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64 Espectáculos VIERNES 8 9 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO Corrupción en Miami La arruga se torna dura y pelín cutre EE. UU 2006. 134 minutos. Director: Michael Mann Intérpretes: Colin Farrell, Jamie Foxx, Gong Li JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Luis Tosar, en un fotograma de Miami Vice El actor gallego está ya en disposición para probar en otras cinematografías y con diferentes maneras de rodar. Corrupción en Miami no sólo le ha dado la oportunidad de cambiar por un rato su faceta de actor social, también le puede abrir las puertas de otro cine En Hollywood se trabaja muy duro, pero te tratan como a una reina TEXTO: JOSÉ EDUARDO ARENAS Luis Tosar (34 años) se ha definido en los últimos años como uno de los actores más versátiles de nuestra cinematografía. Pese a la avidez que existe por encasillar a quien tenga en su filmografía más de dos papeles del mismo estilo y con éxito, él está demostrando- -sin dejar de hacerle ascos a un buen guión de malo malísimo- -que sus intereses profesionales van mucho más lejos. No hay que olvidar que el gallego ha trabajado con frecuencia en el género de comedia, en el teatro fundamentalmente. O sea que el tipo oscuro y duro de la pantalla se encuentra en expansión hacia territorios que ahora comienza a sondear. Quizá fue ese el motivo por el que vio en la oferta de trabajar en Corrupción en Miami la oportunidad para dar un giro a su carrera: Después de bastante tiempo haciendo de actor social terminas un poco cansado y aburrido de esa carga. Creo en estas nuevas propuestas como algo que puede abrirme las puertas para llegar a tener un trabajo más amplio de registros. Un actor tiene que moverse en todas las direcciones que le permitan avanzar. Me gusta mi profesión y no quiero ponerle cortapisas, aunque éstas no sepa adónde me van a llevar Irrefutable en el desempeño de su trabajo en Los lunes al sol El lápiz del carpintero Te doy mis ojos La flaqueza del bolchevique o La vida que te espera y el que en Sundance se le desta- MENCIÓN ESPECIAL Corrupción en Miami devuelve a nuestra memoria una de las series de más éxito de los 80. Tosar, con 15 años, admiraba a Sonny Crockett y, de vez en cuando, se vestía como Don Johson para ir de fiesta. El ex de Melanie Griffith y Philip Michael Thomas, como el detective Ricardo Tubbs, fueron la base del éxito. Todo giraba en torno a los dos agentes de policía de Miami, que trabajaban como detectives encubiertos en casos de tráfico de drogas y violencia de cualquier género... Incluso se grabaron casos reales de crímenes ocurridos en South Beach. Entre 1984 y 1989 fue uno de los trabajos más rentables de la NBC. Fue creada por Anthony Yerkovich, producida por Michael Mann y escrita por Joel Surnow. El resto es historia cara como referente para otros actores, cree Tosar que pudo ser el detonante de un- -espera- -largo y fructífero viaje, que volvería a repetir cada dos o tres años si tengo suerte Así lo declaraba el actor durante la presentación de la pelí- cula de Michael Mann, quien tras ver los filmes del actor gallego le habló por videoconferencia antes de reunirse en Miami. Fue en Miami donde se elegían los exteriores. No tardaron mucho en elegirme para el papel de Jesús Montoya, un terrateniente colombiano traficante de armas y drogas, máximo capo de una red protegida por unos brutales asesinos de la Hermandad Aria. Mann me gustaba mucho. Además, fue director de bastantes capítulos, productor y guionista habitual de la serie de televisión en los años 80. Es muy concienzudo e incansable, de los que se echan la cámara al hombro cuando filma. No sólo se dedica a exigir. Rodamos en digital, porque él es un precursor en la materia y trabaja en ese formato con una habilidad tremenda. Le permite hacer primeros planos teniendo a foco también el fondo. ¡Es todo tan verídico! Pero, para conseguir que las cosas salgan así, hay que dedicarle tiempo y, en ese terreno, le puedo asegurar que las jornadas fueron muy largas y nadie protestaba. Eso es el cine americano: trabajan duro, preparan todo a conciencia, ensayan y van al rodaje muy preparados. Luego te tratan como una reina y te lo dan todo hecho apunta. En España hay otro ritmo, que tiene más que ver con lo creativo, por eso cada uno va a su bola y todo te lo tienes que currar tú... Javier Bardem me recomendó que no perdiera la oportunidad de trabajar en Hollywood dice agradecido. os tiene bien puestos Michael Mann. Meterse en una empresa como ésta, con el recuerdo de aquellos dos, uno de los cuales vivía con un cocodrilo, y cuyo paseo de la arruga es bella trajo tantos amores como detractores, aunque hubo bastantes más de éstos que de aquéllos. Una tarea pues, como mínimo, arriesgada. Pero es Michael Mann, objeto de culto, una garantía de cine de acción bien hecho y un tipo con un sello especial del que algo siempre queda. En este caso concreto, él y su trabajo en cámara, que del resto hay poco que rascar. Una historia policial corriente y moliente, como tantas otras que se han venido haciendo: Dos policías rebeldes Starsky y Hutch Hollywood, departamento de homicidos o cualquiera de éstas que Hollywood hace con el simple y crudo propósito de ponerse las botas monetarias. Pues cualquiera de ellas, que podrían haber sido perfectamente una serie de televisión, distan poco de ésta. Sólo que aquí hay sello Mann, mucho detalle, mucho lujo, mucho dólar y muy, pero que muy buena fotografía. Un envoltorio de primer orden con un contenido sin sorpresas, sin nada nuevo que decir: malos comunes (un disciplinado y buen Tosar) buenos comunes, amistad pura y un endurecimiento de los personajes, con más Personajes más amarcon callo en callo, en el alma y gura una historia sin conceder mefacilona que dia sonrisa a la cámara, con pasanos llega envuelta en dos tenebrosos y llenos de amarguun paquete ra, como si la de colores arruga de Adolfo Domínguez se les hubiese incrustado en la piel y les hiciese un doblez. Ha salvado pues Mann el proyecto con cierta discreción, pero lo que no ha logrado sacar a flote es ese look que le ha puesto a Farrell de ex hippy mugriento, con pelo graso y nulo glamour. No es que Don Johnson tuviese mucho, pero al menos parecía limpio... Anda Farrell últimamente en aguas tenebrosas de chico rebelde medio consumido por la industria, como que no quiere pero se deja querer, que empieza a ser repelente al ojo del espectador. Y lo peor es que se le nota en cámara. Un Crockett que pugnaba por ser distinto, con alma propia, pero al que sólo le ha salido lo que Farrell parece arrastrar ha tiempo: sus dudas interiores. L