Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
42 Madrid JUEVES 7 9 2006 ABC MADRID AL DÍA FUEGO IGNACIO RUIZ QUINTANO En su visita de ayer a Getafe para inaugurar el curso escolar de dos nuevos centros infantiles, que acogerán a más de 200 niños, la presidenta derrochó simpatía y buen humor para hacer las delicias de los madrileños más pequeños C uando la otra noche se oyó que se había incendiado el Techo de Madrid, alguien soltó: ¡Gasol, que habrá tirado una colilla al suelo! ¡Imposible! se le contestó. No fuma. Es catalán. Pero el caso es que ardió el Techo de Madrid, y muchos mirones pensaron: ¡Qué suerte tienen los Sin Techo! Por su parte, ante el formidable espectáculo del incendio, los bomberos suspiraron: ¿Y cómo apagamos esto? Se conoce que su jefe, el concejal Calvo, que anda enfrascado con sus guardias en la guerra contra los skaters -éste se cree Churchill en la guerra contra los bóers- no les ha contado todo lo que un hombre quiere saber sobre el fuego y no se atreve a preguntar. ¡El fuego! ¿Cómo dominarlo? He ahí uno de los tres primeros actos culturales, junto con el empleo de herramientas y la construcción de habitaciones. Freud- -y en este Ayuntamiento hay mazo de freudianos- -sostiene que los hombres primitivos- -tampoco andamos mal de ellos en los Servicios Públicos- -tenían por costumbre satisfacer en el fuego un placer infantil, extinguiéndolo con el chorro de su orina cada vez que lo encontraban en su camino. Y ningún freudiano pone en duda la primitiva concepción fálica de la llama serpentina y enhiesta, como vimos en La Sexta, que acabó pasando del baloncesto. La extinción del fuego por la micción era, pues, como un acto sexual realizado con un hombre, un goce de la potencia masculina en contienda homosexual. No es broma: todos estos dimes y diretes podrá encontrarlos la concejala Moreno en El malestar en la cultura que estará en la Biblioteca Nacional. Por si le costara encontrarlo, vamos a anticiparle el final: según Freud, el primer hombre que renunció al placer de orinar en el fuego, respetándolo, pudo llevárselo consigo y someterlo a su servicio. Al amortiguar así el fuego de su propia excitación sexual, logró dominar la fuerza elemental de la llama. Tan grandiosa conquista cultural representa la recompensa por una renuncia instintiva. El doctor vienés no se cansó de señalar cuán regularmente las experiencias analíticas confirman el parentesco entre la ambición, el fuego y el erotismo uretral. ¿Por qué a Gallardón se le queman las torres? ¿Qué tal un seminario en el Parque de Bomberos? La inspectora Aguirre pasa revista a los nuevos centros infantiles TEXTO: M. SÁNCHEZ PACHECO MADRID. Las visitas de la presidenta a la capital se han vuelto cotidianas Con estas palabras dio la bienvenida el alcalde de Getafe a Esperanza Aguirre quien, en un alarde de talante y buen humor, puntualizó de inmediato al regidor socialista: Pedro, para no meterme en camisa de once varas, dejémoslo en que Getafe es una de las capitales del progreso y la prosperidad Así zanjó Aguirre la polémica suscitada recientemente por la propuesta de Castro de ostentar la capitalidad de la región. El motivo del encuentro entre la presidenta y el regidor socialista, la inauguración del curso escolar de dos nuevos centros infantiles de la capital El Casar y Delta. Ambos estuvieron acompañados por el consejero de Educación, Luis Peral, y, cómo no, por los auténticos protagonistas, los más pequeños. Aguirre no dudó en agacharse para jugar con los más pequeños ra los recién nacidos- muy buena idea para que se tumben y hagan ejercicio con los muñecos Sin embargo, no todos los detalles de los nuevos edificios fueron de su agrado. La luz natural y los tejados son aspectos a mejorar señaló Aguirre. En efecto, los patios no cuentan con ninguna zona en la que resguardarse del sol durante los meses de verano. En junio, julio y septiembre hace mucho calor añadió la presidenta, quien se mostró en todo momento satisfecha de cumplir un compromiso: facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar de los madrileños. COMUNIDAD El lado más tierno Cristina, Marcos, Álvaro, Blanca... hicieron las delicias de la presidenta, que no dudó un instante en tirarse al suelo y jugar con ellos. Sacó su lado más tierno para compartir complicidades telefónicas con Adriana, una de los 200 nuevos pequeños escolarizados en Getafe. No le faltó un rincón por conocer en cada uno de los dos centros: paseó por las salas de juego, los patios, las cocinas, las habitaciones de las cunas. Y revisó cada detalle. Se mostró encantada con los espejos y barras que adornan las salas de juegos de los bebés: es fantástico para que empiecen a reconocer su cuerpo comentó Aguirre. De su gusto también fueron las cortinas- son monísimas y de colores vivos -y las mantas de actividades pa- La caída de la presidenta... y del alcalde La relación de la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, con el alcalde socialista de Getafe, Pedro Castro, podría considerarse de amor- odio. Sin ir más lejos, ayer Castro fue el único que estuvo rápido de reflejos cuando vio a la presidenta caer al suelo, en su intento de recuperar la verticalidad perdida con los juegos infantiles. No se lo pensó dos veces. Tras varios minutos jugando agachada con los más pequeños, la presidenta quiso levantarse, pero pareció sentir un leve mareo y perdió el equilibrio. Y con ella, también se desequilibró Pedro Castro mientras intentaba ayudarla. Ambos solventaron la situación tirando de dignidad: como si nada hubiera pasado, con total naturalidad continuaron su visita. Debieron pensar que son cosas que pasan. Los momentos de tensión llegaron en la despedida. Castro besó cordialmente a la presidenta y, cuando esta se disponía a subir al coche, Castro le espetó un escueto Me llamas, ¿no? A lo que Aguirre: No, me llamas tú Cerró la puerta y se marchó. Pero el rifirrafe no acabó ahí. La cara del regidor getafense no dejaba lugar a dudas: Castro no se podía creer lo que acababa de suceder. Y así lo manifestó, sin reparos: ¿A qué viene eso? ¡Y en público! Las cortinas son monísimas, pero a los patios les falta un tejado que combata el calor en los meses de verano