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ABC VIERNES 8 9 2006 Espectáculos 67 VIERNES DE ESTRENO Ant Bully El mocoso menguante EE. UU. Director: John Davis Intérpretes de doblaje: Anabel Alonso, Carmen Maura JAVIER CORTIJO Desde que Hanna- Barbera descubrieron las posibilidades atómicas de una simple hormiguita, y sin necesidad de vestir a Esopo o La Fontaine de blue- collar como hizo Fernando León, estos mañosos invertebrados se han convertido en estrellas mediáticas de los penúltimos gritos animados: protagonistas en Antz y secundarios de lujo en Bichos Ahora le toca el turno a Warner, que lucha a píxel partido con Fox y Sony por la medalla de bronce, aunque parece que comparten un único hormiguero sinérgico- tecnológico sin acuchillarse demasiado el abdomen. Una sensación baloncestística que disipa la sospecha de que tanto insecto junto huele a chamusquina, y ayuda a valorar las gentilezas de esta fabulilla, que ha salido más bien que mal. La premisa es una suerte de justicia animal impartida a un crío inadaptado y humillado que pisotea a las susodichas como desahogo: minimizarlo para que aprenda, curiosamente, a ser mejor persona. John Davis, admirado por su buen trabajo adaptador en Jimmy Neutrón logra una factura técnica envidiable (impresionantes las escenas de masas coloniales así como un diseño de bichos más acertado que en el filme de DreamWorks. Además, la producción de Tom Hanks garantiza un reparto vocal de lujo (Cage, Roberts, Streep, Giamatti... muy bien doblado al castellano. El resultado, tolerante y burbujeante, se encarama fácil a los puestos de UEFA del año (la Champions, para Cars y El castillo ambulante Moraleja: mejor echar a las hormiguitas el papel de las magdalenas para que no se mosqueen. El graffiti como seña de identidad de los jóvenes de la película de César Martínez Yohana Cobo busca la libertad perdida en Arena en los bolsillos El filme de César Martínez reúne a los cachorros del cine español J. ARENAS MADRID. César Martínez trae a las pantallas su quinto largometraje. En él vuelve a tocar algunos de sus temas preferidos: la inocencia, la libertad, el aprendizaje y el desarraigo. Arena en los bolsillos contiene estos cuatro puntos y César Martínez los disemina de manera que el espectador llegue a compenetrarse con algunos de los personajes o situaciones que pasan delante de nuestras retinas. Todo ello con la ayuda de un reparto de actores jóvenes con señalados hallazgos entre la terna adolescente de nuestro cine: Yohana Cobo (premio en el último Cannes a la Mejor Interpretación Femenina para las seis actrices de la película de Almodóvar Volver junto a Penélope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas, Blanca Portillo y Chus Lampreave) Andreas Muñoz El espinazo del diablo Clara Lago El viaje de Carol Nicolae Nicula (nuevo en la plaza) José Luís García Pérez, Rosana Pastor y Daniel Guzmán. Arena en los bolsillos cuenta la historia de cuatro jóvenes de un barrio de las afueras de Madrid que deciden huir de las penurias que los rodean para viajar hasta el mar y encontrar lo que ellos creen que es la libertad. Una historia en la que el descubrimiento del amor y la solidaridad son los ingredientes fundamentales con los que César Martínez cocina esta road- movie interior. Con el graffiti como seña de identidad y signo de disconformidad y primera rebeldía. Para el director, los protagonistas son hijos del desarraigo. Su destino está escrito en el suelo, en los muros de esa ciudad que, al igual que la vida, empezará a pasarles factura cuando dejen de ser niños. A los cuatro ami- gos, dos de ellos internados en un reformatorio, les unen grandes lazos de amistad. Pasan de niños a jóvenes en un entorno adverso y con carencias afectivas. La película muestra esa libertad e inocencia, que nunca volverán a tener indica. El realizador deja claro que no ha pretendido componer una película de denuncia. Martínez describe con ternura sus pequeñas historias, en esta ocasión con unos jóve- nes que viven deprisa y actúan con inocencia, no podía ser de otro modo. No se trataba de contar la historia de El Vaquilla o El Torete precisó. La película tiene como guionista a Pedro García Ríos y en su música se escuchan temas de Quique González, Payo Malo y El Bicho, además de la banda sonora compuesta por Javier López de Guereña, que ablanda el arresto de los primeros. Arena en los bolsillos Juventud, divina miseria España, 2006 Director: César Martínez Herrada Intérpretes: Yohana Cobo, Clara Lago, Andreas Muñoz F. M. B. C Un momento del filme ésar Martínez Herrada, director de Manos de seda y de la meritoria Cuando todo esté en orden recorre con su cámara un viaje mil veces soñado, a menudo incluso realizado: el que va del desarraigo de un barrio marginal y una vida en segunda a la libertad engañosa pero insustituible del mar. En la mochila, toneladas de desesperanza, unas pocas lonchas de chóped robado y varios botes de aerosol con los que el protagonista marca territorio y rebeldía, a falta de otras posesiones más valiosas. No faltan tópicos en este retrato pesimista de la adolescencia, pero éstos conviven con el buen gusto en la puesta en escena, una escritura legible sobre un folio espartano y una buena dirección de actores. En este apartado, sin embargo, es preferible el trabajo de los más jóvenes, que resultan naturales, creíbles y, si el espectador es padre, a veces incluso aterradores. Quizá por ahí, por su presunta veracidad, se le escape al ya no tan joven cineasta la posibilidad de seducir al espectador adulto. El graffitero que lleva la voz cantante es incapaz de provocar la ternura que todos hemos sentido por el mítico Antoine Doinel, alter ego de Truffaut, pese a que entre él y su madre se llevan muchos más de cuatrocientos golpes. Mejor esculpido está el personaje del chico rumano, con un Nicolae Nicula parco en palabras, pero de una eficacia sorprendente, mientras que las niñas, camino de consagrarse ya Yohana Cobo y Clara Lago, tienen esa ignorancia aderezada de instinto tan frecuente en las de su edad. Una apuesta honesta, en suma, que, a falta de inquietud, siembra algo de desasosiego y que ilustra sin juzgar ni despertar falsas esperanzas, mucho menos verdaderas. Quizá le falte acertar en la distancia desde la que obsrva la torpe heroicidad de sus cachorros, tal vez le habría ayudado encontrar un sentido del humor que también parece haber escapado del reformatorio.