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ABC JUEVES 7 9 2006 Cultura 57 ANTONY BEEVOR Historiador En Rusia me acusan de ser el gran calumniador del Ejército Rojo Después de haber relatado con documentos y testimonios inéditos de los archivos soviéticos la terrible historia de la batalla de Stalingrado y la caída de Berlín en 1945, el historiador británico Antony Beevor rinde homenaje al corresponsal y escritor ruso Vasili Grossman TEXTO: JULIO CRESPO MACLENNAN FOTO: CHEMA BARROSO Carlos Fuentes rastrea la sociedad mexicana a través de sus familias b El autor de Zona sagrada publica Todas las familias felices colección de relatos en la que el coro de las tragedias griegas reaparece en la ciudad moderna DAVID MORÁN BARCELONA. La familia, fuente inagotable de conflictos y tragedias y uno de los temas más constantes de la vida y la literatura le sirve a Carlos Fuentes (México D. F, 1928) para hilvanar cada una de las historias que conforman Todas las familias felices (Alfaguara) colección de relatos que parte de la agrupación social básica para exorcizar algunos de los males de la sociedad mexicana males que, como apuntó ayer el escritor durante la presentación del libro en Barcelona, acaban por convertirse en profecías La violencia es para el autor de La muerte de Artemio Cruz el ejemplo más evidente. En Latinoamérica hay una violencia subyacente que en México se manifiesta a través de las bandas criminales de jóvenes, las maras. Hay una violencia latente que yo no quisiera que trascendiese a la política señaló Distinguido con los premios Cervantes y Príncipe de Asturias, Fuentes aseguró que la elección de la familia como espejo de lo social es más que evidente, ya que las familias siempre se dan en sociedad La primera familia infeliz se llama Adán y Eva. A partir de aquí, la tradición es larga: Caín y Abel, la casa de Agamenón, Elektra y Orestes, Medea, Antígona... es como el cuento de nunca acabar explicó el autor, quien se añade ahora a la tradición rastreando la amplia diversidad de la sociedad mexicana y tejiendo historias de poder, crueldad, pasión, insatisfacción... Así hasta llegar a 16 relatos que podrían ser más- es un libro abierto, podría haber seguido cuento tras cuento -y que el autor remacha con otros tantas prosas poéticas reflejadas en los coros de las tragedias griegas. Quise rescatar el coro antiguo para la ciudad moderna y dar voz a los que no la tienen. Es el coro de la muchedumbre solitaria señaló el escritor. Aun así y a pesar del reconocido tono pesimista del libro, Fuentes no cree que México esté en la víspera de una nueva revolución La revolución de 1910 ya no es una referencia. Está en la memoria, pero no en las vivencias explicó. Según el escritor, México es un país estable con una amplia clase media que debe hacer frente a las prestaciones sociales que exigen los más desvalidos. La revolución que vendrá será la que protagonizarán los 50 millones de jóvenes que viven en la pobreza vaticinó Fuentes. ¿Cómo surgió su interés por la obra de Vasili Grossman? -Descubrí su obra investigando para mi libro sobre Stalingrado. Su versión de estas batallas es muy valiosa ya que estuvo mil días en el frente. La suya es la única versión de la guerra verdaderamente honesta. Este libro es una deuda de honor que tenía pendiente con Grossman. ¿A qué se debe que Grossman sea considerado uno de los principales escritores rusos del siglo XX y que su obra sea apenas conocida para el gran público? -Se debe a que fue una víctima de la censura soviética. Logró sobrevivir a las purgas estalinistas pero su obra no corrió la misma suerte. El KGB confiscó su novela Vida y Destino y le dijeron que no podría publicarse en doscientos años, lo cual era un reconocimiento implícito de la importancia de la obra. Murió pensando que su obra se había perdido para siempre. La novela no se publicó en Rusia hasta 1989. ¿De qué manera contribuye Grossman a las versiones que usted nos ha dado sobre las batallas de Stalingrado y Berlín? -Tiene un gran valor histórico y literario y es la primera versión publicada de un ruso sobre la guerra contra Alemania. -Otro gran tema de este libro es el holocausto. ¿Hasta qué punto la condición de Grossman de judío influyó en su obra? -Grossman nunca se consideró realmente judío. Sin embargo le impresionó comprobar el poder que tenía el antisemitismo en Rusia. No se podía escribir sobre la persecución de los judíos en las zonas invadidas por la Alemania nazi ya que Stalin se negaba a dar a los judíos una condición especial dentro de las víctimas rusas. -Su descripción sobre el campo de concentración de Treblinka es de lo más conmovedora... -A Grossman le impresionó sobre todo cómo tan pocos guardias alemanes fueron capaces de matar a tantos judíos. Las autoridades rusas nunca permitieron la publicación de esta crónica aterradora que merece un lugar muy especial en la literatura sobre el holocausto. Se publicó en una pequeña publicación judía y fue utilizada en Nuremberg como testimonio. ¿Las descripciones de Grossman sobre la humanidad y el valor de los soldados rusos en este libro es una forma de compensar la brutalidad Grossman acompañaba a los soldados al frente y convivía con ellos. Por eso sus crónicas son tan auténticas que usted describe en la batalla de Berlín? -No necesariamente. Grossman también fue testigo de violaciones y todo tipo de hábitos salvajes que tenían los soldados en el frente. Los soldados estaban tan humillados que violar a mujeres en territorio ocupado era una forma de venganza. Este es un tema muy polémico. Hace poco fui acusado en Rusia de ser el principal calumniador del Ejército Rojo. Los rusos tienen mucha dificultad a la hora de examinar su pasado reciente. No pueden aceptar el hecho de que esta guerra con tanto sufri- miento y tantas víctimas fuera inútil. En la Rusia de Putin esta habiendo un retroceso a muchos de los viejos hábitos autoritarios. Por ello la II Guerra Mundial debe seguir siendo la gran guerra patriótica y no se debe aceptar ninguna otra versión. ¡Hasta qué punto ha cambiado el oficio de corresponsal de guerra desde la II Guerra Mundial. Hay todo un abismo entre corresponsales como Vasili Grossman o Robert Capa y el llamado periodismo de hotel de hoy en día! -Grossman ya era excepcional en su época. La mayoría de los corresponsales se conformaban con escribir la versión de los comisarios soviéticos. Grossman en cambio acompañaba a los soldados al frente y convivía con ellos, por eso sus crónicas son tan auténticas. El corresponsal de hoy tiene muchos más medios a su alcance pero no logra contar lo que es realmente una guerra, transmitir el ruido aterrador de las explosiones y el olor de un campo de batalla como hacía Grossman. ¿Cree que se pueden repetir de nuevo horrores de la guerra como los que vivió Grossman? -No. La era de las guerras masivas convencionales que comenzó en 1789 acabó en 1945. -Sin embargo, sigue habiendo guerras con muchas muertes y sufrimiento... -Sí; pero a menor escala. Cuando comenzó la guerra de Irak, recibí llamadas de muchos periódicos pidiéndome un artículo sobre cómo la batalla de Bagdad iba a ser algo parecido a la de Stalingrado, y me negué porque no tenía nada que ver. ¿Piensa escribir sobre alguno de los conflictos actuales? -No. De ninguna manera. No hay perspectiva histórica. Pero lo que más me preocupa de los conflictos actuales es la falta de archivos para que el historiador del futuro pueda investigar. En los viejos tiempos todo lo que se escribía se archivaba. Sin embargo, con la llegada de la era digital es muy fácil borrar documentación. Por ello va a ser muy difícil saber, por ejemplo, cómo se llegó a tomar la decisión de intervenir en Irak. Creo que las guerras contemporáneas son más trabajo de periodistas. Yo prefiero centrarme en las guerras de antaño, investigar en los archivos lo que realmente ocurrió y sobre todo intentar entender la mentalidad y los valores de cada época, que es como se escribe la historia.