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ABC VIERNES 8 9 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA PISTOLITA E EL PREGONERO DE IZNÁJAR I GNORO si ayer manejó el candidato el argumento que está haciendo furor entre los trasterrados socialistas catalanes: Franco me echó de mi pueblo No conozco el texto del pregón que ayer pronunció como pórtico de las fiestas en honor de la Virgen de la Antigua y Piedad, pero dudo de que Pepe Montilla, como así le conocerán los antiguos de su pueblo, resista la tentación de culpar al régimen anterior de la fatalidad de marchar a Cataluña. No creo que cargara mucho las tintas de la lamentación porque tampoco puede quejarse de su suerte y me consta que en Cataluña los enemigos de su propio partido estarán leyendo con lupa sus palabras por si le pillan en un renuncio. El equilibrio es delicado. Un poco de nostalgia sentimental está bien, pero exagerar el lamento emigrante es, a todas luces, contraproducente, ya que más de uno le podrá espetar aquello de haCARLOS berte quedado allí si tan a gusto estaHERRERA bas Habrá tenido tiempo de cantar las clásicas Coplas de la Aurora y de bailar el Chascarrá, el baile típico de la población, que se ve que nació en los cortijos entre los jóvenes que recolectaban la aceituna. No veo yo a Montilla bailando nada, pero vaya usted a saber. Lo que sí es seguro es que si Josep no fuese candidato a la presidencia de la Generalidad catalana no les habría dedicado a sus fiestas un tiempo tan preciado como el otorgado ayer hasta altas horas de la madrugada en una jornada previa a su último Consejo de Ministros, ese en el que, a lo mejor, tiene que tragarse finalmente la opa de Endesa. Pero la revolución es la revolución y quienes no quieran entender que su candidatura es una pequeña revolución en el partido y en la sociedad es que no quieren ver la realidad. No sabemos si el futuro nos deparará un PSC igual de canalla y traidor en su deslizamiento hacia las posiciones más nacionalistas jamás conocidas en Catalu- ña- -los conversos son temibles- pero que tipos como Montilla, que hablan rematadamente mal el catalán, que no tienen nada que ver con los ensimismados y selectos grupos de poder barcelonés y que no descienden de las familias de apellidos incluidos en el Gotha social de los barrios altos alcancen la gestión sagrada de los asuntos sentimentales del Principado es un cambio estructural político más que notable. Creo, sinceramente, que son injustos aquellos que le reprochan desde Andalucía haber caído en conductas propias de un renegado: Montilla ha crecido, en buena medida, en Cataluña, donde se ha hecho como hombre, donde ha creado una familia y donde ha apostado por su futuro. Es, por tanto, la tierra a la que se debe. Cosa que se entiende perfectamente en aquellos prodigiosos lares. Con Iznájar puede mantener una pequeña relación sentimental, pero no está obligado a nada más. Sin embargo, su pregón debe entenderse como una señal inequívoca lanzada a todos los que emigraron desde los iznájares del sur a la periferia barcelonesa, a todos los que se desentienden de las elecciones autonómicas catalanas, a todos los que quieren sinceramente a Cataluña pero no se sienten involucrados en sus aventuras nacionalistas. A los que le pueden hacer ganar, en una palabra, cosa que si bien puede parecer un desastre para la gestión del territorio- -ha dejado el ministerio, literalmente, patas arriba- es, en cambio, una buena noticia desde la perspectiva histórica catalana. Ara es l hora, altres catalans. Así está Mas de nervioso, diciendo estupideces y lamentándose de que el famoso Pacto del Tabaco con Rodríguez Zapatero no le vaya a servir de nada. Desde su obligado laicismo programático y con el malaje que le alumbra, dudo de que haya dado muchos vivas a la patrona del pueblo, pero no me negarán que el asunto tiene su gracia y su pequeña trascendencia. www. carlosherrera. com L pulgar levantado como un percutor y el índice apuntando al presidente de la Sala. Lenguaje chulesco de matasietes colegas del capitán Alatriste. Te voy a meter siete tiros, cabrón, te voy a arrancar la piel a tiras Cuando un etarra como Iñaki Bilbao apunta a alguien, aunque sea con los dedos, conviene no tomarlo demasiado a broma; el día que encañonó al concejal socialista Juan Priede, de Orio, la pistola era de verdad y el crimen no fue un simulacro. Por eso el juez Garzón, que recibió, como sus colegas Fernando Andréu y Teresa Palacios, la mismaamenaza, decía sentirse objetivamente intimidado Por si acaso, Bilbao se lo repitió en la Audiencia: Pienso cumplir lo que te dije, te voy a dar en la cabeza Menos mal que, según el presidente IGNACIO Zapatero, el proceso de CAMACHO paz está en vísperas de un momento trascendente Se conoce que los presos de ETA leen poco los periódicos. La trascendencia del momento no trasciendecomo debería. Los presuntos beneficiarios del proceso andan crecidos y se atreven a amenazar a grito pelado a sus presuntos benefactores- ¿seguirá sosteniendo Garzón, después de la escenita de ayer, la teoría del relativismo judicial? mientras las víctimas preparan una nueva concentración para octubre. La kale borroka se reorganiza por si es menester hacer presión, Otegi mete bulla y pone condiciones, y el Gobierno hace oídos sordos a los síntomas de incumplimiento de la letra pequeña de la tregua, agarrado a la esperanza de que cada día sin violencia aleje más la posibilidad de su retorno. Tendrá sus razones, y no hay que pedirle que las retransmita en directo. Pero en esta calma chicha, en esta especie de paz armada hay algo que no cuadra. Y no cuadra porque no se atisba un horizonte de encuentro en el que no nos tengamos que avergonzar. Porque la ciudadanía española no va a permitir un acuerdo sin arrepentimiento y sin concesiones, y el Gobierno lo sabe. Quizá el poder esté esperando a que el paso del tiempo estreche los plazos de urgencia del mundo etarra, o acaso confía en un reblandecimiento de la opinión pública. Pero episodios como el de Iñaki Bilbao no contribuyen precisamente a esta expectativa. Ni tampoco lo que ocurrió inmediatamente después de sus explícitas amenazas a los propios magistrados: que el fiscal rebajó la petición de pena. De doce años a dos. Esa decisión tendrá lógica jurídica: la proporcionalidad, el criterio anterior de la sala, todo lo que se quiera. Pero emite un mensaje. El mensaje de que unos se envalentonan y otros ceden. De que la amenaza puede salir gratis. Bajo ese principio, los momentos trascendentes se antojan más bien preocupantes. Porque el Gobierno está a punto- -si no lo ha hecho ya- -de enviar emisarios oficiales a reunirse con tipos dispuestos a repetir el gesto de la pistolita. Y eso va a ocurrir, está ocurriendo, mientras las pistolas de verdad siguen guardadas, con su frío brillo de metal, al alcance de la mano de los verdugos. ¿Trascendencia? Uf. Yo lo llamaría zozobra.