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ABC JUEVES 7 9 2006 Nacional 15 LA LUCHA POR MADRID El nombramiento de Trinidad Jiménez como secretaria de Estado para Iberoamérica la libera de un nuevo choque electoral con Ruiz- Gallardón que probablemente perdería Trinidad salta el charco TEXTO: SARA MEDIALDEA MADRID. Cuando llegó a la capital en mayo de 2002, con su flamante nombramiento como candidata a alcaldesa por el PSOE bajo el brazo, era una perfecta desconocida. En poco más de un año, se hizo un hueco en el electorado y consiguió un honroso 36,68 por ciento de votos en las municipales de 2003. Simpática y guapa, jugó con su atractivo físico para ganar en conocimiento público y salir del anonimato, algo vital para un líder político en campaña. Pero tal vez en algún momento se le fue la mano: episodios como el de la chupa de cuero afilaron un perfil frívolo convenientemente explotado por sus enemigos- -internos y externos- -y que a largo plazo no le favoreció. ¿Cuántos de los votos que añadió a los resultados electorales municipales eran patrimonio del partido, y cuántos los ganó ella a pulso? Es difícil saberlo, pero lo cierto es que mantuvo, e incluso incremento, el porcentaje de Fernando Morán- -anterior candidato, en 1999- en números absolutos obtuvo casi 100.000 votos más que él. Esta malagueña de 44 años, afiliada al PSOE desde 1984 y vinculada siempre en el partido y en su vida con las Relaciones Internacionales- -estuvo casada con un diplomático y vivió varios años en Guinea- es valiente; no dudó en enfrentarse a Alberto Ruiz- Gallardón cuando éste llegaba a la carrera por el sillón de alcalde de Madrid en situación casi de intocable, tras ocho años de gestión exitosa en la Comunidad, apoyado en amplias mayorías absolutas populares, y con su partido, el PP, gobernando en el Ayuntamiento desde 1991 y en la nación desde 1993. La inexperta- -en luchas políticas, en gestión y en conocimiento de la capital- -Trinidad Jiménez se echó literalmente a la calle, y realizó, desde mayo de 2002, una de las campañas electorales más largas y más pegadas al polvo del camino que se recuerdan. Inauguró con ello un estilo de hacer política que ha mantenido hasta el final. tido quisiera, incluida la candidatura a la Alcaldía. Tras varios cambios de Gobierno en los que siempre aparecía como ministrable pero nunca cuajaba un nombramiento, muchos la veían enfrentada a otros cuatro largos años en la oposi- ción municipal. Pero ella siempre confió en Zapatero, que en su día le prometió una alternativa y que, finalmente y por sorpresa, ha cumplido, rescatándola con una Secretaría de Estado para Iberoamérica de nueva creación y donde se enfrenta a enormes retos. Trinidad Jiménez GONZALO CRUZ Aguantó Pero el esfuerzo no fue suficiente para conseguir su objetivo: las urnas la sentaron en el banco de la oposición, un puesto que ha ocupado con dignidad durante los últimos tres años y medio, y donde se quedó, tal y como había prometido, pese a lo incómodo de la situación, que otros ilustres compañeros de su partido no habían aguantado antes- -véase los ejemplos de Enrique Barón o Enrique Curiel- Aunque desde hace tiempo se especulaba con la posibilidad de su marcha- todos saben que quiere irse decían los mentideros de la Villa- Trinidad Jiménez ha mantenido el tipo hasta el último momento: horas antes de conocerse su nombramiento, ella aún se postulaba para el puesto que su par-