Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 VIERNES 8 9 2006 ABC Internacional Tony Blair sonríe durante una visita a una escuela en Londres; el cartel del fondo, Escuchar bien podría aplicarse a su respuesta de ayer a las presiones del laborismo REUTERS Blair anuncia que dejará el cargo antes de que transcurra un año, aunque no fija fecha La decisión calma la crisis laborista, pero Brown advierte de que aún hay cuestiones por resolver cuadros de su partido, el primer ministro podría dejar el cargo en mayo, con ocasión de las elecciones locales y autonómicas en el Reino Unido EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Tony Blair hizo ayer una jugada arriesgada, que de salirle mal podría suponer una revuelta definitiva contra su persona. Doblegado en el dramático pulso que los últimos dos días ha mantenido con quienes, desde su partido, le pedían un anuncio público sobre su abandono del poder, el primer ministro británico hubo de comparecer para hablar sobre su futuro. Pero se limitó a anunciar que dejará el cargo en el plazo de un año, sin aportar fecha, algo que insistemente se le ha solicitado pero que sigue reservándose para sí. Blair es consciente de que ya no domina el calendario de su marcha, pero b Presionado por los aún pareció querer retar a quienes le andan empujando. Al tener que ceder ante las presiones y verse obligado a hacer el pronunciamiento de ayer- -una humillación personal, después de haber asegurado tajantemente que no pensaba hacerlo- Blair rebaja la tensión de los últimos días. Sin embargo, al ir por detrás de los acontecimientos y aportar un dato que se daba por descontado, pues sus colaboradores ya venían pregonando que antes del próximo verano se produciría su baja, Blair queda a merced de un definitivo envite de sus críticos. El mensaje de paz que por su parte lanzó Gordon Brown, canciller del Tesoro (ministro de Hacienda) e impaciente aspirante a la sucesión, puso de relieve que la situación se aguanta con alfileres. Todo dependerá de si Blair llega a un acuerdo tácito con Brown sobre el traspaso de poderes y si no demora en exceso el anuncio de la fecha de su despedida. En sus palabras de ayer, Blair apuntó que comunicará un calendario detallado más adelante. Es algo que el primer ministro considera necesario reservarse con el fin de no convertirse de inmediato en un muerto viviente sin ningún residuo de autoridad, como estos días ya le ha empezado a llamar el Partido Conservador. Difícil tregua La cuestión crucial es si el proceso de sucesión será visible antes del 4 de mayo, día en que tienen lugar elecciones locales en Inglaterra y autonómicas en Escocia y Gales. Es creencia mayoritaria en el Partido Laborista que para evitar otra severa derrota, la clarificación de la situación debe haberse producido para entonces. Aunque ayer muchos de los críticos con Blair guardaron silencio, como aceptando una tregua para esperar acontecimientos, otros mantuvieron las espadas en alto, insistiendo en que el líder laborista debe retirarse tras las Navidades o a comienzos de primavera. No está claro si el golpe contra Blair de los últimos días, sobre todo la dimisión de ocho cargos intermedios de su Gobierno, ha estado orquestada por Brown. Sí parece aceptarse que, en cualquier caso, un movimiento de ese tipo no se habría producido sin el conocimiento del canciller del Tesoro. Sería un aviso de que los brownistas podrían perpetrar un golpe mayor si en los próximos meses estiman que su líder está siendo puenteado por Blair y sus fieles. Y una manera de puentearle es fomentar otros candidatos a la sucesión. Nombres como el del titular de Interior, John Reid, y el de Educación, Alan Johnson, han comenzado a ganar puntos en las apuestas, pero la opción de Brown sigue siendo la más sólida, como recuerdan otros miembros del Gobierno. Sólo un dirigente menor, John McDonnell, ha anunciado su intención de retar a Brown, con el fin de devolver el partido al viejo laborismo. Blair aprovechó ayer su visita a una