del que ambos tratarán de salir Aunque está claro quién es culpable y quién víctima en esta relación, Tamzin Townsend asegura que no hay malos y buenos; ésta es una pareja enfermiza. La obra explora y escucha mucho a los personajes. Él habla ABC mucho en esta función, aunque no haya justificación para su comportamiento. No lo perdonamos, pero intentamos comprender qué le lleva a comportarse así concluye la directora. María Pujalte añade que Yolanda plantea una realidad sin entrar a juzgar a los personajes. Expone la historia de manera neutra, y eso resulta muy duro cuando estamos hablando de este asunto. TEATRO La casa de Bernarda Alba Autor: Federico García Lorca. Dirección: Carme Portaceli. Escenografía e iluminación: Paco Azorín. Vestuario: Javier Sáez. Espacio sonoro: Paco Iglesias. Intérpretes: Marta Juániz, Maiken Beitia, Emi Ekay, Carol Verano, Leire Barkos, Belén Otxotorena, Leire Ruiz y Pilartxo Munárriz. Lugar: Teatro Español. Madrid. CÁRCEL DE MUJERES JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN epresión y trasgresión, dictadura y ansias de libertad. Dos fuerzas contrapuestas, puritanismo obsesivo y pulsión sexual, el impulso centrípeto y el centrífugo tensando el arco del drama hasta la aniquilación de uno de los dos. Paco Azorín ha explicitado en su espacio escénico la metáfora de opresión, de ambiente asfixiante de La casa de Bernarda Alba con un gigantesco código de barras, que, como un enrejado que reco- R rre suelo y fondo del escenario, marca el espacio con su superficie blanca y negra que evoca tanto una cárcel como un pentagrama sobre el que se derrama la música de las pasiones; una impresión que refuerza el juego de los bancos negros que van conformando diversos ambientes y que en ocasiones parecen las teclas de un gran piano. La dirección de Carme Portaceli completa esa concepción de atmósfera carcelaria con una Bernarda Alba que parece una celadora rabiosa con sus constantes paseos por distintas zonas del escenario, igual que si estuviera efectuando una ronda. El aliño indumentario de las hijas- reclusas, vestidas del preceptivo negro que fija el texto, incluye unas pesadas botas militares. Este drama de mujeres en los pueblos de España que el autor pretendía que tuviera la intención de un documental fotográfico fue concluido por García Lorca semanas antes de su asesinato en Granada. Su estructura, aparentemente sencilla, supera las costuras y convenciones del drama rural benaventino y contiene ecos de Shakespeare- en el personaje de María Josefa late la presencia del viejo Lear- y enseñanzas de Galdós, pues su Bernarda parece inspi- rada en la doña Perfecta galdosiana, según ha subrayado Miguel García- Posada en su imprescindible edición de las obras completas de Lorca. Da la impresión de que en La casa de Bernarda Alba el dramaturgo hubiera adelgazado la presencia poética, aún manteniendo esa tensión en un lenguaje más austero que el de otras de sus obras. Ese despojamiento parece acentuado en el montaje de Portaceli, transido de una lírica fría, como pasada por el filtro de Pina Bausch. Una sensación de extrañamiento a la que contribuye el que casi todas las actrices, que mantienen un equilibrado tono interpretativo, sean más o menos de edades similares, de tal modo que la enérgica Bernarda de Marta Juániz parece más una hermana mandona que una madre. Bien conseguido ese tono de clausura, de mujeres sometidas por una sociedad patriarcal cuyos mecanismos ellas mismas se encargan de perpetuar. El montaje se resuelve en un bello final, en el que el cuerpo desnudo de la rebelde Adela rueda sobre las rayasbarrotes del escenario mientras su madre grita que su hija ha muerto virgen y se hace el oscuro con su tremendo ¡Silencio!