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28 JUEVES 7 9 2006 ABC Internacional Revuelta laborista contra un Blair que se obstina en no poner fecha a su relevo Cada día más, el premier teme acabar sus días derribado, igual que Thatcher en su momento ministro podría aclarar hoy sus intenciones, después de que le hayan presentado la dimiten un subsecretario de Estado y seis asistentes ministeriales EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Tony Blair comprobó ayer que aún puede terminar sus días de primer ministro británico como Margaret Thatcher, forzado por su partido a una dimisión inmediata. Lo que ayer quedó claro es que, pese a sus esfuerzos, Blair ya no controla el calendario de su marcha, que parece haberla programado para dentro de un año, ante la hostilidad laborista para que vaya más allá. La amenaza de una revuelta podría impulsar hoy al primer ministro a aclarar la situación. La suerte de Blair dependerá de que la dimisión de ayer de un subsecretario de Estado y de seis asistentes ministeriales, así como de las firmas de más de cien diputados críticos e incluso de algunos antiguos blairistas se quede o no en un intento de golpe, o de si las huestes de Gordon Brown, canciller del Tesoro y eterno aspirante a la sucesión, deciden forzar la rebelión total y se produce una confabulación de pesos pesados del Gobierno en contra de Blair, como ocurrió con Thatcher. En la crisis de estos días, Blair aún no ha hecho pie y los acontecimientos pueden precipitarse de cara al congreso que el Partido Laborista celebrará a finales de mes. Blair desea pasar esa cita dando a entender a través de sus colaboradores que dejará el cargo el próximo verano, pero sin tener que anunciarlo él personalmente, pues considera que eso le dejaría muerto políticamente el tiempo que le queda de estancia en Downing Street. b El primer Plan de imagen para los últimos días de mandato E. J. B. LONDRES. Tan preocupado por la imagen durante sus tres mandatos, Tony Blair no quiere descuidar su aparición en los medios en el momento de su despedida. Un informe preparado por su equipo de comunicación en Downing Street, y filtrado a la prensa, indica que cuando llegue la hora de su adiós, Tony Blair deberá hacer un gira de despedida por el país, apareciendo en espacios abiertos, junto a los llamativos edificios construidos desde 1997, y acudir a algunos de los programas de televisión de mayor audiencia en el Reino Unido. Su genuino legado es el dominio de las ideas del Nuevo Laborismo, el triunfo del Blairismo. Cuando entre en su fase final, no debe fijarse en la fecha de su partida, sino mirar más allá. Necesita irse con la multitud pidiendo más indica el memorándum. Tiene que viajar en diferentes medios de transporte- -añade el texto- Tiene que ser visto con gente que levante las cejas Los asesores del primer ministro británico aconsejan que Blair haga referencia también a la guerra de Irak, aunque le resulte incómodo (definen el asunto como un elefante en la habitación con el fin de darle la vuelta a la impopularidad de la campaña iraquí. Downing Street ha confirmado la autenticidad del informe, pero asegura que Tony Blair todavía no lo ha leído. Anuncio de la marcha en mayo Según aseguró ayer The Sun, Blair planea anunciar públicamente su marcha en mayo: dejaría el liderazgo de su partido el 31 de ese mes y el puesto de primer ministro el 26 de julio, cuando terminen las sesiones parlamentarias. Con ello, Blair habría cumplido diez años en el poder. Downing Street ha calificado esa información de especulación pero no la ha desmentido. El plazo, que hace algún tiempo habría respondido perfectamente a las demandas de Brown y de sus seguidores, comienza a ser excesivo para éstos. Hay quien plantea que el recambio se debe producir antes de mayo, pues a comienzos de ese mes tienen lugar elecciones en Escocia y Gales y haría falta un nuevo líder para levantar las esquilmadas expectativas electorales. El primer ministro británico sonríe durante un discurso en York Y es que, en definitiva, es la mala demoscopia la que explica la curiosa situación política en el Reino Unido, donde se presiona a un primer ministro para que se marche cuando hasta hace poco más de un año, el mismo logró para su partido una histórica tercera victoria consecutiva. Debido al sistema electoral unipersonal, los diputados que ven peligrar su reelección son carne de cañón para cualquier revuelta. Además, está la mala relación entre Blair y Brown. En otras condiciones no habría habido problema para una transición pactada, pero los blairistas en la Administración saben que AFP verán segadas sus cabezas cuando se produzca el relevo, y quieren que éste se produzca lo más tarde posible. La dimisión de Tom Watson, subsecretario de Estado en el Ministerio de Defensa, arrastró a seis asistentes ministeriales que trabajan en otros de- Diputados laboristas suman un centenar de firmas para forzar el anuncio del calendario del adiós de Blair partamentos. Todos ellos, junto a una veintena de cargos bajos de la Administración y antiguos blairistas acababan de enviar una carta a Downing Street reclamando la inmediata marcha de Blair. El primer ministro indicó que la dimisión de Watson evita tener que cesarle por haber firmado esa carta, y calificó al subsecretario de desleal y descortés En esta guerra de cartas, otra misiva está recogiendo firmas entre los diputados laboristas- -que ya suman un centenar- -para forzar un anuncio explícito sobre el calendario del adiós de Blair.