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6 Opinión SÁBADO 9 9 2006 ABC AD LIBITUM DESDE MI BUHARDILLA ESPECTÁCULO REPUGNANTE SEGURA Baura que el verdadero progreso consiste en saber retroceder cuando un camino emprendido no es el bueno, el que lleva al destino deseado. Personalmente siempre he sido hostil, incluso cuando tenía responsabilidades en la televisión, a que los juicios se retransmitan, en todo o en parte, en directo o en diferido, a través de la pequeña pantalla. En muchos países, más veteranos que el nuestro en el ejercicio democrático y en el uso de la televisión, está rigurosamente prohibido que las cámaras, cinematográficas o electrónicas, entren en las salas en las que actúan jueces y magistrados. No es un obstáculo a la libertad de información. Los cronistas, y hasta los dibuM. MARTÍN jantes, pueden entrar liFERRAND bremente en ellos y expresarse, después, de modo libérrimo. De lo que se trata es de proteger a los inculpados, presuntos culpados en el momento de la celebración de un juicio y de, pase lo que pase, salvaguardar la buena imagen de la Justicia, el poder del Estado que garantiza los derechos del ciudadano y cuyo buen funcionamiento garantiza la certeza del sistema. Desde la Transición, siempre hemos querido ser un poco más demócratas y avanzados que los demás, y ahí están los resultados, no es necesario flagelarse con el no funciona del Estado. Además de disponer de un canal- -de pago- -especializado en la transmisión de todo tipo de juicios, los telediarios suministran, sin la menor continencia, la imagen y el sonido real de las vistas. No, como sería más inteligente, la crónica lúcida de un buen periodista, ilustrada, si se quiere, con apuntes, dibujos e imágenes documentales de los sucesos de los que toma razón. Hace sólo unas horas todos esos telediarios, públicos y privados, han cobrado su atención en el lamentable espectáculo ofrecido por el etarra Iñaki Bilbao. El asesino, orgulloso de su propia condición, amenazó- a ti te voy a dar siete tiros el día que te eche mano -al presidente del tribunal que le juzgaba, Félix Alonso Guevara, precisamente por haber amenazado previamente al también juez Baltasar Garzón. Un espectáculo repugnante, disolvente de los más elementales principios del orden y el respeto, ¿debe ser trasladado en imágenes a los salones y comedores en los que la población sigue la actualidad? No fue un paso de progreso la autorización para que así sea y sería inteligente revisar las razones que lo aconsejaron y obrar en consecuencia. La actitud de Bilbao, acreditado asesino, puede ser entendida como gallarda y valiente por una población infantil y juvenil, seducida por la acción en un marco habitualmente estático. Incluso es un alimento reconfortante para las decenas de miles de vascos que componen el entorno social y político que posibilita la evidencia de ETA. Más aún: millones de ciudadanos no desean asistir a ese tipo de exhibiciones en las que, aparentemente, los jueces y la policía son más débiles que los delincuentes más sanguinarios. Información, sí; no faltaba más. Pero con otros tratamientos. CLUB DE FEMMES A H la fuerza que necesitan para aplastarnos? ¿Seguimos ACE tiempo, cuando llegué a Bruselas, tuve siendo un bocado que llevarse a la ingle, una ensenada la fantasía de crear una asociación de mujepara la tormenta, una pared para la ira? Esos héroes res. Ni necesariamente feministas, ni forzosaque golpean a sus esposas, ¿qué creerán que golpean, mente tradicionales. De izquierdas o de derechas. Nesino el espejo de su propia impotencia? Y si ellas no los gras, blancas o amarillas. Tan hermosas como Sofía abandonan, es porque el odio se parece tanto al amor Loren a sus setenta y un años, tan feas como Bette que ambos se confunden en un único vómito. Porque Davis en su divina juventud o tan corrientes como yo no hay quien salga del paraíso sin saberse perdimisma en cualquiera de mis edades. Lo único do, y hay todavía demasiadas princesas soñanque nos uniría sería la conciencia de nosotras do con dos brazos azules. mismas, la comprensión de nuestro pasado, el No sé por qué la llaman violencia de género, conocimiento de nuestro presente y las ganas que es tanto como llamar violencia de número a de cambiar el futuro. Una especie de hermanla que padece un individuo atacado por varios. dad que, desde el aire libre que algunas respiraAquí no estamos hablando de palabras, sino de mos, rescatara a las que todavía se consumen personas, y las personas no somos declinables. en la estrechez de la cueva milenaria. Pensé LAURA Lo que sufren algunas mujeres en sus cuerpos y llamarla Club de femmes CAMPMANY en sus almas es una vulgar agresión, muy poco Un club para la dignidad y el respeto, pero rosa y casi siempre mortal. Que además los agresores también para el trabajo y la constancia. Para que las sean sus maridos, vivan bajo su mismo techo y duermujeres que se entierran en vida bajo un burka o man en su misma cama sólo los hace doblemente exeresiden al otro lado de unos visillos, o hurtan sus mecrables. Un moderno Alighieri habría reservado un lenas de seda a los ojos del sol y a la boca del viento, girone profundo de su Infierno para estos pecadores puedan lanzar un grito más hondo que el abismo, y abusivos. A mí me bastaría, para dormir tranquila, empezar a conversar con las flores. Para que millocon verlos muy a tiempo entre barrotes. Porque en canes de muchachas prisioneras de su propia dulzura da paliza, en cada humillación, en cada amenaza que no alimenten el festín, o la pira, de los machos carecibe una mujer inocente, me siento apaleada, insulbríos. Y ya no las elija un rey de barro en una danza tada, vencida. A veces, como las niñas que fingen enade juncos. Ni las exporten como un alijo de nácar. Ni morarse de sus secuestradores, no es que perdonemos las vendan como un muslo de pato. Ni las cieguen, lo imperdonable, es que no tenemos un hacha. atrofien, persigan, aborten, exploten, torturen, maldiSolas. Solas si no hay más remedio. Solas para romgan, azoten, desprecien, mutilen, derramen en el mar per las últimas cadenas. Para hacernos justicia, o burde la infamia. lar el cerco, o curarnos esa fiebre que a nadie le imporEn lo que va de año, ya han muerto en España cinta, o escapar de los burdeles, o amamantar a los hijos, o cuenta y cinco mujeres a manos de sus parejas. En arrancarnos los siete velos que nos nublan la razón, o Irán, seis adúlteras aguardan en sus celdas el moimitar a los pájaros, o inventar una nueva biografía. A mento de perecer lapidadas. En Londres, las pacientes veces con los hombres, cuando nos tienden la mano, y que lo soliciten pueden pasar al quirófano, y transitar otras veces sin ellos. Pero juntas nosotras, y valientes. por la convalecencia, envueltas en un púdico sudario. Como vertiendo acero en nuestro ombligo, ese vaso de ¿De qué somos culpables? ¿Por qué algunos hombres, luna que cantaran los reyes. en lo más indigesto de su propia desdicha, sólo hallan -Montar escenas como ésta en una sala de juicio es lo que nos compensa de llevar tres años sin matar.