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16 Nacional LA NEGOCIACIÓN GOBIERNO- ETA VIERNES 8 9 2006 ABC El etarra Iñaki Bilbao protagonizó ayer el episodio más violento que se recuerda en un juicio de la Audiencia Nacional. Bilbao dejó clara su opinión sobre el proceso de paz con patadas al cristal de la sala blindada e insultos a los magistrados Guevara y Garzón Te voy a arrancar la piel a tiras, cabrón; el día que te eche mano te voy a dar siete tiros TEXTO: NATI VILLANUEVA MADRID. Como un Mihura irrumpiendo en la plaza de toros de Las Ventas entró ayer a una de las dos salas blindadas de la Audiencia Nacional el etarra Iñaki Bilbao, quien, al igual que en febrero de 2005, iba a ser juzgado por un delito de amenazas al juez Baltasar Garzón. Si alguien pensaba que la aparente sumisión de García Gaztelu Txapote el miércoles, podría responder a un cambio de actitud por parte de los presos etarras, Bilbao despejó ayer la equis de la ecuación. Y lo hizo exteriorizando una agresividad sin precedentes en la historia de la Audiencia Nacional. Y eso, en pleno proceso de paz Nadie en este tribunal recuerda un espectáculo tan bochornoso y patético (calificado así por el fiscal Jesús Santos) como el protagonizado ayer por este etarra, que no se limitó a desafiar a la Sala y a mostrar su total desprecio a la Justicia y su nula voluntad de arrepentimiento, sino que durante los casi sesenta minutos que duró la vista no dejó de insultar al presidente del tribunal, Alfonso Guevara, y al magistrado Baltasar Garzón (que comparecía como testigo) de renovar su pertenencia a ETA, y de compartir con todos los presentes sus macabros planes de futuro. Uno de ellos es arrancar la piel de Guevara a trozos otro, pegarle siete tiros, algo que también quiere hacer con Garzón. No me he olvidado de tí; pienso cumplir lo que te dije repitió ayer el etarra ante el juez instructor, que compareció en la vista como testigo. Reducido por cuatro policías Segundos antes de que comenzara el juicio, y cuando los magistrados de la Sección Tercera apenas habían ocupado sus puestos, Bilbao, escoltado por dos policías nacionales, entraba en el habitáculo blindado de la sala embistiendo el cristal con un objetivo claro: boicotear el juicio y provocar su expulsión, algo que el año anterior sí había conseguido. Como hizo entonces, (aunque el etarra en aquella ocasión no habló) apuntó con el dedo al tribunal y señalando a su presidente, dijo: Fascista de mierda. Si eres hombre ven aquí, cabrón. Tú, ven aquí. Te voy a arrancar la piel a tiras, cabrón Éste era sólo el primer plato. Guevara se mantuvo firme y, en lugar de ordenar su expulsión por alteración del orden en audiencia (en ese supuesto el juicio podría haber seguido adelante sin la presencia del procesa- do) optó por que la Policía Nacional le esposara y redujera para continuar con la vista oral. Fue entonces cuando Bilbao, lejos de cesar en su desafío al tribunal, comenzó a acompañar sus amenazas, convertidas ahora en insultos, con patadas al cristal blindado del habitáculo en el que se encontraba. Hasta cuatro agentes fueron necesarios para reducir a este terrorista, que, desatado, no cesó ni un momento en su empeño de que le expulsaran. Fascista de mierda- -repitió- Ven aquí si tienes huevos; enano, borracho, cabrón. El día que te eche mano te voy a dar siete tiros, cabrón Y por si no quedaban suficientemente claras sus intenciones, prosiguió: Dos cosas te voy a decir, cabrón. Creo en la lucha armada como única solución y seguiré en la lucha armada hasta que me muera o me maten Cobarde y fascista Los gritos de Bilbao eran de tal magnitud que prácticamente eclipsaron el interrogatorio del fiscal Jesús Santos, quien a apenas dos metros de distancia del asesino del concejal socialista Juan Priede, y con un hilo de voz, pidió al tribunal que se diera paso a la prueba testifical, que contó con el testimonio del amenazado, Baltasar Garzón. El 8 de mayo de 2003, cuando el instructor comunicó a Bilbao su procesamiento por una causa abierta en el Juzgado Central de Instrucción número 5, el etarra se aproximó a la mesa del magistrado, hizo añicos la resolución que Garzón le acababa de notificar y llamándole cobarde y fascista procedió a dar un puñetazo sobre la mesa rompiendo una reproducción de la Cruz de Caravaca El odio visceral de este etarra a Garzón, quien también testificó en el anterior juicio de Bilbao por amenazas (en el que el etarra fue condenado a dos años de cárcel) volvió a quedar patente cuando el magistrado entró en la sala. Fascista, perro, ven aquí tú si eres hombre. Estoy en el kilómetro 5,5 de tus cuernos, cabrón. Ahora me abres otro sumario. Pienso cumplir lo que te dije. Te voy a dar en la cabeza. Mírame, cabrón. Da la cara La intervención de Garzón, interrrumpida constantemente por insultos del etarra, apenas duró un par de minutos, el tiempo suficiente para que el magistrado ratificara las amenazas de Bilbao en su despacho. Pero el juicio no fue sólo peculiar por la irreverente actitud de este etarra, sino por un sorpresivo, por inesperado, cambio del escrito de calificación del fiscal, que rebajó su petición inicial de prisión de 12 a 2 años. La explicación que el representante del Ministerio Público (y teniente fiscal) dio al respecto es que, aunque si bien es cierto que el Código Penal permite castigar las amenazas terroristas con la misma pena que un homicidio (los 12 años citados) no parece que esta calificación respete el principio de proporcionalidad de las penas, pues hay que recordar, añadió el fiscal, que el legislador, al regular en el artículo 572 los delitos terroristas, no distingue entre amenazas graves y leves En este sentido, y según el criterio fiscal, las amenazas de Bilbao a Garzón estarían encuadradas en el segundo grupo. Otro de los motivos de esta rebaja, explicó Santos, es la sentencia dictada por la Sala de lo Penal que condenó a Bilbao a dos años de cárcel por el mismo delito que ayer se juzgaba. La solicitud de dos años guardaría así coherencia con aquella resolución. En cualquier caso, las condenas que en lo sucesivo recaigan sobre este asesino (que, según fuentes jurídicas, tiene nueve juicios pendientes) no servirán más que para incrementar su currículo criminal. D e hecho, la suma de las penas que ya le han sido impuestas supera el tiempo máximo que un terrorista puede permanecer legalmente en prisión. EL ALUMNO AVENTAJADO DE TXAPOTE (A Guevara) Fascista de mierda. Si eres hombre ven aquí, cabrón. Tú, ven aquí. Te voy a arrancar la piel a tiras, cabrón (A Guevara) Ven aquí si tienes huevos; enano, borracho, cabrón. El día que te eche mano te voy a dar siete tiros, cabrón (A Guevara) Dos cosas te voy a decir, cabrón. Creo en la lucha armada como única solución y seguiré en la lucha armada hasta que me muera o me maten, hasta la consecución de una Euskal Herria independiente, reunificada, socialista y euskaldun (A Garzón) Fascista, perro, ven aquí tú si eres hombre. Estoy en el kilómetro 5,5 de tus cuernos, cabrón. Ahora me abres otro sumario (A Garzón) Pienso cumplir lo que te dije. Te voy a dar en la cabeza. Mírame, cabrón. Da la cara (Al tribunal) Vuelvo a repetir lo que he dicho antes; seguiré en la lucha armada hasta que me muera o me maten. ¿Queda claro? Pienso cumplir lo que digo