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40 Madrid FUEGO EN EL TECHO DE MADRID SUSTO EN LA CIUDAD MIÉRCOLES 6 9 2006 ABC Ayer todos miraban al cielo de Torre Espacio buscando indicios del incendio declarado en la planta 42, a más de 142 metros de altura La madrugada del martes fue muy larga en el Hospital de La Paz. La proximidad del fuego de Torre Espacio encendió los ánimos y se vivieron momentos de auténtico miedo y nerviosismo El rugido nos asustó de verdad TEXTO: M. SÁNCHEZ PACHECO FOTO: EFE MADRID. No se hablaba de otra cosa. En la cafetería, en los pasillos, en las consultas, en las habitaciones... Todas las miradas se dirigían hacia la cúpula de la Torre Espacio en busca de las huellas del fuego. El Hospital de La Paz se despertó ayer con la resaca de una larga noche de insomnio. Caras de cansancio que reflejaban las pocas horas de sueño y los momentos de tensión vividos. A escasos metros del centro hospitalario, las llamas envolvían las últimas plantas del emblemático rascacielos, el techo de la capital con sus impresionantes 162 metros de altura. Torre Espacio en llamas- -y de fondo los gritos de ánimo de miles de madrileños que homenajeaban a la misma hora en Plaza de Castilla a los campeones del mundo de baloncesto- La expectación era máxima. Hasta que vinieron las enfermeras para advertirnos que cerráramos las ventanas, hemos estado pegados al cristal. Era imposible despegarse con el espectáculo que estábamos viviendo en directo comenta Fernando Daza, uno de los muchos pacientes del hospital. Tranquilidad rota La posibilidad de que la densa columna de humo se colara en las instalaciones sanitarias, así como el temor a que las pequeñas pavesas que caían impactaran en alguna persona, alertó a los responsables de La Paz, que decidieron inmediatamente cerrar a cal y canto las ventanas del centro, para evitar Me preocupaba mi padre, que padece una hemiplejía, y no quería ni pensar que nos tuvieran que evacuar riesgos por inhalación de humo. La tranquilidad habitual de las habitaciones se vio rota por un constante ir y venir de rumores que alertaban de las posibles circunstancias del incen- dio. Las opiniones se multiplicaron a medida que avanzaba la noche, casi a la misma velocidad que se propagaba el fuego. Se habló de todo: Eje central de madera, incendio eléctrico difícil de controlar, imposibilidad de llevar agua a la planta 42, ascensores que no funcionan, combustión de aceite... Lo único cierto era que cincuenta bomberos se afanaban en aplacar las llamas. A pesar de que las instituciones políticas- -el alcalde Ruiz- Gallardón estuvo presente en la zona todo el tiempo- -transmitían a través de los medios de comunicación mensajes de calma y nunca temieron por la seguridad de las personas de La Paz, los propios afectados sí que sintieron cierto miedo. Ese era el comentario general ayer. Enorme nube de humo Fue como un rugido, sobre la una de la madrugada, y entonces sí que nos asustamos de verdad señala Carmen, una de las enfermeras que se en-