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ABC JUEVES 7 9 2006 29 George W. Bush admite por primera vez en público la existencia de prisiones secretas de la CIA López Obrador desafía a las instituciones al rechazar el dictamen del Tribunal Electoral mexicano Priklopil me regalaba muchas cosas, como huevos de Pascua o también regalos de Navidad Natascha aseguró que, tras fugarse, estuvo totalmente segura de que su secuestrador se suicidaría salir de su mazmorra para bañarse. Tras dos años, le permitió escuchar la radio y leer periódicos. Pero todo bajo un estricto control. Era muy paranoico recordó refiriéndose a Priklopil. Al final, ya no aguantó más. El día de su fuga, cuando su secuestrador se alejó unos metros para contestar una llamad, pensó ahora o nunca Ya en los meses anteriores, Natascha se había convencido de que no podía seguir viviendo así De hecho, la joven confesó que si Priklopil no le hubiera dejado salir del zulo alguna vez habría enloquecido Gracias a su familia, a la que dijo haber llevado en su corazón todo esos años, sobrevivió a la soledad. Sobre si hubiera podido escapar antes, en alguna de las ocasiones en la que estuvo en la calle o en un comercio con su secuestrador, Natascha aseguró que era muy cuidadoso y que no podía separarse de él ni unos centímetros. Aún así, la joven trató siempre de lanzar mensajes a la gente con la que se cruzaba. Sin embargo, el miedo pudo más. Priklopil siempre dijo que la mataría a ella y a cualquiera que la ayudara, y luego se suicidaría. Sobre su vida diaria contó poco. Pero sí que obligaba a su captor a celebrar con ella su cumpleaños, las Navidades y la Pascua. Me regalaba muchas cosas, como huevos de Pascua o regalos de Navidad Dijo que su captor tenía un fuerte sentimiento de culpa aunque trataba de ocultarlo Dos muchachas contemplan la primera entrevista de Natascha Kampusch, anoche en la televisión austriaca AP Natascha Kampusch superó la soledad de sus más de ocho años secuestrada gracias a mi familia Sobre su captor, Wolfgang Priklopil, asegura que tenía un fuerte sentimiento de culpabilidad, aunque trataba de ocultarlo Soñaba con cortarle la cabeza... si hubiera tenido un hacha ANTONIO SÁNCHEZ. CORRESPONSAL VIENA. Rubia, pálida y tocada con un pañuelo azul. Así se presentó ayer Natascha Kampusch al mundo tras sus ocho años y medio de cautiverio. Al final, la joven decidió afrontar su primera aparición televisiva con el rostro descubierto, sin esconderse. Y lo que se vio fue a una joven de ojos azules con una hermosa sonrisa, tras la que se puede intuir una infancia robada y una adolescencia perturbada a la que ella nunca quiso renunciar. Me juré que un día sería mayor y más fuerte para poder escapar confesó Kampusch durante la entrevista que la radiotelevisión pública austriaca emitió ayer. Sólo pensaba en huir recoge también el semanario News en otra conversación que salía ayer publicada. Un deseo de libertad que le acompañó siempre, afirma. Horas después del secuestro, cuando aún temía que Wolfgang Proklopil, su secuestrador, iba a matarla, su único pensamiento era tratar de fugarse. Sus primeras horas en el zulo de apenas 21 metros cúbicos, su calabozo fueron en la oscuridad. Allí, en el silencio, pasaría finalmente tantos años que se desesperó por momentos y Yo era más fuerte que él También indicó que, en su paranoia, Priklopil casi le recomendaba cómo escapar. Natascha insiste: Yo era más fuerte que él. Tenía una personalidad frágil. Yo tenía padres que me querían, a él le faltaba eso, la seguridad De hecho, Natascha aseguró que, tras fugarse, estuvo segura de que su secuestrador se suicidaría. La casi media hora de entrevista mostró a una joven fuerte que se ha hecho a sí misma. Con sólo 18 años y tras 3.096 días de cautiverio, Kampusch mostró una inusitada madurez, salpicada de momentos en los que era patente su dificultad para concentrase y relatar su tragedia. Pero también una joven con sentido del humor, que gastó bromas sobre cómo disfrutó cuando, ya tras su fuga, abandonó el hospital dónde ha estado escondida las últimas semanas para salir a comer un helado de incógnito... Me divertía mirando a la gente... No sabían quién era Un diario y una revista austriacos publicaron ayer sendas entrevistas llegó a soñar con cortarle la cabeza... si tuviese un hacha Eso fue después. Los primeros días, se enfadó consigo misma por no haber cambiado de acera cuando vio el minibús blanco frente a ella, camino de la escuela. Enfado porque, aseguró, presintió que algo iba a pasar y, sin embargo, siguió caminando. Me agarró e intenté gritar pe- AP ro no pude Dijo que no me pasaría nada y que estuviera tranquila. Me dijo que era un secuestro, y que si mis padres pagaban me podría ir a casa ese día o el siguiente Pero los días se convirtieron en meses, en los que en su impotencia golpeaba las paredes de su celda. Tras medio año de cautiverio, Priklopil la dejó