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50 Sociedad MIÉRCOLES 6 9 2006 ABC La edad de los progenitores varones eleva el riesgo de tener hijos autistas Refuerzan las hipótesis sobre el impacto genético en este desorden b Un nuevo estudio atribuye a padres de edad avanzada hasta casi seis veces más probabilidades de tener descendencia con problemas de autismo o similares PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Aunque las causas exactas del autismo- -ese trastorno complejo del desarrollo que cada vez se diagnostica más en países industrializados- -permanecen como un doloroso misterio para la medicina, un nuevo estudio publicado esta semana en Estados Unidos apunta la existencia de toda una significativa relación genética: una correlación entre la edad de progenitores varones y el riesgo de tener niños con problemas de autismo. Esta comentada y rigurosa investigación, realizada a partir de una muestra de 130.000 niños nacidos durante la década de los ochenta en Israel, llega a estimar que el riesgo de padres cuarentones a la hora de tener hijos autistas puede llegar a resultar casi seis veces superior al que presentan aquellos progenitores con menos de treinta años. Los datos reunidos no demuestran una correlación similar en lo que respecta a la edad de las madres. El nuevo estudio, que aparece en la última edición de la revista Archives of General Psychiatry plantea y confirma toda una intrigante nueva vía de investigación sobre el papel genético masculino a la hora de generar susceptibilidad al autismo. Otros estudios anteriores, menos completos, venían apuntado la posibilidad de que la edad de los padres, en ambos sexos, tuviera un cierto impacto en la prevalencia de niños autistas. Al enfrentarse a más hipótesis que evidencias, la comunidad científica empieza ya hablar del autismo como un espectro de problemas, donde se incluyen los síndromes de Asperger y Rett además de otras complicaciones bio- neurológicas. Según las estadísticas que baraja el Gobierno de EE. UU. el riesgo de autismo en la infancia estadounidense estaría en 3,4 por cada millar de niños entre los tres y diez años; con una gran polémica sobre si estas cifras están subiendo sustancialmente o reflejan mejores diagnósticos. Desde hace pocos años, toda esta con- Reloj biológico masculino De acuerdo a estas investigaciones, el riesgo de autismo no sólo aumenta con los años paternos sino que parece acelerarse. Cuando el padre tiene en torno a los 30 años, la probabilidad de sus hijos de desarrollar autismo es 1,5 veces superior (9 entre 10.000) a la de padres con menos de 30 años (6 entre 10.000) Los niños de padres con más de 40 ven multiplicado este riesgo hasta casi seis veces (32 entre 10.000) Probabilidades que culminan en los hijos engendrados por padres con más de 50 años de edad, con hasta nueve veces mas peligro de tener hijos autistas (52 entre 10.000) Todas estas cifras se han conseguido a partir de 132.271 judíos israelíes nacidos en la década de los 80 y registrados a partir de los 17 años para empezar a cumplir con sus obligaciones militares. troversia y preocupaciones se ha intensificado hasta fomentarse el temor- -no contrastado con evidencias científicas- -de que el mercurio presente en vacunas infantiles podría producir una toxicidad que fomente el autismo. Miedos multiplicados por algunos casos de niños que de forma repentina habrían empezado a manifestar síntomas de incomunicación, auto- abusos o indiferencia al contacto social. A juicio del doctor Abraham Reichenberg, de la neoyorquina Facultad de Medicina Mount Sinai y que ha dirigido esta investigación internacional, pueden existir varias e incluso simultáneas explicaciones genéticas para las conclusiones de su trabajo. Una puede radicar en mutaciones en el esperma que podrían ser acumulativas con la edad y de esta forma transmitirse de padre a hijo Según Reichenberg, otra posibilidad es que los mecanismos del organismo humano para protegerse a sí mismo de mutaciones dejen de funcionar debidamente con la edad Sin descartar la posibilidad de que se active algún tipo de gen impropio o defectuoso. El autismo se caracteriza a menudo por problemas sociales y verbales, manifestándose al comienzo de la infancia en asociación a otras complicaciones y déficits de aprendizaje. En muchos casos es diagnosticado cuando los niños empiezan a ser escolarizados. Aunque existen diversas terapias de ayuda no existe ni cura ni certeza sobre los exactos orígenes de este desorden más común en niños que niñas.