Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 9 9 2006 Cultura 53 Max Von Sydow y Matt Dillon, Premios Donostia La organización del Festival de San Sebastián anunció ayer que el Premio Donostia de la 54 edición ha recaído en los actores Max Von Sydow y Matt Dillon, de 78 y 42 años, respectivamente. Los responsables afirman que han querido así reconocer la labor de dos actores de diferentes generaciones, así como reunir dos formas distintas de cine, la europea y la norteamericana. Además, ayer se supo que el jurado del festival de cine más importante de España estará encabezado este año por la actriz francesa Jeanne Moreau. ROCK Pearl Jam Concierto de Pearl Jam. Lugar: Palacio de los Deportes (Madrid) Fecha: 7- 9- 2006. LA BUENA MEMORIA JESÚS LILLO EFE AP Dios salve a The Queen todavía la favorita para ganar el León de Oro Hoy se clausura la Mostra de Venecia y Stephen Frears parece imbatible b Sólo falta el veredicto del jura- do, pero la impresión es que The Queen ha sido la mejor película de la Mostra y Helen Mirren, sin duda, su mejor actriz E. RODRÍGUEZ MARCHANTE BARCELONA. Las dos últimas películas en salir a la palestra de la competición no deberían alterar la lógica de los premios, que se sabrán hoy y se entregarán en la consabida ceremonia de clausura. La japonesa Mushishi y la italiana Nuovomundo no deberían alterar esa lógica, pero en el caso, claro, de que los premios en los festivales tuvieran algo que ver con la lógica. No es así. Nunca. Antes de que diga su veredicto el jurado que preside Catherine Deneuve y que integra, entre otros, el español Bigas Luna, se puede confirmar que la gran favorita (y la mejor película que se ha visto aquí) es todavía la de Stephen Frears, The Queen Por la complejidad, seriedad, inteligencia y profundo sentido del humor, pero, sobre todo, por la calidad de sus intérpretes, en especial ella, Helen Mirren, que interpreta a Isabel II de tal modo que (mientras que el jurado no diga lo contrario) es totalmente ridículo que haya otra actriz que recoja ese premio. Tanto The Queen como Bobby la película de Emilio Estévez, habían sido hasta ayer las más aplaudidas y celebradas, pero la italiana Nuovomondo tocó el corazón de los lugareños y se volcaron con ella. La ha dirigido Emanuele Crialese, muy apreciado por la zona gracias a su anterior película, Respiro y narra el drama de la emigración italiana a los Estados Uni- dos a pricipios de siglo XX, enfocado en una familia siciliana y una extraña mujer inglesa que interpreta la francesa (vaya lío) Charlotte Gainsbourg, hija de su padre y de Jane Birkin. Los aplausos, como bien se sabe, no son quienes deciden el premio; en tal caso, lo ganaría de calle Nuovomondo que arranca en un ambiente profundamente rural de Sicilia, filmado con brutal realismo y hablado en el dialecto local. Luego la acción se estanca en el barco cargado de inmigrantes (metáfora pulida y algo humanizada de los cayucos de hoy) y termina en ese denigrante filtro de la frontera, donde te miran los dientes y donde la pesadilla aún no se ha transformado en el sueño americano. Castellito, en el aire En fin, que o le dan aquí en Italia un premio muy gordo a Nuovomondo o se quedan con las ganas de dárselo. Lo cual tal vez le afecte a la otra película italiana en competición, La stella che non c è de Gianni Amelio, mucho menos vista y prevista, que se centraba en las penalidades de un italiano corriente en los entresijos de la inmensidad de China. Tan lógico es el premio de interpretación femenina para Helen Mirren como ha de serlo el masculino para Sergio Castellito, protagonista de la película de Amelio y que vino a la Mostra ya con cara de Copa Volpi, que Los aplausos, como bien se sabe, no son quienes deciden el premio; en tal caso, lo ganaría de calle Nuovomondo es como le llaman aquí al de interpretación. En cuanto a la película japonesa Mushishi dirigida por Ôtomo Katsushiro (autor de Akira tenía tal capacidad de sugestión que sus imágenes asombrosas compensaban, hasta cierto punto, el sofoco de su escurridiza historia, que se escapaba entre los dedos como esos billetazos de cien en cuanto se sacan a pasear. A nadie le extrañaría que consiguiera esta película alguno de esos premios a la contribución artística, y tal y tal. No hay que olvidarse de que el jurado, aparte de la señora Deneuve, está compuesto también de otros nombres con sensibilidad y antenas para apreciar el arte allá donde asome la nariz, como el propio Bigas Luna, el director coreano Park Chan- wook o el americano Cameron Crowe. Y si esto es así, tampoco hay que descartar la presencia en el palmarés de aquel entremés trágico en la estepa rusa titulado Euforia que, otra cosa tal vez no, pero artístico era muchísimo. A pesar de todo el celuloide de peso que le ha caído después encima, no habría que olvidar la franca y emotiva película africana Daratt O el excitante modo que tiene Alfonso Cuarón de abordar la complicada historia de Children of Men Total, que hoy se clausura la 63 edición del Festival de Venecia, que ha tenido la amabilidad de ofrecer algún que otro momento de brillo, como la mencionada The Queen la delicadeza de Resnais o la sorna de Oliveira fuera de concurso; pero también ha tenido la mala fortuna de ofrecernos la peor versión de algunos cineastas de culto, como David Lynch, Tsai Ming Liang o Darren Aranofsky. asi quince años después de la primera y única visita a Madrid de la banda de Eddie Vedder, meter a Pearl Jam en un Palacio de los Deportes lleno hasta donde ardieron los plásticos y llegó el humo era como invitar a Paco Rubianes al teatro Español: huele a gas y alguien da la luz para ver qué pasa. Lo sucedido el jueves pasado en el pabellón de la Comunidad fue más un ajuste de cuentas y contadores- -de gas, de luz o de estribillos- -que un concierto rutinario. Lo sabía el público y más aún los autores de Ten cuya actuación sirvió para medir y comprobar a ojo y oído la capacidad del público para contener la respiración mientras el mundo cambiaba de hora, de siglo y de escenarios y las modas amenazaban, sin roces, a un grupo que sigue donde más o menos estaba en 1992. Hay sitios peores. Pese al notable contenido de su último lanzamiento editorial, presunto guión de esta gira, Pearl Jam sólo interpretó dos piezas- Severed Hand prólogo de una primera tanda de bises de corte épico, en la que llegó a sonar el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, y World Wide Suicide dedicada con saña al presidente estadounidense- -de su más reciente producción: Eddie Vedder había venido a darle la vuelta al contador. También pasó por encima de No Code ignorado para sorpresa y decepción de muchos, pero de principio a fin el músico californiano quiso protagonizar una actuación más festivalera que de temporada. Buena memoria histórica. El conciertazo en pista cubierta. De Better Man erupción eléctrica para pabellón y guitarra, al gaseoso Little Wing de Hendrix, despedida y cierre con las luces de la sala encendidas, Pearl Jam mantuvo el pulso que le echaban sus fieles. Sin alardes escenográficos, a pelo, el grupo de Seattle representó uno de esos raros espectáculos que no caben en un DVD lleno de extras y vacío de contenidos: canciones raspadas para gargantas hipersensibles, escritas desde muy adentro e interpretadas hacia fuera, a todo lo que da la máquina. Extraordinario recital de rock americano y soberbia muestra de un clasicismo que, afortunadamente, a Eddie Vedder se le sigue yendo de las manos y los pulmones para que el público no deje de darle cabezazos al aire mientras grita los estribillos de Why Go Alive Do The Evolution o Not For You A ciegas, de memoria y hasta que alguien encienda la luz. C