Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6- 7 S 6 LOS SÁBADOS DE LUGAR DE VIDA Jabalíes como osos e ven este año jabalíes grandes como osos. Y se ven en pleno día, que aquí aún es de día a las nueve de la noche, y resulta que pasean tranquilamente por el camino que separa mi casa de la casa de mis suegros, y en el que no hay que adentrarse por el monte cerrado sino andar por una carretera abierta y habitada, orlada de maizales y de campos en los que se orean las patatas como guijarros donde podrían anidar los chorlitejos. Menos mal que no iba caminando sino en coche cuando, al fondo, demasiado lejos para mi vista, en el cruce que llaman Cruz de la Carreira y nosotros Poltergeist porque allí se enterraban los niños que morían sin haber sido bautizados, me encuentro un animal, una bestia, detenida en mitad del camino. Pero ¿qué es eso? ¿una vaca? no; ¿un mastín? tampoco; ¿un oso? qué va, un jabalí macareno, un guarro, un marrano, un navajero del que no me acuerdo de las navajas, ni del bermejo de su pelaje, sólo de su tamaño y de la expresión de sus pequeñísimos ojos, igual que los de un rinoceronte. Me dejó helada su parsimonia, su manera tranquila de mirarme, como mira un animal doméstico, un cerdo escapado de la piara, una bestia de labor, una vaca de mirada lánguida. A los pocos días, hasta treces rayones, trece marranchones unidos como si se hubieran quedado a la vez huérfanos, contó un carpintero, uno tras otro, a la misma hora en la que la luz entra en la noche. Mientras tanto, cada mañana, los maizales castigados por la sequía, pálidos como el tallo del trigo espigado, aparecen tumbados por el jabalí que alcanza de esta manera, por derribo, las mazorcas. Pero lo ya nunca visto es que en las casas, a la hora de la cena, con el olor de la comida saliendo por las ventanas, y los ruidos y las conversaciones y las luces de la casa todas encendidas, de pronto, casi en la puerta, por la que se diría que entrarían si se dejara abierta, una manada de rayones, sin adulto que les acompañara, levantando la hierba con la jeta, haciendo el ruido que haría una tropa, dejando en un minuto el jardín peor que si hubiera sido bombardeado. Medran estos jabalíes al albur de los montes abandonados en los que vivimos. S Mónica FernándezAceytuno La diseñadora Carmen March, uno de los valores que se han afianzado en las últimas temporadas -El multiculturalismo siempre enriquece. Es maravilloso, precioso. Cuando voy por Lavapiés y veo a una mujer con un sari, se me pone la sonrisa en la cara. ¿Y cómo es la colección que propone para Primavera- -verano 2007, y que veremos en Cibeles el 22 de septiembre? -Es una colección que parte de una conciencia anatómica para ir desarrollando nuevas siluetas a través del trabajo de patronaje y modelaje, hasta llegar a un artificio siempre medido, elegante y en definita, muy femenino. Organzas de seda, jersey de algodón y cashmere brocados, moaré, bordados en hilo de oro... Blanco, gris, rosa...